viernes, 29 de mayo de 2009

Nada como mamá, nada como mamar

La idea de este video nació en la Asociación Criar con el Corazón, y, con las aportaciones de sus socias, se desarrolló el esbozo del guión. Luego ha sido realizado con apoyo de El Parto es Nuestro, Via Láctea, Amamantar Asturias y Mamilactancia.
La agencia Ovídeo y los profesionales de la producción, rodaje e interpretación han colaborado de forma altruísta con un proyecto que nació de un grupo de madres anónimas y ha terminado plasmado en un spot profesional que se espera que logre la máxima difusión.
( Fuente: Bebés y más)

viernes, 22 de mayo de 2009

MUJERES CONTRA LA MUTILACIÓN DE LA MATERNIDAD. Lactancia y voluntariado. (Segunda parte)


La lactancia materna es una práctica natural respetada en países más avanzados que el nuestro -con bajas por maternidad de entre uno y dos años- y también en otros no tan desarrollados -los bebés africanos no se separan de sus madres ni siquiera cuando éstas van al campo a trabajar-.
En España, sin embargo, la cultura del biberón se ha ido imponiendo desde que se produjo el boom de la incorporación de la mujer al trabajo, allá por los años setenta del pasado siglo. Hoy, en los albores de la nueva centuria, las necesidades laborales y el valor económico de estas ocupaciones priman sobre los designios de la naturaleza, que dictan que madre e hijo deben ser inseparables al menos “durante los dos primeros años de vida” del recién nacido.
“El sistema propone que renuncies a ser madre y desprecia a la sociedad y la condición humana”, afirma Mar Alegre, profesora de Educación Secundaria y voluntaria en una asociación de apoyo a la lactancia materna y la crianza consciente.
Esta valenciana de 37 años siente que “se está mutilando la maternidad” y, frente a la medida del Gobierno español de crear una red de escuelas infantiles para niños de 0 a 3 años, propone que la baja por maternidad alcance un mínimo de seis meses, pese a que esta petición no es más que “suplicar miseria”.
Tras nueve años como docente, Mar considera que los adolescentes, en general, están desatendidos por el sistema y la familia, hecho que vincula con la falta de respeto a la biología que se gesta desde el momento en que se pasan por alto las recomendaciones de la OMS sobre el tipo de alimentación y el afecto que necesitan los recién nacidos. Y es que la lactancia materna y la crianza con apego previenen las actitudes violentas del pequeño y el adulto y ayudan a que el niño crezca seguro y con la autoestima y las necesidades afectivas cubiertas.
Mar Alegre tiene tres hijos, de siete, seis y dos años y un trabajo, pero con la ayuda de su pareja y su familia, saca tiempo para llevar a cabo su tarea de voluntaria, ayudando a las madres que lo desean. Este “no es un problema de cuatro madres locas”, ya que con niños fuertes, sanos y preparados “no habría tantos ingresos en hospitales, ni tantas bajas laborales de padres”. En resumen, menos gastos sanitarios.
Su primer hijo, Enrique, nació en un “ambiente hostil” en cuanto al desconocimiento de las buenas prácticas de lactancia. Con apenas un mes de vida, el médico no dudó en su diagnóstico al observar a aquel bebé “delgado y sano”: ‘Su leche no le alimenta’, tras lo cual le escribió en un papel la consiguiente marca comercial.
Mar recorrió varios pediatras y pudo comprobar que el más mínimo detalle que se saliera de los parámetros considerados ‘normales’ era considerado un problema achacable al pecho. Fue “a la contra de todo” y esta “paranoica” contradicción con las recomendaciones de la OMS y del Comité de Lactancia de la Asociación Española de Pediatría hizo que Enrique “no tuviera una lactancia todo lo feliz que me hubiera gustado”.
La experiencia vivida le ayudó mucho con sus otros hijos. Miguel tomó pecho durante año y medio y Santiago, el pequeño, sigue mamando a sus 23 meses, al menos dos horas al día. “Es cuestión de querer”, apunta Mar, quien añade que “con un bebé y dos tetas, o una, basta”.
