jueves, 31 de diciembre de 2009

FELIZ 2010



Vamos a
derribar muros
y
derretir corazas
Con ayuda de
la ternura,
la sonrisa,
las risas.
y
la carcajada.
FELIZ 2010

50% nutrició + 50% amor = lactància materna

Escrit per Alba Padró a Criatures.cat
Quina és la funció del pit? Alimentar? Només alimentar?
Les criatures van tenir durant molts segles pit i com a molt, alguna altra cosa per xumar i calmar la molèstia per la sortida de les dents. Per tal efecte feien servir: un tros de carn, un drap xop d’aigua amb sucre, brandy o llavors de rosella… ( sense comentaris)

Quan es va instaurar la cultura del biberó, el rigor científic a l’hora d’alimentar a les criatures es va imposar. Quan es va establir que els ritmes d’alimentació eren cada tres hores, es va haver de buscar un complement a la part nutricional. No era suficient donar el biberó cada tres hores perquè les criatures tenen necessitat de succionar, per calmar-se i sentir-se bé. Així que es va inventar el xumet. Una porció freda d’una mare. Cap al 1900 sorgeix el primer disseny d’un xumet molt semblant als que coneixem avui dia.


Hem anat recuperant la cultura de la lactància però ens hem emportat els extres afegits de la cultura del biberó. Encara ressona que les criatures han de mamar cada 3h, X minuts d’un pit i X de l’altre. I per suposat la necessitat de que cada nen tingui un xumet, o molts.
La ciència ens diu que les criatures aprenen a succionar dins l’úter. Entre les 15-18 setmanes de gestació comencen a succionar, moltes vegades el seu ditet. La succió és una necessitat. Dins l’úter regula el volum de líquid amniòtic i entrena a la criatura per quan tingui que alimentar-se amb el pit. Per tant la capacitat de succió és bàsica i innata, garanteix la supervivència del nounat.
Ens diuen que no podem adormir els nens al pit, que no els podem consolar al pit, que no podem calmar-los al pit. Vaja que el pit només és per menjar.
Però a veure què va ser abans el pit o el xumet???? Per què diem “ et fa servir el pit de xumet”? No serà “Fa servir el xumet de mare”???
I quina mare més trist és el xumet: és fred, no subministra ni una gota de res, no pots sentir els batecs del cor, no et fa abraçades, no et mira, no t’acarona… només calma les ganes de succionar.
Succionar el pit per calmar-se o adormir-se , el que anomenem succió no nutritiva i és tan lícita i vàlida com la succió nutritiva ( la de menjar) . Les dues són un complement. No podem entendre una sense l’altra ni pensar que una és més important que l’altra. Si és cert, el pit és alimentació però per sobre de tot és amor. Donar el pit és un acte d’amor, rebre el pit és un acte d’amor. El nen agafa el pit quan vol i és deixa anar quan vol. No es pot obligar a cap criatura a mamar. Tant plaent i necessari és menjar com calmar-se, tant important és una succió com l’altre.
De fet sabem que la succió no nutritiva, la mal dita de xumet, entrena i perfecciona la succió nutritiva, per garantir una capacitat d’alimentació precisa i perfecte.
Si alletes garanteixes que les necessitats de alimentació del teu nadó està cobertes i també les necessitats emocionals que li aporten benestar i tranquil•litat, el que dèiem 50% nutrició 50% amor = lactància materna.

lunes, 28 de diciembre de 2009

EL IMPACTO DE NACER

He rescatado de la plataforma pro derechos del nacimiento este manifiesto que  tiene entre sus objetivos procurar que los niños entren en el mundo de la forma menos traumática posible. Conscientes del impacto que para un bebe supone su nacimiento y como influye en su vida futura, han creado esta plataforma para reivindicar el derecho a una vivencia emocional plena y respetuosa para el bebé y la madre.



Manifiesto:

