lunes, 26 de abril de 2010

La leche materna contiene una sustancia que mata células cancerosas

ABC. es , 22 de abril de 2010
Los beneficios de la leche materna son de sobra conocidos. Fortalecen el sistema inmunológico del bebé y contribuye a mantener una buena salud durante toda la vida, ya que los adultos que fueron lactantes suelen presentar una tensión arterial más baja, menos colesterol y menores tasas de sobrepeso, obesidad y diabetes de tipo 2, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Precisamente estudiando las propiedades antibacterianas de la leche materna, un grupo de investigadores de la Universidad de Lund y la Universidad de Gotemburgo, en Suecia, han descubierto que una sustancia que se encuentra en la leche materna puede destruir las células cancerosas, según recoge la revista PLoS ONE.
Aunque esta sustancia tan especial, conocida como «Hamlet» (Human Alpha-lactoalbúmina Made Lethal to Tomour cells), fue descubierta en la leche materna hace varios años, ahora es cuando ha sido posible probar su eficacia en humanos. De este modo, los pacientes con cáncer de vejiga que fueron tratados con la sustancia eliminaron las células cancerosas muertas a través de la orina después de cada tratamiento, por lo que hay esperanzas de que pueda llegar a convertirse en un medicamento para el tratamiento del cáncer en el futuro.
Hamlet está compuesta por una proteína y un ácido graso que se encuentra de forma natural en la leche materna, aunque aún no se sabe con exactitud si la sustancia se forma de manera natural en la leche o puede formarse en el ambiente ácido del estómago de los bebés. Los experimentos de laboratorio han demostrado que Hamlet mata a 40 tipos diferentes de cáncer, y los investigadores van a estudiar su efecto sobre el cáncer de piel, los tumores en las membranas mucosas y los tumores cerebrales. Y lo más importante, Hamlet mata solamente las células cancerosas y no afecta a las células sanas.

viernes, 23 de abril de 2010

Es posible disfrutar del parto

Conocí a Montserrat Catalán en el avión Barcelona-Las Palmas que nos llevó al Congreso interatlántico sobre parto y Salud primal.

Tuvimos tiempo de compartir experiencias. Me explicó su trabajo como fundadora y coordinadora de la Casa de Nacimientos Migjorn y me quedé fascinada con la dulzura, la serenidad y el saber de esta gran mujer.
Hoy en La Contra de La Vanguardia, nos explica su trayectoria y su visión de los partos y los nacimientos después de llevar más de 20 años acompañando a las mujeres a nacer como madres.

“Es posible disfrutar del parto"

LA CONTRA; IMA SANCHÍS - 23/04/2010

Tengo 60 años. Nací en Manresa y vivo en Sant Vicenç de Castellet. Vivo en pareja, tengo dos hijos y tres nietos. Licenciada en Medicina y especializada en Ginecología y Obstetricia. Creo en el comunismo desde el corazón. No tengo creencias, con el ser humano me basta
¿Usted nació en casa?
Soy la mayor de cuatro hermanas y la única que nació en casa. Dos de mis hermanas murieron a los pocos días de nacer.
¿Cómo vivió esas muertes?
Lo difícil fue el oscurantismo en el que me crié. Yo no me enteré de los tres embarazos de mis hermanas, pasaron desapercibidos. El sexo era pecado.
Y decidió traer niños al mundo.
Trabajé en plantas de obstetricia y ginecología y el trato que se daba a la vivencia de un momento tan importante como es el dar a luz no tenía nada que ver con mis sentimientos. La mujer ha estado muy maltratada en las salas de parto, y quise ofrecer otra forma de parir y de nacer.
¿Por eso se fue a La Habana?
Era el año 1990, quería saber cómo se vivía el socialismo que había soñado. Me fui a realizar la especialidad de obstetricia y ginecología durante cuatro años.
¿La falta de recursos le motivaba?
En Cuba, pese a tener una tecnología muy limitada, se obtenían resultados en morbimortalidad materno-infantil similares a los europeos. Aprendí a tratar los partos con naturalidad, dejarlos transcurrir. Tuve un profesor que me dijo algo fundamental.
¿Qué le dijo?
Cuando una mujer grita, no la dejes sola. Cuando volví, trabajé durante seis años en una cooperativa que asistía partos en casa y en una maternidad. Luego con dos compañeras creamos Migjorn, una casa a la sombra de la montaña de Montserrat para cuidar de los partos de las mujeres y de los nacimientos de los bebés.
Más de veinte años ayudando a parir a las mujeres, ¿qué ha entendido?
Que el parto puede ser vivido y sentido con toda su intensidad. Trato de que las mujeres entiendan que la fisiología está a favor de la vida, que si dos celulitas, el óvulo y el espermatozoide, que iban a vivir sólo dos o tres días, por el hecho de unirse consiguen multiplicarse y multiplicarse...
Hasta llegar a ser millones.
... Y acabar formando cada pestaña o huesecillo de un pequeño bebé capaz de crecer, nacer y continuar su desarrollo, ¿cómo es posible desconfiar de que esta misma naturaleza ponga tantas dificultades al parto?
Doler, duele.
Lo fisiológico no duele: respirar, digerir..., nuestro cuerpo pulsa continuamente, se contrae y se expande, lo hace el corazón, las arterias, los intestinos, la pupila, los esfínteres, los músculos. ¿Por qué duele el parto?
¿?
El útero, pequeño como una pera de san Juan, se reblandece y crece hasta albergar al niño, y esta dilatación tampoco duele, como el estómago cuando lo llenamos.
¿Qué me quiere decir?
Que el dolor y el miedo están muy relacionados, y que es posible disfrutar del parto. Y que atreverse a confiar en la sabiduría de nuestro cuerpo, con todas las precauciones necesarias, refuerza a las mujeres, a los bebés y también a los hombres.
¿A los hombres?
Un hombre tiene un papel muy importante en un parto en casa. Las mujeres no se confían a la anestesia epidural y la oxitocina... y "que me lo saquen, por favor", sino que es algo que realizan ellas, y su punto de anclaje es su pareja y los profesionales que estamos ahí para ayudar.
¿Tiene más riesgos parir en casa?
La mortalidad de los partos en casa es igual a la de los hospitales, donde hay más riesgo de efectos secundarios por la anestesia, la episiotomía (el corte vaginal), o al intensificar la dinámica del parto con la oxitocina.
Sin embargo, da miedo parir en casa.
Está reconocida a nivel internacional la gran satisfacción que obtienen las mujeres en los partos en casa o en las casas de parto en las que los protagonistas son los padres y el bebé. La mujer se siente acompañada, y usamos el agua, los masajes, la homeopatía y la palabra para tranquilizarlas, y sobre todo no intensificamos el ritmo del parto.
¿Esperan pacientemente a que la criatura decida salir?
Sí, horas y días. Los partos se han hecho insoportables cuando se ha intensificado el ritmo del parto con la administración intravenosa de oxitocina, lo que ha hecho que se generalizara la petición de epidural.
Ustedes han asistido más de 600 partos en diez años, ¿ningún problema?
Una tercera parte, en el domicilio de las propias mujeres, y el resto, en el centro de Migjorn. El 75% de los partos en el domicilio han sido completamente normales, un 9% han requerido ser acompañados al hospital y se han solucionado sin intervenciones; un 9% ha requerido cesáreas, y un 7%, ser ayudados por fórceps y otro instrumento.
¿Los mejores momentos?
Durante el verano del 2004 asistí 28 partos seguidos completamente normales, sin necesidad de recurrir en ningún caso a la ayuda de hospital. Cada parto era una fiesta.
¿Una fiesta?
Cada vez que recibo a un bebé que abre los ojos cuando aún tiene el cuerpo dentro de su madre, sale, esboza un balbuceo, y sin que llore pongo mi dedo en su manita y lo aprieta, es un momento inmenso. Y me gusta ver cómo los hermanitos viven el parto de su madre y sus gritos sin asustarse, porque la mayoría son gritos de fuerza y no de dolor, y ellos lo saben.

