lunes, 26 de enero de 2009

LACTANCIA MATERNA: UN ASUNTO FEMINISTA.

La lactancia materna es un tema importante de las mujeres, de los derechos humanos y es un asunto feminista porque la lactancia materna le da poder a las mujeres y contribuye a la igualdad de géneros.
A la gran mayoría de mujeres, la sociedad les niega el ejercicio de sus derechos. Las madres que desean amamantar a sus bebés pero que no lo hacen, por que no tienen adecuado apoyo de la familia y de los
sistemas de salud o tienen obstáculos en los lugares de trabajo o reciben desinformación por parte de la industria de alimentos infantiles, están siendo atacadas en sus derechos.
Los grupos e individuos interesados en luchar por los derechos de las mujeres y por los derechos humanos, deben actuar para cambiar esta situación y para reconocer la lactancia materna como un derecho
de las mujeres.
Las mujeres se empoderan cuando se reconoce el valor, tanto de su trabajo productivo como reproductivo.
Las mujeres nunca deben ser forzadas a escoger entre su trabajo de madre y otros trabajos. Las condiciones que apoyan la lactancia materna
exclusiva son condiciones que reducen la subordinación de género ya que contradicen las imágenes negativas sobre la mujer y enfatizan el valor del trabajo reproductivo de las mujeres.
¿Por qué los grupos de mujeres deben aportar tiempo y recursos a las campañas y programas de lactancia materna?
1. la lactancia materna necesita cambios en la sociedad que mejoran la posición y condición de las mujeres.
Apoyar la lactancia implica un cambio cultural y de valores, donde la familia y la sociedad asuman sus responsabilidades.
2. la lactancia materna aumenta la autoestima de las mujeres al incrementar su confianza en la habilidad que sólo ellas tienen para llenar las necesidades de sus hijos e hijas.
3. la lactancia materna requiere que las mujeres tengan confianza en sí mismas y suficiente autoestima para proteger en algunos contextos, para exigir sus derechos, incluyendo su derecho a amamantar. Las mujeres, con una autoimagen positiva están menos dispuestas a creer que "no tienen suficiente leche" o que ésta es de "mala calidad" y confían en que su leche es insustituible.
La lactancia materna centra la atención en la necesidad de asegurar la igualdad en la distribución de los alimentos y otros recursos del hogar. Las
mujeres que amamantan requieren de nutrientes en mayores porcentajes que los hombres adultos, por lo tanto, debe dársele prioridad a las mujeres que amamantan en la distribución de los alimentos. En algunas sociedades, las mujeres no reciben suficiente alimentación para garantizar su propia salud y la de sus hijos e hijas. El ejercicio del derecho a amamantar exige que esta situación cambie.
4. la lactancia materna confirma el poder de las mujeres para controlar su propio cuerpo y reta al modelo predominante machista y a los intereses comerciales que promueven el biberón.
La lactancia materna exitosa reduce la dependencia de las mujeres en la profesión médica y en la medicalización de la alimentación infantil. La
sabiduría que tienen las madres y las parteras sobre el cuidado infantil y su alimentación, aumentan el valor cultural y la importancia de éstas.
Cuando la lactancia materna se valora ampliamente, los costos sociales y sicológicos de amamantar son considerados con cuidado. Los cuerpos de las mujeres son finitos, y no pueden agotarse sin causar sufrimiento y pérdida de sus capacidades productivas y reproductivas. La lactancia materna
implica que las madres necesitan el acceso a la alimentación adecuada, a los sistemas de atención en salud y ambientes que las apoyen realmente.
5. la lactancia materna reta el modelo común de las mujeres como consumidoras. Como compradoras de fórmulas infantiles y
biberones, las mujeres no le dan valor a sus propias
capacidades y buscan soluciones comerciales, fuera de sí mismas, para la alimentación infantil. Los grandes esfuerzos que realizan los productores de fórmulas infantiles, para expandir sus mercados, hacen que sus campañas se dirijan a las mujeres como consumidoras.
La decisión de amamantar, es una decisión de no
gastar dinero en los sucedáneos de la leche materna
