martes, 29 de junio de 2010

Descubren otro "Ingrediente mágico" en la leche materna

Texto extraído de Crianza Natural


Científicos de la Universidad de Londres Queen Mary han descubierto que uno de los ingredientes de la leche materna humana protege y repara el delicado intestino del recién nacido.

El ingrediente, inhibidor de la tripsina pancreática secretada (PSTI),se encuentra en mayores niveles en el calostro, la leche producida en los primeros días después del nacimiento.
La mucosa intestinal del recién nacido es especialmente vulnerable a cualquier daño, ya que, durante la gestación, nunca ha estado expuesta a alimentos o bebidas. El nuevo estudio pone una vez más de relieve la importancia de la leche materna y en concreto del calostro en esos primeros días de vida.
Los investigadores encontraron pequeñas cantidades de PSTI en todas las muestras de leche materna que analizaron, pero en las muestras de calostro había 7 veces más cantidad. Ni que decir tiene que este “ingrediente mágico” no se encuentra en la leche artificial.
Además, los investigadores estudiaron en laboratorio los efectos del PSTI en las células humanas intestinales. Así pudieron observar que cuando dañaban intencionadamente esas células, el PSTI estimulaba otras células sanas para moverse a lo largo del área dañada hasta formar una capa protectora natural. También observaron que el PSTI previene daños mayores, frenando la autodestrucción de células intestinales. Al cuantificar sus observaciones, han llegado a la conclusión de que el PSTI pueden reducir las erosiones o heridas intestinales en un 75%.
El PSTI es una molécula que se encuentra normalmente en el páncreas, donde protege a este órgano frente a los enzimas digestivos que produce. La investigación sugiere que desempeña idéntico papel en el intestino. El equipo de la Universidad de Londres había descubierto que el PSTI también se producía en el pecho materno, pero hasta ahora no sabían exactamente por qué.

El profesor Ray Playford, director del estudio, ha declarado: “Sabíamos que la leche materna se compone de muchos ingredientes diferentes y también sabíamos que proporciona múltiples beneficios para la salud de los bebés amamantados. Este estudio es importante porque muestra que un componente de la leche materna protege y repara el delicado intestino de los bebés, preparándolos para el ataque de todos los alimentos y bebidas que llegarán más tarde”.

Más información
Marchbank T, Weaver G, Nilsen-Hamilton M, Playford RJ. Pancreatic
secretory trypsin inhibitor is a major motogenic and protective factor
in human breast milk. Am J Physiol Gastrointest Liver Physiol. 2009
Apr;296(4):G697-703. Epub 2009 Jan 15.

http://ajpgi.physiology.org/cgi/content/short/90565.2008v1

viernes, 25 de junio de 2010

Guerra y Lactancia


Si la lactancia materna es la mejor opción para los niños sanos, lo es aún más para los que se encuentran en situación de riesgo por causa de emergencias, pandemias, catástrofes naturales y guerras.

El lema aprobado el año 2003 por la semana mundial de la Lactancia Materna, fue Lactancia materna en un mundo globalizado, por la paz y la justicia.
 Amamantar es un acto de paz y de justicia; es la forma natural, universal y pacífica de nutrir a nuestros niños y niñas. En un mundo arruinado por la injusticia, la violencia y la guerra, la lactancia materna puede ser un centinela de la paz, paz interior, paz con otras personas y paz con el entorno.
Este lema es una oportunidad para considerar tanto los obstáculos como los beneficios de la globalización para la promoción de la lactancia materna como símbolo de paz y de justicia.
Anwar Fazal, Co-fundador de WABA e IBFAN

La lactancia materna en países en  guerra es, sin duda, la mejor protección para los niños y las niñas, los más vulnerables en estas situaciones.

domingo, 20 de junio de 2010

El 90% de los medicamentos se puede tomar durante la lactancia

Un alto porcentaje de mujeres toman medicamentos o productos de fitoterapia durante el periodo de lactancia, Algunas han dejado de dar el pecho a sus hijos pese a no estar fundamentado su peligro real, más que en un pequeñísimo porcentaje de productos.

Casi todos los medicamentos que se suelen recetar, son compatible con la lactancia. Tampoco hay que olvidar que la lactancia, para la madre y para su hijo, está por encima de la necesidad de muchos medicamentos o remedios que son perfectamente evitables.
A continuación os pego la entrevista que le realizaron al pediatra José María Paricio, coordinador de la página web http://www.e-lactancia.org/. página de referencia para consultas sobre la compatibilidad de la lactancia con algún medicamento, una planta medicinal, un contaminante ambiental, o una enfermedad.