"Es posible disfrutar del parto"
La ley del péndulo
Durante años, parir en casa ha estado considerado algo retrógrado y riesgoso, herencia de épocas pretéritas que dieron paso en los 80 a la medicalización del parto. Pero hoy cada vez son más las mujeres que demandan un parto natural y a ser posible en casa. La Casa de Naixements Migjorn cumple 10 años: "Disponemos del espacio y del equipo que cuida los partos y de grupos de crianza en los que ayudamos a los padres a comprender las etapas de desarrollo del niño y acompañamos su crecimiento. Celebrarán el 10. º aniversario (23 y 24 de octubre) con unas jornadas científicas dedicadas a la neonatología y con la edición del libro Parir y nacer, que narra vivencias de partos naturales.

jueves, 22 de abril de 2010

Bojan y su relación con la leche materna

El mayor problema al que nos enfrentamos las madres que deseamos prolongar la lactancia es la presión social. Algunas mujeres se ven obligadas a no decir en público que dan el pecho a sus hijos si estos ya han pasado la “edad normal” para lactar.


En cambio los estudios antropológicos apuntan a que la edad normal del destete en el ser humano debe de estar entre los dos años y medio y los siete años.
Artículos como el que hoy os presento, ayudan mucho a normalizar la idea de que la lactancia debe durar tanto como madre e hijo quieran. Está publicado en el diario deportivo Sport, y en él se explica como Bojan, el jugador del FC Barcelona, tuvo la suerte de ser amamantado y de tener una madre enfermera defensora de la lactancia materna.

Sport.es ,hoy:
La revista ‘Marie Claire’ ha publicado este mes un reportaje sobre madres con hijos famosos. María Luisa Pérez, la mamá de Bojan Krkic, jugador del FC Barcelona, desvela en esas páginas que “su único problema en el cole era que le daban ataques de risa”, a lo que Bojan asiente admitiendo que “sí, me castigaban por reir”. Una de las grandes revelaciones que hace la mamá del Krkic es que le dio el pecho todo el tiempo que pudo desde que nació porque, como enfermera de pediatría, hizo campaña en favor de la leche materna.


                                                                 Foto Marie Claire
El azulgrana admite que desde hace años es un fan de la música de David Bisbal y que la lleva, entre otras muchas otras, en su reproductor musical.
En el reportaje queda patente que el joven futbolista, que puede presumir de un enorme éxito entre las adolescentes, tiene novia formal desde hace tres años y es una chica que conoce desde que eran niños en el pueblo.
La mamá de Bojan recuerda el consejo que siempre le da: “Cuando te va bien tienes que estar tranquilo y cuando te va mal, igual, porque lo bueno pasa y lo malo también”. María Luisa Pérez aún recuerdo el primer regalo de Bojan el día de la madre: “Fue una toalla con corazoncitos”.
Vía Tribu Digital

martes, 20 de abril de 2010

La historia de Elena y Gael, la historia de una relactación.

Hace mucho tiempo, una mujer se puso en contacto conmigo para que la ayudara a difundir su historia. Hoy esta historia la rescato de SINA: Asociacion de apoyo a la lactancia materna y crianza consciente de Valencia, para ayudar a que se cumpla el deseo de Elena, y su historia sirva a otras mujeres que puedan estar pasando por la misma situación.

Elena ingresó en la Fe embarazada de 31 semanas, muy enferma. Tuvieron que hacerle una cesárea de urgencia. Gael pasó a la sección de prematuros de la Fe y ella entró en coma. Recibió un medicamento para “cortar la leche”. El primer contacto entre los dos tardó más de 2 semanas. Cualquiera lo hubiera dado todo por perdido.
Pero, dos meses después, Gael se alimentaba sólo del pecho de su feliz madre. ¿Increíble? Una prueba más de lo único que hace falta para dar el pecho: información, apoyo y voluntad. A veces, mucha voluntad, ¿verdad Elena?
Ella misma nos cuenta su historia…

La intención de este relato es ayudar con experiencia a otras madres que tengan miedo, que no encuentren fuerzas. Muchos me han recomendado olvidar, pero las cosas de la VIDA, de la MUERTE, no se pueden y no se deben olvidar, ya que en ellas están encerrados muchos secretos que se nos quieren desvelar.

Para GAEL, UNA HISTORIA DE LA VIDA
Te miras en mis pupilas,
ríes,
te ríes con mi sonrisa.
Ya no sé mucho más sobre la VIDA …
Lloras mis lágrimas y gritas mis heridas.
respiras,
respiras y siento tu aliento dulce en mi mejilla.
Ya no sé mucho más sobre la VIDA …
Danzas cuando mis manos te adivinan
brillas,
brillas y mi cuerpo se ilumina.
Ya no sé mucho más sobre la VIDA …
Bebes de mi leche, de mi luz, de mi alegría,
bebes,
oigo la música de tu sangre que me da la VIDA
Me has elegido para cuidarte,
para enseñarme,
nuestras luces se han quedado,
se han buscado,
para fundirse, para mezclarse.
Ya no sé mucho más sobre la VIDA …
Te has ganado tu alma, tu vida …
…y las mías
llegaste con una fuerza grande,
olvidaste el MIEDO para LIBERARTE
Si supiera algo más…

Me sentía feliz en mi segundo embarazo, esperando con alegría a que llegara el nacimiento, imaginando un parto no menos fácil que el primero, no menos perfecto. Pero mi camino no iba hacia ese fin y a las 31 semanas de embarazo empecé a encontrarme mal, solo en cuestión de horas estaba ingresada en el Hospital La Fe de Valencia. Cuando vi alejarse en el coche a mi hija de dos años sentí que quizá no volvería a verla más. Tenía miedo.