y es expresión de un patrón de consumo diferente, que se opone a que las mujeres se apoyen en los alimentos costosos, producidos industrialmente. Por el contrario, amamantar es un acto natural y gratuito.
6. la lactancia materna enfrenta al punto de vista de que los senos son principalmente objetos sexuales.
¿Cómo es esto, de que el pecho está definido principalmente como un objeto sexual para el placer masculino y no como una fuente de satisfacción para las madres y para hijos(as)?
La industria del sexo y de la belleza han logrado promocionar la imagen de que las mujeres no deben amamantar en público. Las mujeres son tratadas
como objetos sexuales cuando se promueve la utilización de los biberones y la represión y miedo a exponer los pechos en público, o cuándo se impulsa
a las mujeres a usar el biberón bajo el mito de que sus pechos se puedan desfigurar.
Los miedos de las mujeres se confirman cuando en Norte América son arrestadas o se les pide que dejen los lugares públicos por estar amamantando abiertamente.
Gracias a los esfuerzos de miles de mujeres activistas, ahora las madres
que amamantan defienden sus cuerpos como suyos y se rehusan a
ser tratadas como objetos sexuales. Por doquier, cada vez encontramos más mujeres, orgullosamente amamantando en público.
7. la lactancia materna requiere de una nueva definición del trabajo de las mujeres; una que esté más realísticamente integrada a las actividades productivas de las mujeres.
En la división sexual del trabajo, el cuidado infantil generalmente recae exclusivamente sobre los hombros de las mujeres. Son las mujeres quienes
tienen la capacidad de proveer alimento a sus infantes, asegurándoles su autoconfianza y la supervivencia infantil durante los primeros meses de
vida.
Las madres dan a luz y producen leche. Si el trabajo de amamantar se valora como un trabajo productivo y no como una "tarea" de las mujeres, entonces deben crearse mejores condiciones para lograr una
integración exitosa con las otras actividades que realizan las mujeres.
Esto implicará cambios en la legislación para ofrecer, a las madres que además trabajan fuera del hogar, permisos por maternidad y para que amamanten, guarderías infantiles y otras estrategias que necesitan
las mujeres que realizan doble o triple jornada laboral. Una definición de trabajo, centrado en la mujer, debe considerarse y debe tomar en cuenta la
importancia social de la lactancia materna.
8. la lactancia materna fomenta la solidaridad y cooperación entre las mujeres; en el hogar, en la comunidad, en los niveles nacionales e internacionales.
En los hogares, muy a menudo las mujeres trabajan juntas para compartir el cuidado infantil y otras responsabilidades. Otros miembros de la
familia pueden jugar un papel muy importante en apoyar a las madres ofreciendo consejos sobre lactancia materna y apoyándolas con las tareas
del hogar, asegurándoles descanso y una adecuada nutrición.
Internacionalmente, las mujeres como personas individuales y como miembras de las organizaciones de consumidores y de salud, han hecho cabildeo frente a los gobiernos para defender la lactancia materna y para proteger sus decisiones de los intereses comerciales que anteponen las ganancias al bienestar materno infantil. Estas campañas, en contra de la promoción de las fórmulas infantiles y biberones, han movilizado a las mujeres en todo el mundo y han logrado unir a distintos sectores
populares para redescubrir, que las mujeres en los países en desarrollo y en vías de desarrollo, enfrentan problemas muy similares.
Las coaliciones, entre las mujeres de los países desarrollados y en desarrollo, sobre temas como la lactancia materna, son oportunidades para
empoderar a las mujeres y para identificar los problemas comunes que limitan el poder de las mujeres y el ejercicio de los derechos involucrados en la crianza de sus hijos e hijas.
Los hombres juegan un importante papel en ayudar a cambiar estas condiciones y en cambiar sus propias actitudes hacia la lactancia materna y al trabajo que realizan las mujeres. Está claro que solo las mujeres
pueden amamantar, pero está más claro aún, que los hombres y parejas pueden ser igualmente responsables del cuidado infantil y de las tareas del
hogar.