Mujeres y hombres, sensibles a la importancia del nacimiento, no sólo como vivencia emocional intensa para madre y bebé, sino también por las consecuencias presentes y futuras en el desarrollo psicológico del recién nacido, y apoyados en la evidencia científica, redactamos este manifiesto con la esperanza de cambiar la situación actual que rodea el nacimiento de un Ser Humano y se contemplen siempre actuaciones respetuosas con las necesidades emocionales del bebé.
La neurociencia ha demostrado que el nacimiento juega un papel fundamental en la formación de la infraestructura cerebral, de la base de nuestro inconsciente y de los elementos de nuestra personalidad. El nacimiento deja una huella duradera en nuestras psiques porque queda grabada en todas y en cada una de las células de nuestro cuerpo, moldeando el cerebro para que se adapte al estrés y al dolor, a los vínculos emocionales y al amor.
Para el ser humano el nacimiento es algo trascendental, un acontecimiento que se estampa en su personalidad. Su modo de nacer – fácil o doloroso, tranquilo o violento, amoroso o maltratado-, determina en gran medida su futura personalidad y cómo verá el mundo que le rodea. Tenga cinco, diez, cuarenta o setenta años, una parte de su ser siempre mirará el mundo a través de los ojos del recién nacido que una vez fue.
El nacimiento es un período de tiempo considerado crítico para el desarrollo de la capacidad de amar. Cómo nos sentimos recibidos y los sentimientos consecuentes, gratificantes o traumáticos, dejan una huella profunda en la percepción de nosotros mismos y de los demás. El respeto, el afecto, el sentimiento de ser amado, abren el corazón al amor. Por el contrario, la agresividad, el rechazo, el abandono, el sufrimiento, lo incapacitan para él.
La influencia del nacimiento en el vínculo afectivo madre-bebé, y viceversa, es incuestionable. La fisiología –a través especialmente de hormonas como la oxitocina y las endorfinas- y la calidad de la vivencia emocional del nacimiento por parte de ambos, se unen para apoyar o entorpecer la aparición intensa de este vínculo. La primera hora posterior al nacimiento es también importante para el inicio de la lactancia, que además de ser el mejor alimento nutriente para el bebé, también lo es como alimento afectivo.
Los aspectos que más influyen en la calidad de la vivencia emocional del bebé en el nacimiento, son:
- El estado emocional de su madre: con la que está en simbiosis total. La forma en que se plantea y se afronta el trabajo de parto y el ambiente que le rodea, determinarán ese estado emocional. Todo lo que siente la madre, lo siente su bebé.
- El ambiente que rodea su nacimiento: Tanto respecto al entorno físico (iluminación, temperatura, sonido), como en las prácticas que sobre él se efectúen (especialmente la permanencia del bebé junto a su madre, nada más nacer y posteriormente).
- Consecuencias de la rotura del vínculo: : La permanencia cuerpo a cuerpo de madre y bebé en el nacimiento, es un factor imprescindible para el fortalecimiento del vínculo afectivo entre ambos. Es un momento único, que si es quebrantado dificultará notoriamente el papel de la madre. El resultado será que a la madre, le resultará difícil cubrir las necesidades primarias de su hijo/a a consecuencia de la desconexión a la que ambos han sido sometidos.
Esto tendrá graves repercusiones a corto y largo plazo, ya que esta impronta deja un marca imperecedera en ambos.
Está en nuestras manos -las de madres y padres, las de los profesionales de la salud, las de toda persona consciente y sensible del impacto de nacer- conseguir para nuestros hijos, para todos los bebés, un nacimiento respetuoso.
De cómo les demos la bienvenida a este mundo va a depender en gran parte su futuro y su futuro es el de nuestra sociedad, el de nuestra civilización, el de la humanidad en conjunto.
Fuente: Plataforma pro derechos del nacimiento

domingo, 27 de diciembre de 2009

Las Vírgenes de la teta

Artículo publicado en el blog alternativo



(Bartolome Bermejo)

(Ramón Mur)

“Selección de obras de arte medieval (Siglos XII - XVI) realizadas en España y basadas en la iconografía de la Virgen de la Leche pertenecientes a una exposición iniciativa de la asociación Alba Lactancia Materna para contribuir a la normalización de la lactancia y demostrar como el arte medieval la consideraba una práctica nada indecorosa, contrariamente a lo que se podría pensar de la época”

“Las diferentes imágenes de la Virgen amamantando el niño Jesús, a menudo una criatura de uno o dos años, demuestran como la sociedad del momento considera el hecho de amamantar absolutamente normal y no tenía tabúes en este sentido, a diferencia de hoy en día en que todavía algunas madres se ven tratadas con poco respeto si deciden amamantar en un espacio público”
Alba Lactancia Materna

Esas mujeres de los cuadros de hace varios siglos con la teta fuera habrían sido censuradas en la televisión estadounidense y en facebook del siglo XXI, la sociedad les habría asegurado que son afortunadas por tener tanta leche, les habría recomendado “por si acaso” que tengan a mano una ayudita de biberón para la huida hacia a Egipto y para descansar y ser “más libres”, y les habría recriminado por amamantar en público y a un niño grande.