LA NADA EN REANIMACIÓN
Recuerdo poco más hasta que me desperté, después de varios días, sola, sin hambre, sin frío, sin sed, sin ropa, sin NADA. Me rodeaban equipos y monitores llenos de luces, 7 u 8 goteros, una mascarilla… Miré mi barriga y no lograba recordar si había estado embarazada o no. Mi cuerpo no parecía el mío, no sentía ningún dolor, no podía moverme. Me creí muerta, ¿qué otra cosa podía ser si no comía, si no bebía, si no me movía, si no sentía? Esperé a fundirme con el universo, no tenía miedo, pero pasaban las horas y no ocurría NADA, seguía sola, sin saber NADA. Fueron los días más largos de mi vida, más aterradores, más confusos, los momentos de lucidez se mezclaban con los de auténtica locura, no sentía NADA, y nunca, nunca sucedía NADA. Mi único quehacer era mirar una foto de mi hija Carla y otra de un bebe que decían que era mío. Mi única ilusión, que se volviera a abrir la ventana por la que veía a mis padres, que volviera a entrar mi marido a cogerme la mano. Con gran determinación, de cuando en cuando, me quitaba la mascarilla, el saturador e intentaba marcharme para cuidar a mi hija, pero no podía moverme… Mis “carceleros” me volvían a “encadenar” y me explicaban con una paciencia, que hoy comprendo infinita, la fragilidad de mi salud. No entendía NADA.

LA LACTANCIA TAN SOÑADA
Un día, no sé si nublado, no sé a que hora, me dieron unas pastillas para inhibir la producción de leche. Primero me negué a tomarlas, si era verdad que tenía un bebé ¿cómo podría cuidarlo sin leche? Tras explicarme la gravedad de mi estado me las tomé y me vendaron el pecho, las lágrimas más espesas que había tenido en mi vida mojaron mi cara y mi cuello hasta la almohada, era verdad, ¡había tenido un hijo! Entonces…, me quitaban el regalo más precioso que podía darle, pero ¡lo recuperaría! No me cabía ninguna duda.
Un día me trajeron un bebé perfecto y tremendamente chiquitín envuelto en una toalla, Gael. Lo cogí. No sentí que fuese mío, no podía ser de otra forma, ni mi cuerpo ni mi mente parecían tampoco ser míos. Cuando se alejó en brazos de una enfermera una fuerza arrebatadora nació de pronto de mi interior y me llenó de una sola idea: recuperar mi mente, recuperar mi cuerpo, sólo eso me permitiría salir de allí y hacerme cargo de ese débil y fuerte bebé que me necesitaba. Me perturbaba la idea de no sentir ese apego tan intenso que se supone sentimos todas las madres hacía nuestros bebés, ¡eso también lo recuperaría! Busqué en mis recuerdos lo que sentí en mi primer parto, al abrazar y amamantar a mi primera hija y con ellos construí mi vínculo, que aún no podía sentir, con Gael. SOÑANDO, imaginando el amor perfecto hacía mi hijo pude saber que tenía que hacer exactamente.
Empecé a mejorar, mis riñones se recuperaban milagrosamente, mis pulmones empezaban a llenarse con energía, podía comer, podía beber, podía moverme, podía sonreir. Los últimos días de mi estancia en reanimación SOÑABA con recuperarme y volver a casa para poder continuar con mi vida. El cariño que me daba mi familia y el personal sanitario me hacía sentirme optimista y con fuerzas para salir de allí. Cuando me pasaron a planta pude bajar a darle los biberones a Gael. Fueron unos días mezclados de alegría y tristeza. Alegría al saber que Gael había tomado leche materna todo el tiempo, de un banco de leche primero y de unas amigas después. Alegría por saber que su papá le había dado tanto amor sacándole de la incubadora para darle casi todos los biberones del día y colocándolo sobre su pecho, piel con piel, varias veces al día desde que nació. Tristeza porque apenas tenía fuerza para sostenerle unos minutos. Tristeza porque me sentía inútil, cualquiera parecía cuidarle mejor que yo. Los médicos no me animaban a dar el pecho, unos porque después de las pastillas creían que no podría, otros porque creían que no debía, que tenía que recuperarme. Veía la cara de entre incertidumbre y lástima con la que me miraban. Yo callaba, sabía que podría. La pediatra de Gael me animó muchísimo y me dijo “las pastillas para inhibir la producción de leche son muy efectivas pero no hay nada que pueda con la voluntad de una madre” ¡Tenía tanta razón!, entonces supe que tendría una ayuda y un apoyo inestimable. Mi formación como asesora de lactancia me permitía conocer la teoría, cómo se podía relactar, pero la práctica era otra cosa. Sabía que mi único enemigo, como para todo en la vida, era el miedo, y mi fuerza, la firme determinación de que íbamos a recuperar lo perdido. Siempre conseguimos lo que queremos, sea lo que sea, solo hay que SOÑAR con ello, SOÑAR de día y de noche hasta que se ilumine ese SUEÑO.

EL TIEMPO EN CASA.
Al llegar a casa sentí que no había TIEMPO que perder. Probé con un sacaleches, nada, ni gota, ni ese día ni el siguiente, ni los días posteriores. Gael llegó a casa veinte días después de nacer y, nerviosa y expectante, lo puse al pecho. Se cogía con fuerza, solo hacía falta conseguir que fluyera la leche. Seguí estimulándome con el sacaleches 4 ó 5 veces al día: primero comenzó a salir una leche espesa y anaranjada, seguramente la que se había producido antes de tomarme las pastillas que se había quedado almacenada. Mientras, Gael se alimentaba en biberón de sus mamás de leche. A los pocos días construimos un relactador con un biberón y una sonda nasogástrica. Así conseguía tomarse media toma, la mejor de las veces, la otra media con el biberón. Era más complicado de lo que parecía. La sonda le daba arcadas si no estaba bien puesta, o no le salía leche, o le salía demasiada. Costaba casi una hora darle 40 ó 50 ml. A veces parecía que no avanzábamos, o incluso que íbamos hacia atrás. Un día no chupaba del relactador, otro no se cogía bien, y las tomas eran eternas. Su papá siempre me mostraba el lado positivo y yo dejaba que me lo enseñara. Cerraba los ojos y nos imaginaba tumbados, tranquilos, yo amamantándole feliz, él casi dormido, moviendo su mandíbula lentamente, a ratos. Soñaba con el calor entre su barriga y la mía…
Los días pasaban y supe convertir el cariño y atención de los que me rodeaban en descanso y esfuerzos para lactar. El TIEMPO se pasaba entre las largas tomas de Gael, la estimulación con el sacaleches y el resto de cuidados; no hacía nada más en todo el día y era mucho, todavía estaba muy débil.