IBFAN/WABA

domingo, 18 de enero de 2009

LACTANCIA PROLONGADA.... UN POCO DE HUMOR!!

Las mujeres que tenemos lactancias prolongadas tenemos que oír, frecuentemente, comentarios del tipo:
- ¿Todavía le das teta?
- ¿Hasta cuándo le vas a dar el pecho?
- Pues, tendrá novio/a y todavía estará lactando....
- Pero la teta ya no le sirve para nada... ¿Porqué se la das?
A todas esas personas que acostumbran a dar "consejos" gratuitos sobre las lactancias de las demás, les dedico este precioso video que ilustra, en clave de humor, la idea, que en una lactancia, las únicas personas que deciden cuanto debe durar, es alguna de las dos partes implicadas.

martes, 13 de enero de 2009

LACTANCIA: ALIMENTO NUTRIENTE-ALIMENTO AFECTIVO

Un bebé nace a los más o menos nueve meses de gestación y parece que esté totalmente formado. Sin embargo, en un aspecto crucial, no está preparado para el mundo. Su cerebro no está, ni mucho menos, plenamente desarrollado. Si tuviera que esperar hasta entonces, tendría que pasar otros doce meses en el útero. Hay una razón muy sencilla por la que no puede quedarse tanto tiempo. Para nacer, el bebé tiene que pasar por en medio de la pelvis. Si pasara más tiempo en el útero su cabeza sería demasiado grande para pasar. Así que, si el bebé quiere salir al mundo, tiene que hacerlo ahora, esté preparado su cerebro o no. De hecho, en el cerebro del bebé, se van a construir alrededor de 1.000 millones de conexiones neuronales hasta los tres años de edad. La calidad y efectividad de estas conexiones dependen básicamente de dos factores: el alimento nutriente y el alimento afectivo. El alimento nutriente aporta las sustancias necesarias -proteínas, hidratos, grasas, vitaminas, minerales, etc.- para la construcción y desarrollo orgánico. El alimento afectivo –cariño, protección, atención, contacto, etc.- satisface todas sus necesidades psicoemocionales. Tan importante un alimento como el otro, tal como, lamentablemente, se ha podido comprobar en guarderías chinas o rumanas, entre otras, en que los bebés reciben suficiente alimento nutriente pero ningún alimento afectivo ya que no son abrazados, ni besados, ni atendido su llanto o simplemente cogidos en brazos. Sus retrasos psicomotrices, las patologías psicológicas o incluso la muerte, son las consecuencias.Tenemos tres preciosas herramientas para ofrecer alimento afectivo a nuestro hij@s. Herramientas que responden a las necesidades afectivas del bebé, producto de su especial forma de percepción: la percepción emocional. Estas herramientas son:
1- El colecho
2- La atención del llanto
3- La lactancia
El colecho, entendido como el acto de dormir juntos padres y bebé, en la misma cama o en otra a su lado, cubre la necesidad del bebé de sentirse seguro, protegido, acompañado, atendido. Tal cómo el Dr. Carlos González apunta en su libro “Bésame mucho”, es normal que los bebés se despierten por la noche cada dos o tres horas, debido al instinto ancestral que permanece en el ser humano, como buen mamífero que es. Este instinto es fruto del hábito de las crías de mamífero, que en medio de la sabana o de la jungla, necesitan de la protección de su madre, especialmente por la noche, en que los depredadores tienen la costumbre de salir a cenar. La cría, por ejemplo de una gacela, va despertándose periódicamente. Gime y si nota la presencia de su madre se vuelve a dormir. Si no está su madre sube el tono en intensidad para reclamar su protectora presencia. Evidentemente, por puro proceso evolutivo, han sobrevivido las crías que seguían este proceso de alarma, las otras, eran cena segura para sus depredadores. Además de este componente antropológico, el ser humano, por sus propias características de desarrollo y perceptivas tiene unas grandes necesidades de afecto, incluidas las de la noche. Es necesario nombrar aquí un método perfecto para negar esas necesidades afectivas y hacer sufrir a los bebés y niñ@s que por desgracia ha tenido resonancia mediática. El método del Dr. Estivill. Método cruel con el bebé o niñ@, ignorante de sus necesidades de alimento afectivo, de las