La Opinión de Zamora 12/6/2010
El pediatra José María Paricio,
Foto David Rodríguez
Por ANA MARÍA CAVERO.
El pediatra José María Paricio, uno de los médicos españoles que más ha investigado sobre la lactancia, estuvo en Zamora para hablar sobre el tema durante una conferencia organizada por la Asociación de Apoyo a la Lactancia Materna de Zamora «Apego Lácteo».

-¿Que los niños que son amamantados sufran menos infecciones demuestra el poder inmunológico de la leche materna?
-Efectivamente, la leche materna está llena de defensas, que no son más que los anticuerpos que fabrica la mujer de todas las enfermedades que ha padecido, y que les vienen muy bien a los niños que tienen todavía su sistema inmunológico inmaduro. La leche materna protege especialmente de las infecciones respiratorias y gastrointestinales que son, en un 90%, las que más afectan a los bebés en su primer año de vida.
-¿La mortalidad es mayor en niños no amamantados?
-Un niño alimentado con biberón tiene más riesgo de muerte que uno que es amamantado. Esto es difícil de probar en un país como España donde el índice de mortalidad infantil es de cinco por cada mil pero, por ejemplo, en África donde muere uno de cada diez niños sí se ha demostrado claramente que la leche materna previene la mortalidad.
-¿A pesar de sus bondades se está perdiendo la cultura de la lactancia?
-Así es. Los humanos hemos actuado muy mal al descuidar una cultura milenaria, que ha sido fundamental para la supervivencia de la especie, y que hemos dejado de lado por intereses espurios. La clase sanitaria tiene mucha parte de culpa porque en torno al 1900 creyó que eran mejores los sucedáneos de la leche que en ese entonces se estaban creando y los prefirió a la leche materna dando lugar a un verdadero desastre. Pero hoy sabemos que los niños que toman biberón están mas desprotegidos y enferman más que los que se amamantan.
-¿Las asociaciones de mujeres, como es el caso de «Apego Lácteo» en Zamora, son las que están motivando un resurgimiento de la cultura de la lactancia?
-Definitivamente. Creo que cuando la lactancia salga del entorno médico y vuelva a la sociedad, a través de estos grupos de apoyo mujeres, las cosas mejorarán. Porque en cien años hemos creado una serie de rutinas hospitalarias totalmente falsas, como que hay que mamar cada tres horas cuando desde siempre se ha sabido que hay que alimentar al niño cuando tiene hambre, que han contribuido a destruir la cultura de lactancia.
-¿Han puesto las cosas más difíciles en lugar de facilitarlas?
-Claro porque hay mujeres que quieren amamantar pero les ponen tantas zancadillas diciéndoles cosas tan erróneas que al final acaban desistiendo. Y eso tiene que cambiar.
-¿Uno de los mitos creados es que no se pueden tomar medicamentos si se está dando de lactar?
-El noventa por ciento de los medicamentos se pueden tomar durante la lactancia y eso es algo que las madres desconocen porque hay tal desprecio hacia la lactancia que se aprovecha la más mínima excusa para quitarla. Se ha llegado a extremos como decirles a las mujeres que si están dando de lactar a sus bebés no pueden hacerse una depilación con láser . Por, ello, para luchar contra esta ignorancia, hemos creado la página http://www.e-lactancia.org/ donde las mujeres pueden consultar sus dudas.
-¿Qué recomienda usted para fomentar la lactancia?
-En el Hospital Marina Alta de Denia donde trabajo hemos conseguido un 85% de lactancia en la maternidad y lo hemos conseguido por no separar al recién nacido de su madre y tratando de interferir lo menos posible. Simplemente le decimos que cuando antes empiece a tomar pecho el crío mucho mejor. Además, promocionamos mucho los grupos de apoyo a la lactancia y al dar de alta a las madres las ponemos en contacto con otras mujeres que saben mucho de dar el pecho, mucho más que los propios médicos.
-¿Hasta que edad es recomendable dar de lactar?
-La organización Mundial de la salud recomienda la lactancia exclusiva hasta los seis meses. A partir de entonces se puede combinar la leche materna con los alimentos hasta los dos años o incluso hasta que la madre y el niño quieran.
-¿Sin embargo las mujeres que trabajan sólo pueden dar de lactar mientras dura la baja por maternidad?
-Lamentablemente es cierto que no tenemos leyes que favorezcan la cultura de lactancia. Deberían de apoyar más la lactancia materna, con mayor razón en una época de crisis como la que estamos viviendo, porque sería una buena inversión ya que se pierde mucho dinero con la lactancia artificial por las enfermedades que genera y porque hay que pagar esos botes de leche que son caros.