LA LECHE FLUYE BLANCA POR FIN
Hay cosas que no se aprenden en un libro (…)
Felizmente, aquí hay un maestro.
Como siempre.
Todo está siempre “aquí”. Al alcance de la mano. Si se sabe verlo.
Ese maestro –una vez más- es el bebé.
Es él quien va a enseñarle, a instruirla.
Con la única condición de que usted sea modesta.
Y suficientemente simple, suficientemente abierta para seguirlo.
                                           (Frédérick Leboyer)

Algo más de un mes después de su nacimiento un hilito fino de leche blanca desliza del sacaleches al biberón. Fue suficiente para avivar nuestra ilusión. ¡Era tan poca! Pero aún así la poníamos en el relactador. Cada día había un poquito más, y según crecía la cantidad crecía mi apego al bebé. Quería tenerlo tan cerca de mí como fuera posible. Un par de semanas después comenzamos a pensar en dejar el relactador, pero Gael aún era tan pequeño…, ¿tendría bastante alimento? Dudábamos. Fuimos a hablar con la pediatra que lo cuidó al nacer. Nos miró y con la sublime seguridad de los que no tienen miedo, nos dijo que lo habíamos conseguido. Me sentí más ligera, más radiante, más libre.
Al llegar a casa guardamos todos los biberones, las sondas y lo puse al pecho. El cambio fue espectacular, en mí y en el bebe. Él, más activo, por fin lloraba para llamarme, más feliz, y empezó a engordar espectacularmente. Yo, con más fuerza, y ya irreversiblemente vinculada a él. Ahora sí sabía cuidarle, sí sabía amarle. Ese camino de esfuerzo, de dolor, de emociones, de ilusión que es el parto te une para siempre con tu bebé, para que lo puedas querer y cuidar. Cada contracción te permite perder la razón y hacer aflorar el instinto, la pasión. Para nosotros todo eso fue la lactancia que no se nos dio sino que tuvimos que recorrer un largo camino para conseguirla.
Nos queda el reto de aprender tantas cosas, de crecer, de iluminar por todo lo que hemos recibido. El reto de vivir con pasión cada instante.

No hubiéramos podido sin las mamás de la leche regalada, gracias.

No hubiéramos podido sin la iaia que se ocupó de la casa, gracias.

No hubiéramos podido sin los amigos que nos dieron ánimos, gracias.

No hubiéramos podido sin la pediatra que nos quitó el miedo, gracias.

No hubiéramos podido sin la alegría de su hermana que hace imposible no sonreír, gracias.

No hubiéramos podido sin el papá que nos dio amor, cariño, y nos sostuvo cuando los ánimos faltaban, gracias.

Gracias a Gael, la primera vez que nos vimos me dio a beber su intensa luz e hizo que sanara.

Elena Carrió – Diciembre 2007

domingo, 11 de abril de 2010

¿Tanto cuesta un niño?

Hace días leí en un portal de internet que el primer año de vida de una criatura le cuesta a los padres 6000 euros.
Para los niños lo más valioso no es necesariamente lo más caro, porque el contacto físico, la presencia, la mirada, la lactancia y el amor de los padres, que yo sepa, no cuesta dinero.

No es la primera vez que leo este tipo de comentarios y creo que este discurso se está normalizando, por la necesidad imperiosa de limpiarnos la conciencia, ante la falta de tiempo y dedicación a nuestros hijos.
Es por eso que decidí dejar en este portal, el comentario que a continuación os adjunto, para argumentar lo contrario.

Els paisos on més es gasta en productes per a nens ( i estem en un d'ells) són paisos on menys elaborat està el vincle pares-fills. Es pretén suplir la manca de pares amb productes per al nen. Almenys, així, ens netegem la consciència de no poder estar més temps amb ells.
Un nounat el que necessita per sobre de tot és, a la seva mare o altra persona que exerceixi aquest paper.
Referent a la roba premamà. Durant l'embaràs la mare pot trobar moltes peces de roba convencional que s'adaptin al seu cos d'embarassada, sent aquesta molt menys barata que la roba de premamà.
La sanitat pública a Catalunya és de primerísima qualitat, a més les taxas menors de cesàries es donen a la Seguretat Social. La Oms recomana que no hagi més d'un 10% de cesàries. A Espanya la mitjana és de més del 30% i a les clíniques privades supera el 40%. Cal recordar que la primera causa de mort en el part és la cesària.
Tampoc es necessari comprar bressol si es practica el collit (dormir amb els pares), tal com recomana l´UNICEF per a promoure la lactància materna. I donant el pit de la mare (totes la dones poden donar el pit a les seves criatures i si hi ha cap problema, en els grups de suport a la lactància, les assessores la poden ajudar) t'estalvies moltíssim centenars d'euros. A més per a què cal comprar llet de segona qualitat si la mare té la millor?
Quant a la despesa de bolquers d´un sol ús cal dir que a més de contaminants ( una bolquer d'un sol ús triga 500 anys en descompondre's) ,els bolquers de roba són més barats, n'hi ha prou amb comprar 15 o 20 , més saludables per a la pell del nadò, molt pràctics ja que es renten fàcilment a la rentadora i molt més bonics i divertits que els d'un sol ús.
Els productes per a la higiene del nadó no estan recomanats perquè danyen la delicada pell dels petits i això és el que moltes vegades provoca irritacions, alérgies i pells atópiques. És a dir si no fas servir ni xampú, ni gel, ni colònia, ni cap altre producte per a la pell del nadó, segurament tampoc hauràs de posar-li cremes ni locions per a portegir la pell del nen. Els dermatólegs recomanen rentar als nens (i els adults) només amb aigua.
Moltes famílies opten per no comprar carret i porten els seus fills en un portanadò ergonòmic. Ni ha de molts tipus: Motxilles, bandoleres, fulars… A més de ser molt més barat i de ser molt més fisiològic està demostrat que els nens que estan en contacte amb la seva mare ( o amb altra persona si la mare no pot) ploren menys, són més tranquills, tenen menys problemes amb la lactància i no pateixen els temibles ”cólics del lactant”, concepte que està relacionat no amb un problema gàstric si no amb una inadaptació del nounat al mitjà extrauteri.
Si planeges bé els regals que rebràs, pots aconseguir que et regalin roba per a satisfer les necessitats del petit durant bastant temps. A més aquests regals poden ser en forma d'aportació econòmica per a comprar la cadireta del cotxe, l'única cosa veritablement necessària (si tens cotxe)
Finalment si les despeses de l´escola bressol són tan grans com  diu l´article, potser es pot pensar en la possibilitat que el pare o la mare agafin una excedència o una reducció de jornada, en comptes de treballar per a pagar l'escoleta. O trobar altres alternatives com la criança compartida.
Si el nen pogués escollir, segur que diria que prefereix estar amb els seus pares abans d´anar a l´escola.