secuelas psicológicas que puede producir y sin ninguna base científica tal como la psicóloga Rosa Jové, en su libro “Dormir sin lágrimas”, demuestra más que suficientemente.La atención del llanto parte de la indudable premisa de que si un bebé llora es por algo. Porque tiene hambre, porque se encuentra mal o porque expresa emociones. ¿Dudaríamos en alimentar a nuestro hij@ si tiene hambre? ¿Nos pensaríamos procurarle medicamentos o asistencia médica si se encuentra enfermo? ¿Por qué nos vamos a resistir a satisfacer sus necesidades emocionales? Emociones presentes o pasadas, como pueden ser las de su nacimiento, que aún tiene que procesar. Atender el llanto significa satisfacer sus demandas, significa otorgarle seguridad, confianza, apoyo. La atención del llanto es el inicio de la escucha emocional a nuestros hij@s, que debe acompañarnos en toda su crianza y educación. La escucha emocional es fundamental para asentar y desarrollar el imprescindible vínculo afectivo entre padres e hij@s, base de un desarrollo psicoemocional en armonía. La lactancia satisface tanto las necesidades de alimento nutriente como las de alimento afectivo. Es un acto de amor en que la madre entrega tanto su cuerpo (leche materna, piel a piel, mirada, caricias, olor, palabras suaves), como sus sentimientos (afecto, protección, amor). Siempre hay que apuntar, para las madres que no pueden dar lactancia, aún deseándolo, en general por un problema de entorno del parto que dificulta su inicio o por mal asesoramiento en las formas (de ahí el gran trabajo de las Asociaciones de Lactancia en el apoyo y asesoramiento a las madres), que también un biberón dado con amor, es un buen alimento afectivo. Eso sí, siempre debe priorizarse la lactancia, al fin y al cabo es la herramienta más perfecta que nos ofrece la naturaleza para alimentar, en todos los sentidos, a nuestros bebés (y además es gratis). Uno de los factores que más dificulta la lactancia a demanda y prolongada, en la mujer que trabaja fuera de casa, es la incorporación al trabajo después del, a todas luces, insuficiente permiso por maternidad. Otro factor es el poco apoyo que, generalmente, encuentra la madre en los pediatras desconocedores del proceso de la lactancia, tanto en formas, como en el particular desarrollo del bebé lactante. Y por último la incomprensión social (familiares, amigos, entorno laboral y sociedad en general) que critican y “machacan” a las madres que optan por la lactancia a demanda y prolongada en el tiempo, igual que pasa con el colecho y con la atención del llanto. Como una madre practique el colecho, la lactancia y atienda el llanto de su bebé, tiene asegurados augurios nefastos que le garantizarán un hij@ inseguro, dependiente de sus padres y desgraciado para el resto de su vida. Y mira por dónde la experiencia nos demuestra todo lo contrario. Un bebé, un niñ@, atendido en sus necesidades emocionales, es un niñ@, que en su proceso de desarrollo natural (no cuando a nosotros nos convenga) adquirirá seguridad. Seguridad que le permitirá abrirse al mundo con confianza e independencia. Es un niñ@ que se sentirá amado y por lo tanto tendrá autoestima. Autoestima que le permitirá afrontar las dificultades en su camino. Es un niño que desarrollará una gran inteligencia emocional, definida como la capacidad de ser feliz, de no dejarse dominar por la adversidad, de elegir tu vida y establecer relaciones armoniosas con los demás. ¿Quién no desearía algo semejante para sus hijos? Pues es muy fácil, simplemente hay que amarlos (alimento afectivo) y que ellos lo sientan así. Toda mujer y todo hombre han sido una vez niños y en la medida en que ese niño se sintió amado, así se ama ahora a sí mismo, a los demás, al Mundo y al Universo entero. Quien ama a un niño, siembra amor para el futuro.”

Enrique Blay

Diplomado en Psicólogía del Desarrollo / Terapeuta Psico-emocional especializado en la época primal del ser humano -gestación, nacimiento y primera infancia bajo la perspectiva de lo que siente y necesita un bebé para su desarrollo en armonía.


Articulo extraido de Lactamor.