Afortunadamente, estos comportamientos tan modernos y anti-naturales no han sucedido siempre y los miles de testimonios artísticos de mujeres amamantando con facilidad y gozo desde el principio de los tiempos nos recuerdan que nuestro cuerpo es sabio y perfecto y que cuando no hay tantos impedimentos sociales como en la actualidad (desconocimiento, mala praxis, prejuicios, negocio, pérdida de cultura popular, falta de confianza, etc. ) de él mana buena leche y en abundancia.

Las Vírgenes de la leche son 24 obras especialmente significativas por su calidad desde finales del románico a comienzos del renacimiento, pasando por toda la pintura gótica (siglos XII hasta el XVI) que la asociación catalana de apoyo a la lactancia materna, ALBA, recogió en una exposición en el 2001 que ha sido muy solicitada y que hoy se puede disfrutar en esta galería web.

La idea de esta exposición surgió en una conversación entre un grupo de madres sobre el pudor y el hecho de amamantar en público y sobre la lactancia prolongada.
Aquella inquietud se convirtió en la citada exposición, en posters sobre arte y lactancia y en la galería virtual que merece la pena ver con detenimiento, fijarse en la cara de María y el niño Jesús, que de bebé ya no tiene nada, y en la naturalidad de este acto cotidiano.

  (Mestre de Flemalle)



(Huida a Egipto)

                             (Nicolas Falco)

(Frontal Altar)

viernes, 18 de diciembre de 2009

La Navidad interior.



Las postales de Papá Noel bajando por las chimeneas, cargado de regalos y mojado de nieve, se derriten en nuestros recuerdos y reaparecen en los vestigios de ingenuidad de nuestra infancia. Era un tiempo donde la ilusión duraba un año entero. Las noches se perpetuaban mientras escribíamos nuestras cartas con esmero, esperando que ese ser mágico vestido de rojo atienda nuestros anhelos. Y en esas cartas a veces escribíamos “que mi madre no sufra más”, “por favor, que mi padre deje la bebida” y también “quisiera un hermoso vestido”. Claro que había pedidos de regalos costosos, imposibles de ser adquiridos por personas de carne y hueso como los padres de uno. Por eso el pedido era fascinante. Si por casualidad se cumplía, era por gracia de un ser superior.
Más allá del sentido religioso que podía tener para las personas mayores, la Navidad era una fiesta para los niños, porque todo brillaba como en un cuento de hadas. Era el momento de cumplir algún sueño, se respiraba alegría y esperanzas y hasta teníamos la fantasía de que todos éramos un poco más buenos. Y la alegría era inmensa al recibir finalmente un regalo. Uno. Inolvidable.
Hoy la magia seguramente tiene más relación con Internet que con descubrir a Papá Noel depositando los regalos en el árbol de Navidad. Los hechizos duran apenas unos segundos mientras nos apabulla la publicidad en la televisión. El consumo desenfrenado nos somete a comprar y comprar y comprar muchos regalos costosos para llenar el árbol de Navidad, y quizás para sentir que no estamos tan solos. Regalos para los niños, para los grandes, para los ancianos, para los vecinos, para los sobrinos y los nietos y las nueras y los yernos y los hermanos. Todos compramos muchos regalos y usamos nuestras tarjetas de crédito hasta el límite, para cumplir un ritual de hartazgo de juguetes y ropas y zapatos y electrónica y ordenadores y vacaciones y objetos de todo tipo.
Los niños entonces entienden que de eso se trata la Navidad. Pretendemos recordarles que festejamos el nacimiento del Niño Jesus pero esa idea la podemos sostener apenas unos instantes. Luego, queremos saber quién regaló qué cosas, quien se olvidó, quien cumplió con todos, cuántos regalos recibieron nuestros hijos y si nuestra familia ha sido justa en la repartición de los obsequios. También comemos con exageración. Y brindamos y bebemos más que de costumbre. Y a la cama.
Posiblemente cuando nuestros hijos sean mayores, no recuerden nada especial en relación a las Noches de Navidad. Porque se convirtieron en cenas algo más fastuosas, a las cuales arribamos agotados tras recorrer centros comerciales, endeudados y hartos de todo. Es posible que algo de toda esta vorágine nos deje una sensación de sin sentido cuando se supone que debería ser una época relativamente feliz.
Quizás podamos hacer pequeños movimientos que nos satisfagan más y sobre todo que llenen de sentido esa noche tan especial, a través del acercamiento y del contacto emocional con las personas que amamos. Tal vez podamos volver a cierta intimidad, reunirnos con pocas personas muy allegadas y regalar a cada uno un escrito colmado de agradecimientos por cada una de las actitudes que han tenido con nosotros. Si nos atrevemos podemos ofrecer una poesía cariñosa. Incluso preparar la comida preferida para algunos. O el pastel que más disfrutan otros. Y para los niños, claro que habrá algo fuera de lo común, algo soñado, esperado, imaginado y en lo posible no muy caro. Los niños tienen derecho a recibir una carta llena de afecto de su madre o su padre. Unas palabras que nombren lo orgullosos que sus padres están de él. Y una hermosa carta escrita por Papá Noel felicitándolos por sus virtudes, firmada con letra dorada. Puede haber una canasta con nueces, golosinas y chocolates. Un álbum de fotos o una carpeta con dibujos que los niños han hecho siendo niños y que Papá Noel encontró entre sus tesoros. Alguien puede regalar un breve concierto de piano o una pieza tocada en flauta dulce. Otros pueden ofrecer cantar una canción o enseñarla a grandes y pequeños y luego cantarla en canon todos juntos. Podemos sacar los álbumes de familia y mirar fotos viejas durante horas, recordando qué jóvenes éramos todos y los niños descubriendo a sus abuelos con cabello, a sus padres siendo ridículamente niños y a novios y novias que quedaron en el olvido. Hay familias donde quizás se atrevan a danzar una danza circular alrededor de la mesa. En otros ámbitos será divertido ofrecer a los comensales dos minutos de tiempo para pedir un deseo en voz alta, de modo que todos estemos comprometidos y se haga realidad. Podemos jugar a que sean los niños quienes sirven los platos y quienes nos dicen por una vez que tenemos que sentarnos bien a la mesa y comer en silencio. Y desde ya, podemos hacer silencio. Pensar. Meditar. Rezar. Ponernos las manos en el corazón. Darnos cuenta que estamos juntos.
La Navidad que cada uno de nosotros vive puede volver a ser mágica. Todos nosotros estamos en condiciones de ofrecer a los niños pequeños una noche especial, fuera de lo común, llena de sorpresas y de encanto. Es una sola noche al año. Todas las demás noches estamos cansados, hartos de nuestra rutina, enfadados con los niños y enfadados con los mayores. Y ese hastío, no hay juguete que lo transforme.
Se trata de recordar lo más suave de nuestras navidades infantiles y convertirlas en una realidad en tiempos actuales, con más dinero, más objetos y más confort, pero agregando mayores recursos interiores.