miércoles, 7 de abril de 2010

Alimentación Complementaria

Hace unos días cayó en mi buzón el folleto publicitario de un gran supermercado. El folleto en cuestión mostraba todos los productos “necesarios” para un bebé y un calendario con las recomendaciones para la introducción de la alimentación complementaria. Según figuraba al pié de página, decía estar supervisado por un gabinete médico. Al leerlo la única conclusión a la que llegué es que esta elaborado únicamente con la intención de aumentar las ventas en la sección de productos infantiles de este supermercado. El folleto no se basa en las recomendaciones de las organizaciones internacionales ni de expertos, ni en la evidencia científica y da consejos que van en contra de la lactancia materna y de la óptima alimentación del bebé.


Lo peor de todo, es que esta y otras recomendaciones parecidas siguen cayendo en manos de madres y padres también cuando van a las consultas médicas, tanto públicas como privadas.

El resumen que incluyo a continuación, está extraído íntegramente de Alba lactancia Materna. En él se explican los aspectos que se deben tener en cuenta a la hora de complementar la alimentación del bebé.


Alimentación complementaria: Hace referencia a los nuevos alimentos que complementan a la leche materna, no la sustituyen.
Razones para ofrecer alimentos complementarios:
Desarrollo: Todos los niños más pronto o más tarde muestran interés por la comida de los adultos. Probar nuevos sabores y texturas se convierte en una experiencia sensorial única y en una oportunidad de aprendizaje. Las necesidades de cada niño, así como las funciones y capacidades de su cuerpo, pueden servir de referencia, no sólo para decidir el momento en que se inicia la alimentación complementaria, sino también para marcar el desarrollo de la misma. De esta manera, el niño puede participar en su alimentación de forma activa y divertida para él: ofreciéndole un plátano maduro podrá experimentar sin que sea una imposición o una obligación, si coge guisantes o trocitos de pollo con los dedos y se los lleva a la boca, hará un buen ejercicio de coordinación.
Nutrición: Llega un momento en la vida del niño en que la leche materna no es suficiente para satisfacer todas sus necesidades nutricionales; ello no significa que la leche haya perdido sus propiedades sino que no basta. La leche debe ser el alimento fundamental, cualitativa y cuantitativamente durante el primer año de vida y sigue siendo una fuente importante de nutrientes durante el segundo año y después.
Cultura: Diferentes culturas tienen distintas costumbres en cuanto a la incorporación de la alimentación complementaria aunque no todas ellas resultan biológicamente adecuadas. En algunos países las circunstancias de la madre, como el trabajo fuera del hogar o la existencia de lugares donde no se pueda o no esté aceptado el llevar al bebé, hacen que se adelante la edad de incorporación de la alimentación complementaria. Con una buena información es posible continuar con la lactancia, haciendo compatible el amamantar con el trabajo materno, y demorar la alimentación complementaria hasta que biológicamente sea adecuada para el bebé.

Posibles inconvenientes de ofrecer prematuramente alimentos complementarios (1):
■Interfiere con la alimentación al pecho en perjuicio de ésta.
■Carga excesiva de solutos renales e hiperosmoralidad (incapacidad del riñón de los niños pequeños para expulsar a través de la orina la ingesta excesiva de determinados nutrientes, especialmente proteínas y sodio)
■Puede producir alergia a determinados alimentos
■Conlleva un riesgo de trastornos de la regulación del apetito
■Puede contener constituyentes perjudiciales para lactantes pequeños
■Puede contener aditivos y contaminantes.

Posibles inconvenientes de demorar en exceso la incorporación de alimentos complementarios (1):
■Podría verse afectado el crecimiento del bebé por falta del algún nutriente o de energía.
■Los bebés podrían mostrar desinterés por dichos alimentos (sobre todo si aparecen después de los 10 meses de edad).
■Podrían verse afectadas las capacidades motrices orales, como la capacidad de masticar, así como la aceptación de nuevos sabores y texturas.

Recomendaciones actuales sobre alimentación complementaria
Recomendaciones de la Academia Americana de Pediatría (AAP)(2)
El niño está listo para empezar a tomar otros alimentos cuando:
■Es capaz de sentarse estable sin ayuda.
■Pierde el reflejo de extrusión que hace que los niños expulsen la cuchara con la lengua (Hasta que tienen suficiente discernimiento para distinguir lo que se come de lo que no, por si acaso lo escupen todo)
■Muestra interés por la comida de los adultos
■Sabe mostrar hambre y saciedad con sus gestos (al ver acercarse la cuchara el niño que tiene hambre abre la boca y mueve la cabeza hacia delante. El que está saciado, cierra la boca y mueve la cabeza hacia un lado).
■Los nuevos alimentos se deben incorporar de uno en uno, en pequeñas cantidades y con al menos una semana de separación.

Nueva declaración de la AAP sobre la lactancia materna, 2005 (3)
■La lactancia materna debe ser exclusiva y a demanda hasta los 6 meses
■Hay bebés que no estarán listos para los alimentos complementarios hasta los 8 meses
■Se pueden añadir otros alimentos a partir de los 6 meses, continuando la lactancia materna como mínimo hasta el año, y luego durante todo el tiempo que madre e hijo deseen.

Recomendaciones de la OMS y UNICEF (4,5):
■Lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses (Se entiende como “6 meses” el último día del 6º mes)
■Se pueden ofrecer otros alimentos complementarios a partir de los 6 meses, aunque si el desarrollo sigue siendo adecuado, tal vez no sea necesario dar otros alimentos hasta los siete o incluso los ocho meses.
■Continuar la lactancia materna, junto con otros alimentos, hasta los dos años o más.
■Los alimentos deben ser variados
■El pecho debe ofrecerse antes que los otros alimentos, para mantener una buena provisión de leche en la madre
■Los menores de 3 años deben comer al menos 5 o 6 veces al día
■Añadir un poco de aceite o mantequilla a las verduras, para aumentar su valor calórico.