Todas las mujeres pueden hacerlo, la pija, la guapa, la fea, la rumana y la española”, concluye. Buena muestra de ello es nuestra protagonista, que aprovecha cualquier mínimo resquicio en su jornada materno-laboral para atender las dudas de madres interesadas en la lactancia materna a través del móvil de la asociación en la que trabaja como voluntaria.
Atiende a las mamás que llaman al 639 514 851 en el trayecto del trabajo a casa, mientras tiene a su hijo colgado en el pecho o cuando sus otros dos hijos están en el colegio o duermen. Y en los ratos de ocio aprovecha para entrar en el foro que la asociación tiene en Yahoo, dar consejos por e-mail, organizar fiestas y conferencias y elaborar folletos y guiones para charlas.
La clave es reducir al máximo el trabajo presencial, apoyarse en las nuevas tecnologías -no en vano es profesora de esta materia- y, por encima de todo, tener pasión por hacer estas cosas. “Nadie hace nada de forma gratuita. Nosotras cobramos en gratificación, con la sonrisa de una madre o la repercusión mediática de la ‘Gran tetada’. Por dinero no lo haríamos”, sentencia.
Cuando Mar habla de ‘nosotras’, se refiere a las más de 50 socias y, en especial, la veintena de voluntarias que integran la asociación Sina, fundada hace 16 años en Valencia con el fin de cubrir las lagunas sociales en cuestión de lactancia materna y fomentar la crianza consciente.
Algo se ha conseguido, ya que de la ‘generación del biberón’ de finales del pasado siglo hemos pasado a una sociedad en la que libros que tratan esta práctica natural se convierten en best sellers, caso de ‘Un regalo para toda la vida’, del doctor Carlos González, auténtica “Biblia” de la lactancia materna.
Desde la asociación se difunden las prácticas idóneas para una lactancia feliz, cimentadas en una buena información desde el embarazo, un parto en el que se respete al máximo el proceso natural, “sin cesáreas innecesarias”, el inicio temprano de la lactancia, el contacto físico con el bebé a todas horas y la no interferencia de chupetes, tetinas u otras sustancias.
Las madres deben tener claro que el pecho es el alimento principal y que al ir introduciendo alimentos complementarios hay que apostar por la calidad y no por la cantidad.
Desde Sina reconocen que en el último lustro ha ido creciendo el interés por la lactancia materna. Se multiplican las entradas en webs especializadas, los médicos son prolactancia y cada vez son más las madres que optan por dar pecho a sus bebés, desafiando al sistema.La gente “está muy receptiva”, pero eso no quiere decir que toda la información que fluye garantice las buenas prácticas. La asociación busca que la mujer que quiera criar a su hijo o hija de forma consciente tenga el apoyo que necesita, contemplando la felicidad del niño y la de la madre.
Para ello, Sina normaliza la imagen de la lactancia materna en la sociedad. Siendo dos fenómenos naturales, “no hacen falta las asociaciones para enseñar a andar a los niños, pero sí las de apoyo a la lactancia”, señala Mar.
En esta línea educativa y de conciencia social se enmarcan las fiestas de la lactancia, como la gran tetada, las reuniones semanales con madres en grupos de apoyo, las charlas y conferencias sobre lactancia, alimentación infantil y crianza y las salidas familiares para compartir experiencias.
A la tarea divulgativa cabe añadir servicios como la asesoría telefónica, la formación para madres voluntarias y el proyecto ‘Armoniza’ de conciliación de la lactancia materna y el trabajo, amén de toda la información recogida en la web de la asociación.
Mar Alegre predica con el ejemplo. Sus hijos se sienten orgullosos de la tarea que realiza para ayudar a otras madres con sus bebés y “se lo dicen a sus amigos”. Con los niños se puede contar para hacer muchas más cosas de las que pensamos. Y lo más importante: aprenden que “la entrega a los demás es algo normal”, como la lactancia materna.
Vía: El blog de Sina. Publicado originalmente en El Mundo