Laura Gutman

Vía: Alma de Doula

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Pintará los soles de su camino.




Hoy os propongo la lectura de un libro Mágico. Un libro para las almas de l@s niñ@s que son, que fuimos, que serán.
Está escrito por Cristina Romero Miralles que es entre otras cosas mamá de dos niños, y tal y como se autodenomina Cuidadora del Alma Infantil que todos llevamos dentro.

sábado, 12 de diciembre de 2009

La cesárea perjudica la lactancia

En esta entrevista realizada a Michel Odent , se analiza la manera en que los bebé llegan al mundo  y la importancia que esto tiene en el período de  lactancia.

Foto: María José García Robles.
Artista: Xicu Cabanyes


Según el doctor francés, autor de numerosos libros sobre la humanización del parto, "la perturbación del parto fisiológico tiene efectos en la duración de la lactancia". Odent manifestó que "estamos en un momento de encrucijada en la historia de los nacimientos y de la lactancia" caracterizado por el "progreso técnico" que posibilitó que la cesárea sea "una operación segura, rápida y fácil" hasta el punto de que ha llegado a convertirse "en la manera más usual de dar a luz en muchos países". Sin embargo, esta elección tiene consecuencias "en la calidad y en la duración de la lactancia ya que, en términos generales, disminuirán". De hecho, apuntó que "en las grandes ciudades de Sudamérica y en China, donde el índice de cesáreas es muy alto, las estadísticas revelan dificultades para obtener índices de lactancia. No obstante, el doctor precisó que "hay casos particulares y hay mujeres que tras una cesárea programada pueden lactar a su bebés y otras que dan a luz y tienen dificultades para amamantar".
Michel Odent subrayó que el parto fisiológico y la lactancia "son el futuro de la humanidad" y abogó por mantener los partos naturales. "Para dar a luz una mujer debe segregar un chorro de hormonas, el cóctel de hormonas del amor; y no buscar sustitutos de estas hormonas del amor en esta época medicalizada que vivimos", apuntó.
Para impulsar los partos fisiológicos, el médico obstetra defendió "la introducción de nuevos criterios para redescubrir las necesidades de la mujer" y citó, entre otros, "el pensar a largo plazo, analizar las consecuencias de los partos sobre la calidad y la duración de la lactancia y pensar en términos de civilización".