¿Qué tipo de alimentos?
Todas la madres suelen recibir detalladas instrucciones de diversos profesionales sanitarios sobre cuales son “los mejores alimentos para empezar la alimentación complementaria”. El problema es que cualquier madre que hable con otra madre, ya sea la vecina en el parque, la cuñada en Lugo o aquella amiga que se fue a Salamanca, puede comprobar por sí misma que estos supuestos “mejores alimentos” simplemente no coinciden y se hacen cada vez mas extraños a medida que aumenta la distancia geográfica, no digamos si además la amiga en cuestión se ha ido a vivir a otro país. Empleando el puro sentido común pronto se hace evidente que con toda probabilidad existen tantos “mejores alimentos, cantidades y sistemas” como profesionales sanitarios hay en el mundo.
Y es que a veces nos pasa desapercibido que todas estas recomendaciones no obedecen realmente a evidencias científicas sino que responden mas bien a los hábitos culturales de una población determinada, a las preferencias personales de cada profesional de la salud en cuestión y a protocolos de incorporación de alimentos que fueron estipulados en su día y que tienden a perpetuarse por su propia inercia sin que nadie los cuestione.

Las recomendaciones de los expertos basadas realmente en la evidencia científica son mucho más generales y es importante que todas las madres las conozcan:
No hay ninguna base científica para recomendar el ofrecimiento de un alimento antes que otro siempre que al principio se trate de alimentos sanos con poco potencial alergénico. Es indiferente empezar por la fruta, la verdura, los cereales, ...
No hay ninguna base científica para recomendar que un alimento determinado deba darse a una hora determinada (por ejemplo, las frutas por la tarde). Cualquier alimento puede darse a cualquier hora, a comodidad de la madre. De hecho si la madre trabaja o debe ausentarse por cualquier motivo lo más cómodo es que la alimentación complementaria se de en su ausencia.
Los alimentos pueden empezar a ofrecerse a partir de los 6 meses y siempre después del pecho o la leche extraída. Solo si la madre está ausente y no quiere extraerse la leche, los alimentos complementarios la sustituirán parcialmente..
Los alimentos deben ofrecerse de uno en uno, separados por al menos una semana (por ejemplo, si se decide empezar por la fruta, la primera semana se le da a probar la pera, a la semana siguiente la manzana, y así sucesivamente).
Se debe empezar con pequeñas cantidades que irán aumentando a medida que el niño las acepte de buen grado.
Nunca se debe obligar a comer a un niño. Las asociaciones americanas de pediatría y dietética indican que los bebés serán quienes escojan libremente los alimentos que los padres les ofrezcan (6).
Procurar escurrir los alimentos para no llenarle el tubo digestivo con el agua de cocción.
No dar alimentos que suelen causar alergia (especialmente leche de vaca y derivados , fresas, frutas del bosque y cualquier otro que produzca alergia a un miembro de la familia) hasta los 12 (7).
No añadir azúcar ni sal a los alimentos. La sal que use la familia debe ser, en cualquier caso, yodada (8).
Puesto que la capacidad del estómago de los niños es más reducida, para que puedan obtener suficientes nutrientes de las comidas que tomen, éstas deberían ser ricas en energía y nutrientes (incluyendo micro nutrientes). Se recomienda incluir:
■Variedad de alimentos (después de haberlos incorporado de uno en uno separados por una semana)
■Alimentos ricos en energía, como aceites. Los purés deben ser tan espesos como el niño pueda tomarlos, para evitar tener que diluirlos.
■Frutas frescas y vegetales
■Alimentos ricos en hierro (legumbres, carnes, pescado....)

¿Qué cantidad?
La mejor estrategia para determinar la cantidad de alimentación complementaria que debe ingerir un niño es fiarse de su propio sentido del apetito.
Al principio tomará apenas alguna cucharada pero en cuanto empiece a aceptar de buen grado la alimentación complementaria irá aumentando la cantidad que ingiera.
La idea es ofrecer y, sobretodo, no obligarle jamás a comer. Cada niño tiene sus propias necesidades y sigue su propio ritmo, pretender que coma una cantidad standard determinada a una edad determinada no solo es inadecuado sino que puede ser contraproducente.

¿Cuando empezar a ofrecerlos?
Aparte de seguir las recomendaciones anteriores, el momento de empezar la alimentación complementaria puede venir determinado por las circunstancias propias de cada madre.
Las madres que tienen trabajo remunerado suelen ser víctimas de dos errores típicos:
■Creer que hay que destetar antes de reincorporarse al trabajo remunerado.
■Creer que si le van a dar otros alimentos a su hijo, tiene que acostumbrarlo primero.

La lactancia materna es compatible con el trabajo remunerado mediante diferentes técnicas, pero si no fuera posible o no se desease seguir las recomendaciones de la OMS / UNICEF y de la AAP, siempre se puede adelantar el ofrecimiento de la alimentación complementaria hasta los 4 meses. En este caso el mejor sistema es que la madre dé el pecho antes de dirigirse a su ámbito laboral y a su regreso, así como en los fines de semana y reservar otro tipo de alimentos para cuando la madre esté ausente.
Intentar acostumbrar a un niño a la alimentación complementaria antes de que la madre deba separarse de él, solo consigue avanzar el problema: podría haber conseguido cuatro meses de lactancia materna exclusiva y se ha quedado en tres meses. Y además, por término general, la criatura no se acostumbra.

¿Cómo empezar?
Los alimentos no necesariamente deben estar triturados, sino que basta que sean de consistencia blanda y puedan ser aplastados o troceados con un tenedor o por el propio niño con la lengua y el paladar (no hay que pretender que a los 6 meses y 1 día, el niño coma un plato entero de comida); en realidad, al principio, la comida es más un experimento sensorial que otra cosa y seguramente no comerá más que unas pocas cucharadas si acaso; con el tiempo irá comiendo cantidades mayores, pero mientras tanto, la leche materna sigue alimentándolo.
Los alimentos que se ofrecen pueden ser alimentos especialmente preparados para el niño o bien los mismos alimentos que toma el resto de la familia pero adaptados a la capacidad del niño; esto último es preferible siempre que los hábitos alimentarios de la familia no sean muy inadecuados para un bebé; si además el niño como a la mesa a la vez que los demás, se estará proporcionando al niño la función socializadora que tiene la comida para el resto de la familia (Ej: el día que se prepare cocido, se pueden apartar una patatas, garbanzos y pollo antes de añadir la sal, que machacados con un tenedor se pueden dar al niño). No son necesarios alimentos especiales para bebés y algunos de ellos, a parte de ser caros, llevan aditivos poco recomendables (sacarosa, aromas de vainilla, etc). Un arroz hervido es un cereal que el niño puede tomar desde los 6 meses.
La densidad energética de las comidas que se ofrecen al niño es algo a tener en cuenta. La cantidad de nutrientes contenida en las papillas preparadas por las madres es muy variable (6), en general con exceso de proteínas y con pocas calorías; la calidad de las papillas caseras mejoraría moderando la carne, añadiendo aceite y suprimiendo la sal; además en general ninguna papilla casera supera en calorías a la leche materna, lo que confirma la recomendación de dar antes el pecho que la papilla y demuestra lo carente de sentido que es adelantar la alimentación complementaria porque el niño gane poco peso.
En cuanto a los cárnicos, como se ha comentado, los niños europeos toman en general un exceso de proteínas. Como ejemplo, 50 gramos de pollo contienen suficiente proteína como para cubrir las recomendaciones de la mayoría de menores de un año…para todo el día. Es decir, cualquier otro alimento que tome el bebé supondrá un adicional aporte de proteína a su alimentación. Una ración sensata para menores de 2 años sería 20-30 g de carne al día o de 30-40 gramos de pescado al día. No es conveniente incluir dichas cantidades en más de una comida al día. Es importante recordar que, por seguridad alimentaria, conviene cocinar bien los alimentos de origen animal (huevos, pescados y cárnicos).
Es frecuente ver cómo niños amamantados acaban tomando leche artificial sin necesidad por la costumbre de mezclar los cereales en polvo con ésta; para un niño que tome biberón, es cómodo mezclar la leche artificial con los cereales, sin embargo un niño que toma pecho no necesita otra leche diferente a la de su madre, así que se le pueden preparar los cereales con agua, caldo, o incluso con leche que su madre se haya extraído, aunque esto último no es necesario si el niño toma pecho en otros momentos del día.