martes, 19 de mayo de 2009

MUJERES CONTRA LA MUTILACIÓN DE LA MATERNIDAD. Lactancia y voluntariado

Este pequeño homenaje a los grupos de apoyo a la lactancia y a las asesoras, es parte del artículo publicado en http://www.elblogalternativo.com/.

“Este no es un problema de cuatro madres locas, ya que con niños fuertes, sanos y preparados no habría tantos ingresos en hospitales, ni tantas bajas laborales de padres. En resumen, menos gastos sanitarios” . Mar Alegre.
Estamos acostumbrados a que el voluntariado se asocie a países pobres y lejanos o a perfiles sociales de marginalidad, pero uno de los voluntariados más importantes, mejor organizados y más eficaces son las redes de madres que ayudan a otras de igual a igual, con más experiencia y conocimientos unas pero desde el mismo nivel. En concreto, los grupos de este tipo con más presencia y actividad son los grupos de apoyo a la lactancia materna con representación en casi todas las provincias españolas y en muchísimos países del mundo.
Una de nuestras lectoras, Mar Alegre, nos envía un artículo que el periódico El Mundo acaba de dedicar al grupo de apoyo de lactancia donde ella participa, SINA en Valencia, titulado: “Madres contra la mutilación de la maternidad“.
Son madres que además de atender a sus familias y sus trabajos habituales han decidido dedicar unas horas semanales y su compromiso personal para ayudar a otras mujeres a tener una maternidad mamífera sana que en muchas ocasiones la sociedad y los profesionales nos niegan con su desconocimiento o mala praxis.
Su misión es que las madres que tengan cualquier dificultad (incomodidad, mastitis, grietas, ganancia de poco peso del bebé, vuelta al trabajo, etc.) y deseen superarla y apostar por la lactancia materna puedan hacerlo con sus consejos y amplia formación.
Por experiencia propia puedo asegurar que estos grupos son como oasis dentro del Sistema. Es verdad que las propias amigas y un entorno comprensivo son también un gran recurso en la crianza, pero ciertos temas y problemas necesitan de asesoría mucho más especializada: grupo de lactancia o pediatra experto.
La sociedad todavía no ha valorado ni reconocido el papel de los miles de madres en el mundo que nos ayudan a las demás, pero ellas son las verdaderas alquimistas de un mundo mejor y la vanguardia de la revolución de las madres.
Incómodas a veces para muchos profesionales porque suelen estar muy bien formadas y manejar conocimientos científicos muy actualizados y contradictorias para cierto sector del feminismo que aun no han entendido que los países más avanzados socialmente y con mayor presencia femenina en el poder son aquellos que más protegen la maternidad y al eslabón más debil, al bebé, los grupos de apoyo a la lactancia están ahí para recordarnos lo que somos y lo que podemos llegar a ser, si así lo decidimos.
Y teniendo en cuenta que la oxitocina de la lactancia y de la crianza con apego es el ingrediente principal para transformar el mundo, pocos premios Nobeles de la Paz se lo merecen tanto como ellas.
Desde aquí nuestra más sincero agradecimiento y admiración por todas las madres voluntarias que están tejiendo la cadena energética de la sabiduría de la maternidad con tal fuerza y amor, que esta vez nadie la podrá volver a romper.

viernes, 8 de mayo de 2009

Breast is Best!

Este vídeo que os presento es de Gro Nylander, una mujer noruega que trabaja en la defensa del parto respetuoso y la lactancia materna. Es médico y obstetra en el hospital de la Universidad de Oslo, directora del primer centro mundial de Lactancia Materna. En él podréis ver, entre otras cosas, una lactancia en la sala de partos después de una cesárea, la importancia de la primera hora y el contacto piel con piel, un agarre correcto, problemas en el agarre por frenillo corto, extracción manual de la leche o consejos sobre tomas nocturnas y colecho.

