miércoles, 16 de diciembre de 2009

Pintará los soles de su camino.




Hoy os propongo la lectura de un libro Mágico. Un libro para las almas de l@s niñ@s que son, que fuimos, que serán.
Está escrito por Cristina Romero Miralles que es entre otras cosas mamá de dos niños, y tal y como se autodenomina Cuidadora del Alma Infantil que todos llevamos dentro.

En él libro se habla de lactancia materna, doulas, parto, colecho y de muchos aspectos relacionados con la maternidad y la crianza, pero no pretende ser un método de crianza, más bien intenta dar a los padres herramientas para adquirir la sabiduría y retomar el instinto necesario, además de ofrecernos  elementos para cuidar a nuestro propio niño interior.

Si no tienes suficiente con todo esto, otra buena noticia, es que además se puede descargar gratuitamente desde internet. Aquí
Las ilustraciones son de Cesar Caballud .
A continuación os pego un párrafo que habla de la importancia de los grupo de mujeres y de la lactancia. Poesía en estado puro.
Los Grupos de Ayuda Madre a Madre

En un momento histórico en el que no se da valor a que las mujeres compartamos la sabiduría de lo femenino dentro de la propia tribu o familia, existen los Grupos de Ayuda Madre a Madre, donde se recupera ese contacto con otra mujer que pasó o pasa por lo mismo que una y dentro de ese contacto auténtico, en espejo, cada mujer puede reconectarse consigo misma.
Los Grupos de Ayuda Madre a Madre comparten sobre la lactancia, la crianza y otras cuestiones del Alma femenina. Afortunadamente cada vez son más y dan continuo respaldo a las mujeres que ven la recién estrenada maternidad con ojos asustados y desconfiados.
Te hablo de los Círculos de Mujeres y de los Grupos de Ayuda Madre a Madre porque en el momento actual histórico que vivimos, donde el Alma de la Humanidad está aún dormida, son grandes oportunidades para irte despertando.
Es tiempo de unirnos internamente, interiormente, desde la Escucha profunda a nosotras mismas. Recuperando el poder y la riqueza de nuestra feminidad, de lo que realmente nos importa.
Tiempo de recuperar, reestablecer, la conexión con nosotras mismas para poder recuperar, reestablecer, la conexión con los hijos y las hijas de nuestros vientres.


Abrirse a la ayuda
Una madre en conexión con las necesidades de su bebé, necesita rodearse de ayudas que la nutran a su vez a ella... Es necesario aceptar ayuda, sobre todo en la primera etapa.
Ayuda en el día a día, con la casa, las comidas, los hermanos mayores, para así poder permanecer unidas, fusionadas, con nuestros bebés.
Ayuda de alguien que entienda lo que nos pasa cuando nosotras mismas creemos habernos perdido.
Esa ayuda puede estar en la propia madre, en la suegra, en la vecina, en la amiga, en una desconocida, en tu pareja, en tu padre... A veces tan sólo hace falta abrirse a la ayuda para que ésta llegue.
También existen las Doulas, mujeres que ante todo son madres, formadas para acompañar y cuidar de esa otra mujer antes, durante y tras el momento de dar a Luz. Disponibles para quien no cuenta con el apoyo necesario para permanecer conectada consigo misma y con ese Ser que recién acaba de conocer.
En una Sociedad que está desorganizada cuando se trata de proteger esa conexión, es necesario que todos estemos alerta, colaborando en el cuidado del Alma de la mujer que se convierte en madre.
Desde el contacto con nosotras mismas, seremos capaces de acompañar a esa mujer que necesita ayuda, soporte físico, mental, emocional, espiritual...
En este mundo de prisas y falta de tiempo aparentes, donde las mujeres estamos atrapadas y demasiado ocupadas, ser madre se convierte en algo extraño y ajeno a nosotras. También lo parece aceptar Ayuda sin creernos menos.
Menos sabias, menos fantásticas, menos poderosas...
¡Qué equivocadas!
Es necesario que recuperemos la importancia de abrirnos a la ayuda, porque en el juego de equilibrios del Universo, para seguir nutriendo, primero debemos alimentarnos también nosotras.
Me parece importante saber que no estamos solas, que también contamos con la ayuda de otras mujeres y de otros hombres en el camino. Y que si nos perdemos, nuestros hijos también se pierden...
Las mujeres somos invencibles y poderosas. Somos una perfecta creación divina. Y está en nosotras manejar equilibradamente el Dar, pero también el Recibir.
Observemos lo que ocurre al amamantar y extrapolémoslo a todas las otras etapas de nuestras vidas: para poder permitir que otros coman de ti, es adecuado que antes hayas comido tú.
Volvamos la mirada amorosamente hacia nosotras, dejemos que el Universo nos nutra en sus múltiples formas, sólo así la energía del Amor podrá seguir fluyendo infinita e inagotable hacia nuestros hijos.
Al abrirnos a la Ayuda, sabiendo que la merecemos, ésta llega. El universo es rico y abundante si nos abrimos y extendemos nuestras manos al cielo y a la tierra. Al padre y a la madre.
Del mismo modo que nuestros pechos generan tanta leche como nuestros hijos demandan con su succión, el Universo nos nutre tanto como queramos y necesitemos recibir. Tan sólo hace falta darnos cuenta de que la diferencia con nuestros hijos es que ellos se saben merecedores de ese néctar de vida y nosotras aún dudamos...
Al contemplar enamoradas a nuestros hijos, aprendemos a Amarnos, pues somos lo mismo, somos UNO con ellos.

Fuente: El blog alternativo.

2 comentarios:

Ra dijo...

una preciosidad el texto, me ha emocionado, gracias a ti, a las otras madres que tiran adelante con la lactancia cueste lo que cueste y a textos como este, estoy en ese estado de "gracia" que solo puede dar la maternidad. Un abrazo!!

María José García-Robles dijo...

Gracias por tus palabras Ra.