La costumbre de dar zumo de naranja solo o para diluir otras frutas en los primeros meses debería desterrarse. Probablemente proceda del intento de evitar el escorbuto en los niños con lactancia artificial en la primera mitad del siglo XX. Puesto que los niños amamantados no tienen este riesgo, no se benefician de esta práctica, y sí en cambio se ven sometidos a un mayor riesgo de alergia, puesto que los cítricos frecuentemente están implicados en alergias alimentarias cuando se introducen precozmente en la dieta del niño.
Es importante recordar que aunque el niño necesite a partir de una cierta edad otros alimentos distintos de la leche materna, ésta sigue siendo el alimento más nutritivo de todos cuantos pueda tomar el niño; por este motivo, la OMS recomienda que primero se ofrezca el pecho y después los otros alimentos, aunque ello suponga que el niño tome menos de otras cosas, lo que sería inadecuado es que por tomar primero otras cosas el niño deje de tomar la leche materna (9).
La tabla que se muestra a continuación resume las recomendaciones de incorporación de alimentos complementarios en bebés y niños.

¿Y si no quiere?
No todos los niños están preparados para la alimentación complementaria al mismo tiempo. Algunos ya muestran interés por otros alimentos antes de los 6 meses, en cambio otros pueden tardar mucho mas tiempo y no aceptarlos de buen grado hasta los 7 u 8 meses e incluso hasta más tarde (10) (probablemente en breve veremos estudios que evalúen el inicio de la incorporación de alimentos complementarios más tardíamente, hacia los 8 o 9 meses de edad).
Unos niños comen una cantidad bastante “aceptable” casi desde el principio, otros apenas picotean pequeñas cantidades de diversos alimentos hasta pasado el año.
Lo que está claro es que más pronto o más tarde todos los niños empiezan a interesarse por otros alimentos y que mientras tanto la lactancia materna cubre sus necesidades, por lo nunca se debe intentar imponer a un niño la ingesta de una determinada cantidad de alimento.

Algunos mitos de la alimentación infantil
- Las papillas alimentan mas que la leche
A muchas madres les dicen que “su leche ya no alimenta” o que “su leche es agua” y lo peor es que muchas se lo creen.
Las papillas de carne y verduras suelen tener menos calorías que la leche y las de verduras solas y las de fruta todavía menos, y aunque algunas papillas, como las de cereales, tengan bastantes calorías, tienen menos cantidad de proteínas, vitaminas, minerales y otros nutrientes que la leche materna.
El único alimento capaz de satisfacer, por sí solo, todas las necesidades de un ser humano, al menos durante una parte de su vida, es la leche materna. Un recién nacido está perfectamente alimentado durante seis meses o más sólo con leche materna; pero nadie estaría perfectamente alimentado ni en su infancia ni en ninguna época, si pasase seis meses comiendo solo carne, o sólo pan, o sólo naranjas. Lo que no significa que el pan, la carne o las naranjas “no alimenten”, sino que se han de complementar con otras cosas. Complementar, no sustituir.
- Con una buena papilla para cenar, dormirá toda la noche
No se haga muchas ilusiones, muchos niños, incluso a los dos o tres años, se despiertan casi cada noche por mucho que hayan cenado.
Por mucho que se pretenda utilizar la comida para manipular el sueño de los niños, está demostrado experimentalmente que los niños no duermen más por haber tomado papilla. Durante los primeros años los niños suelen despertarse por la noche, no sólo porque necesitan comer, sino porque nos necesitan a nosotros. Por suerte el pecho permite satisfacer las dos necesidades a la vez, y el niño vuelve a dormir rápidamente.
- A partir de los 6 meses han de tomar leche de continuación
La leche de continuación es un invento comercial, sin apenas utilidad práctica. Tanto la AAP como la OMS opinan que las leches de continuación son innecesarias y recomiendan tomar la misma leche durante el primer año.
¿Para que la inventaron, entonces? Muy sencillo. La ley prohíbe, en muchos países (incluido España), hacer publicidad de la leche de inicio. Pero la mayoría, por desgracia, no prohíben la publicidad de la leche de continuación. Así que para los fabricantes es ideal disponer de dos leches con el mismo nombre, que sólo se diferencien por el numerito, de esta manera al publicitar PATATIN 2 consiguen hacer aumentar las ventas de PATATIN 1.
La principal utilidad de las leches de continuación, según la ESPGAN, es que son más baratas. Como la leche artificial es cara, las madres con menos recursos que dan el biberón pueden sentirse tentadas a incorporar antes del año la leche entera de vaca, lo que no sería muy conveniente. Una leche que, sin ser tan adaptada, saliese más barata, podría resultar útil.
¿Sin ser tan adaptada? En efecto. La leche de vaca tiene un exceso de proteínas, más del triple que la leche materna lo que es uno de sus mayores peligros ya que un bebé no puede metabolizar una cantidad tan grande de proteínas, y puede enfermar gravemente. La fabricación de la leche artificial consta de varios pasos, uno de los cuales es quitar la mayor parte de las proteínas, proceso que no es nada fácil. Si no hay que quitarle tantas, resulta más fácil de fabricar y, por tanto, más barata. La ESPGAN parece creer que la diferencia de precio será sustancial, pero al menos en España, la diferencia para el consumidor es muy pequeña.
No es que la leche de continuación sea mejor para los bebés mayores. Es peor que la leche de inicio, porque está menos adaptada. Pero los bebés mayores tienen una mayor capacidad para metabolizarla por lo que es más fácil que la puedan tolerar.
La industria láctea intenta darle la vuelta a la tortilla y vender la leche de continuación como “enriquecida en proteínas para cubrir las necesidades en aumento de su hijo”, pero no hay que dejarse engañar. Las necesidades de proteínas de los niños no aumentan sustancialmente a medida que crecen, por lo que el exceso de proteínas en la leche de continuación no es ninguna ventaja para los bebés, sino sólo un desecho industrial.
Por supuesto los niños que toman pecho pueden seguir con el pecho pasados los 6 meses hasta que la madre y su hijo deseen.
- Si no come carne no tendrá suficientes proteínas
Tal como se desprende del apartado anterior, incluso si el bebé solo tomase leche, ya tendría suficientes proteínas. Y los cereales y legumbres aportan más proteínas todavía. De hecho el exceso de proteínas suele ser uno de los inconvenientes que presentan la mayoría de las papillas caseras (6). Pese a que excede de los límites del presente documento adentrarse en las particularidades de la dieta vegetariana, conviene mencionar que los niños vegetarianos muestran un crecimiento similar a los no vegetarianos (11).