domingo, 3 de mayo de 2009

LA LACTANCIA SALVAJE de Laura Gutman


Hasta los años 50 y desde hace millones de años los conocimientos sobre lactancia se transmitían de generación en generación porque las niñas veían a las madres amamantar, pero esa cadena de sabiduría ancestral se rompió por la presión de la industria, la ceguera y errores científicos y médicos, la infravaloración social de la maternidad y todo lo que representa, y la desconexión y huida de las propias mujeres de su verdadera Naturaleza.
Las madres actuales somos el eslabón perdido de la lactancia y nuestro fracaso con la leche materna* es el gran fracaso de esta sociedad.
Este extraordinario texto de Laura Gutman es un canto al retorno, a reivindicar que somos mamíferas y tenemos todo el derecho a estrechar a nuestros bebés piel con piel y alimentarnos con el alimento de su propia especie y que puede brotar como el maná de nuestros pechos si nos permiten hacerlo, si nos apoyan dentro y fuera del hogar y si nos ayudan con eficacia si surgen problemas.
El día que las mujeres recuperemos el poder de nuestra maternidad y los bebés sean colmados en todas sus dimensiones, ese día no reconoceremos nuestro mundo.
LA LACTANCIA SALVAJE
La mayoría de las madres que consultamos por dificultades en la lactancia estamos preocupadas por saber cómo hacer las cosas correctamente, en lugar de buscar el silencio interior, las raíces profundas, los vestigios de femineidad y apoyo efectivo por parte de los individuos o las comunidades que favorezcan el encuentro con su esencia personal.
La lactancia es manifestación pura de nuestros aspectos más terrenales y salvajes que responden a la memoria filogenética de nuestra especie. Para dar de mamar sólo necesitamos pasar casi todo el tiempo desnudas, sin largar a nuestra cría, inmersas en un tiempo fuera del tiempo, sin intelecto ni elaboración de pensamientos, sin necesidad de defenderse de nada ni de nadie, sino solamente sumergidas en un espacio imaginario e invisible para los demás.
Eso es dar de mamar. Es dejar aflorar nuestros rincones ancestralemente olvidados o negados, nuestros instintos animales que surgen sin imaginar que anidaban en nuestro interior. Es dejarse llevar por la sorpresa de vernos lamer a nuestros bebés, de oler la frescura de su sangre, de chorrear entre un cuerpo y otro, de convertirse en cuerpo y fluidos danzantes.
Dar de mamar es despojarse de las mentiras que nos hemos contado toda la vida sobre quienes somos o quienes deberíamos ser. Es estar desprolijas, poderosas, hambrientas, como lobas, como leonas, como tigresas, como canguras, como gatas. Muy relacionadas con las mamíferas de otras especies en su total apego hacia la cría, descuidando al resto de la comunidad, pero milimétricamente atentas a las necesidades del recién nacido.
Deleitadas con el milagro, tratando de reconocer que fuimos nosotras las que lo hicimos posible, y reencontrándonos con lo que haya de sublime. Es una experiencia mística si nos permitimos que así sea.
Esto es todo lo que necesitamos para poder dar de mamar a un hijo. Ni métodos, ni horarios, ni consejos, ni relojes, ni cursos. Pero sí apoyo, contención y confianza de otros (marido, red de mujeres, sociedad, ámbito social) para ser sí misma más que nunca. Sólo permiso para ser lo que queremos, hacer lo que queremos, y dejarse llevar por la locura de lo salvaje.
Esto es posible si se comprende que la psicología femenina incluye este profundo arraigo a la madre-tierra, que el ser una con la naturaleza es intrínseco al ser esencial de la mujer, y que si este aspecto no se pone de manifiesto, la lactancia simplemente no fluye. No somos tan diferentes a los ríos, a los volcanes, a los bosques. Sólo es necesario preservarlos de los ataques.
Las mujeres que deseamos amamantar tenemos el desafío de no alejarnos desmedidamente de nuestros instintos salvajes. Lamentablemente solemos razonar y leer libros de puericultura, y de esta manera perdemos el eje entre tantos consejos supuestamente “profesionales”.
La insistencia social y en algunos casos las sugerencias médicas y psicológicas que insisten en que las madres nos separemos de los bebés, desactiva la animalidad de la lactancia. Posiblemente la situación que más depreda y devasta la confianza que las madres tenemos en nuestros propios recursos internos, es esta creencia de que los bebés se van a malacostrumbrar si pasan demasiado tiempo en nuestros brazos. La separación física a la que nos sometemos como díada entorpece la fluidez de la lactancia. Los bebés occidentales duermen en los moisés o en los cochecitos o en sus cunas demasiadas horas. Esta conducta sencillamente atenta contra la lactancia. Porque dar de mamar es una actividad corporal y energética constante. Es como un río que no puede parar de fluir: si lo bloqueamos, desvía su caudal.
Contrariamente a lo que se supone, los bebés deberían ser cargados por sus madres todo el tiempo, incluso y sobre todo cuando duermen. Porque se alimentan también de calor, brazos, ternura, contacto corporal, olor, ritmo cardíaco, transpiración y perfume. La leche fluye si el cuerpo está permanentemente disponible. La lactancia no es un tema aparte. O estamos madre y bebé compenetrados, fusionados y entremezclados, o no lo estamos. Por eso, dar de mamar equivale a tener al bebé a upa, todo el tiempo que sea posible. No hay motivos para separar al bebé de nuestro cuerpo, salvo para cumplir con poquísimas necesidades personales. La lactancia es cuerpo, es silencio, es conexión con el submundo invisible, es fusión emocional, es entrega.
Dar de mamar es posible si dejamos de atender las reglas, los horarios, las indicaciones lógicas y si estamos dispuestas a sumergirnos en este tiempo sin tiempo ni formas ni bordes. También si nos despojamos de tantas sillitas, cochecitos y mueblería infantil, ya que un pañuelo atado a nuestro cuerpo es suficiente para ayudar a los brazos y las espaldas cansadas. Incluso si trabajamos, incluso si hay horas durante el día en que no tenemos la opción de permanecer con nuestros bebés, tenemos la posibilidad de cargarlos en brazos todo el tiempo que estemos en contacto con ellos.
Es verdad que hay que volverse un poco loca para maternar. Esa locura nos habilita para entrar en contacto con los aspectos más genuinos, inabordables, despojados, salvajes, impresentables, sangrantes de nuestro ser femenino. Así las cosas, que nos acompañe quien quiera y quien sea capaz de no asustarse de la potencia animal que ruge desde nuestras entrañas.
LAURA GUTMAN
En El Blog Alternativo: Día de la madre
*Menos del 30% de los bebés toman lactancia materna a los 6 meses en España que es el tiempo recomendado por la OMS y UNICEF para la lactancia exclusiva y que se alarga hasta mínimo los 2 años para lactancia complementaria a otros alimentos.