Resumen basado en:
Dr. Pilar Serrano Aguado: Alimentación complementaria y destete del niño. En: Lactancia Materna. Josefa Aguayo Maldonado (Ed.). Universidad de Sevilla. 2001
Dr. Carlos González: Mi niño no me come. Ediciones Temas de Hoy, 1999
Ruth A. Lawrence: La Lactancia Materna: Una guía para la profesión médica. Mosby. 1996
Julio Basulto. www.juliobasulto.com. Ya está listo para los sólidos. Tu bebé. 2008;181:40-2
Referencias bibliográficas:
1.European Comisión, Karolinska Institutet, Institute for Child Health IRCCS Burlo Garofolo, Unit for Health Services Research and International Health WHO Collaborating Centre for Maternal and Child Health. Infant and young child feeding, standard recommendations for the European Union. EUNUTNET, European Comission, 2006 http://www.burlo.trieste.it/old_site/Burlo%20English%20version/Activities/EUpolicy06.pdf
2.American Academy of Pediatrics Committee on Nutrition. On the feeding of supplemental foods to infants. Pediatrics 1980; 65:1178-1181
3.American Academy of Pediatrics Section on Breastfeeding. Breastfeeding and the use of human milk. Pediatrics. 2005 Feb;115(2):496-506 Disponible en: http://aappolicy.aappublications.org/cgi/content/full/pediatrics;115/2/496
4.European Comisión, Karolinska Institutet, Institute for Child Health IRCCS Burlo Garofolo, Unit for Health Services Research and International Health WHO Collaborating Centre for Maternal and Child Health. Infant and young child feeding, standard recommendations for the European Union. EUNUTNET, European Comission, 2006 http://www.burlo.trieste.it/old_site/Burlo%20English%20version/Activities/EUpolicy06.pdf
5.World Health Organization. Feeding and nutrition of infants and young children Guidelines for the WHO European Region, with emphasis on the former Soviet countries. WHO, 2003.
6.J Am Diet Assoc. 2008 Jun;108(6):1038-44, 1046-7. // American Academy of Pediatrics. Pediatric Nutrition Handbook, 6th Ed. AAP, 2009.
7.El último documento de la ESPGHAN dice que “There is no convincing scientific evidence that avoidance or delayed introduction of potentially allergenic foods, such as fish and eggs, reduces allergies, either in infants considered at increased risk for the development of allergy or in those not considered to be at increased risk” www.pubmed.gov/18162844
8.Ministerio de Sanidad y Consumo. Fundación SEEN. Grupo de Trabajo de Trastornos por Déficit de Yodo, de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición. Déficit de Yodo en España. Situación actual. Disponible en: http://www.msc.es/profesionales/saludPublica/prevPromocion/docs/yodoSEEN.pdf
9.World Health Organization. Feeding and nutrition of infants and young children Guidelines for the WHO European Region, with emphasis on the former Soviet countries. WHO, 2003.
10.American Academy of Pediatrics Section on Breastfeeding. Breastfeeding and the use of human milk. Pediatrics. 2005 Feb;115(2):496-506 Disponible em: http://aappolicy.aappublications.org/cgi/content/full/pediatrics;115/2/496
11.American Dietetic Association. Position of the American Dietetic Association: vegetarian diets. J Am Diet Assoc. 2009 Jul;109(7):1266-82.

jueves, 1 de abril de 2010

Bienvenida Irene.

Hoy estoy feliz, muy feliz porque me he vuelto a enamorar. Ella se llama Irene y tengo la suerte de poder ser su tía.
Acabo de contemplar la  obra de arte más maravillosa que nos puede ofrecer la vida: un recién nacido, un ser lleno de luz, ese ser que abriendo los ojos grandes como la luna de esta noche, parecía querer decir : ya estoy aquí. Creo que no hay nada en el mundo capaz de provocar un sentimiento mayor de ternura y amor que la imagen de un nuevo ser.
Ver el cuerpo de una personita acabada de nacer es como ver la vida misma. Es un momento único, especial y maravilloso que nos hace agradecerle a la vida todo lo que nos regala.
Con Irene en el pecho he visto a su madre, esa gran mujer que le ha dado amor, calor, seguridad, protección y alimento  durante las 41 semanas que ha durado el embarazo.
Ella también desprendía luz, la luz que sólo las Diosas acabadas de parir desprenden, la imagen de la madre recién nacida.
Y protegiendo este entorno mi hermano, mi hermanito pequeño, "el niño" que también acaba de nacer como padre.


Hoy hago balance de como ha sido nuestra relación, la relación de hermanos, y definitivamente la considero muy especial.
Debido a la diferencia de edad, durante mucho tiempo fue para mí mi muñeco, aquel niño al que cuidaba como si fuera mío. Siempre fui capaz de acompañarlo en todas las etapas por las que iba pasando. “Jugaba” a vestirlo, a cambiarle pañales, a cuidarlo y a ofrecerle todo mi cariño. Esto fue un gran entrenamiento de vida, tuve la suerte de poder estar en contacto con la maternidad y la crianza desde mi más tierna infancia. Por eso creo que siempre he sido un poco Doula , y también creo que la historia se repite porque mi hija sigue mis pasos.
Así que hoy es un día especial, aquel niño al que tanto he querido y al que tanto he cuidado, ha dado  el gran salto y ha emprendido, junto con su pareja, el camino de la paternidad. Estoy convencida de que ambos serán  unos fantásticos padres, porque ambos son  maravillosas personas.
¡Os quiero mucho!
¡Bienvenida a la vida Irene!