José María Paricio. Valencia, 1951
Doctor en medicina con la especialidad de Pediatría. En 2004 obtuvo un sobresaliente cum laude por su tesis doctoral sobre «Lactancia materna y hospitalización por infecciones en el primer año de vida» presentada en el departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública del la Universidad Autónoma de Madrid. Actualmente es jefe de Pediatría en el Hospital Marina Alta de Dénia, Alicante. Es miembro del Comité de Lactancia de la Asociación Española de Pediatría y miembro de la Asociación para la Salud Mental Infantil desde la Gestación coordinador de la página web www.e-lactancia.org.

jueves, 17 de junio de 2010

El 80% de los niños duerme en compañía. Por Rosa Jové

Artículo traído de Ideal.es
La psicóloga infantil Rosa Jové ofrece hoy en Granada una conferencia y un taller sobre el sueño infantil, invitada por la asociación Mamilactancia. En el taller, la autora del libro 'Dormir sin lágrimas. Dejarles llorar no es la solución' facilitará información teórica sobre cómo duermen los bebés y los niños pequeños y después expondrá casos prácticos que ve en su consulta. «La mayoría de padres consulta por qué a su hijo le cuesta mucho dormirse o se despierta por la noche -explica la psicopediatra-. En ambos casos, a los niños no suele pasarles nada, son niños normales; lo que pasa es que sus padres no descansan y buscan soluciones».
-El sueño de los bebés y los niños es uno de los principales motivos de agobio para los padres. ¿Por qué?
-Debido al ritmo de vida que llevamos, en que casi no tenemos tiempo ni para momentos de ocio, el hecho de tener un bebé que nos altere el descanso es un motivo de agobio. El problema no es de los niños, sino de nuestra sociedad, que no cuida a los padres y les obliga a llevar a cabo su trabajo en lugar de propiciar que puedan -durante el tiempo que el bebé necesite- compaginar más libremente su vida laboral y familiar. Ya hay medidas legales en este sentido, pero hacen falta muchas más.
-¿Cree que el problema es que los padres tienen unas expectativas poco realistas sobre cómo duermen los niños pequeños?
-Sí, en muchos casos ese es el principal problema. Y ese problema está fundamentado en los intereses comerciales: si no te hacen creer que tienes un problema, no vas a comprar soluciones: libros, métodos, muñecos, etcétera Actualmente, una gran parte de la información que corre sobre el sueño no es cierta y por eso en mis charlas suelo dedicar un espacio a informar a los padres de qué pueden esperar en cada momento de sus hijos.
-En el libro 'Dormir sin lágrimas' sugiere que son los padres los que deben adaptarse al ritmo del bebé y no al contrario. ¿Qué ocurre si los dos padres trabajan fuera de casa? ¿Cómo 'sobrevivirán' hasta que el sueño de su niño sea 'normal'?
-A veces no nos planteamos que al tener un hijo nuestra vida puede cambiar: los padres deberían pensar que, si no tienen tiempo de sobra antes de tener un niño, mucho menos lo van a tener después. Por eso no estaría de más que antes de tener un bebé se buscaran soluciones laborables para que toda la familia pudiera estar atendida. No obstante, en nuestras charlas enseñamos a los padres trucos y soluciones para hacer más felices sus noches... y las de los niños.

ESTADÍSTICAS
-¿Cómo media, a qué edad aprenden los niños a dormir?
-Los niños ya nacen sabiendo dormir, lo que pasa es que no lo hacen ni en las horas que los padres quieren ni en periodos muy largos de tiempo, pero eso es una cosa que ya harán con el paso del tiempo por sí solos. Las últimas estadísticas hablan de que un 81% de los niños se despiertan por la noche al año de edad y un 54% todavía lo hace a los 2 años, mientras que a los 4 años la mayoría ya duermen de un tirón.
-¿En qué circunstancias se considera que hay un problema?
-Básicamente cuando hay un comportamiento 'extraño' por la noche -niños que no respiran bien, que hablan en sueños, sonámbulos, con pesadillas y terrores nocturnos-, junto con los niños que duermen muchas menos horas de lo habitual y aquellos que duermen demasiadas o que tienen ataques repentinos de sueño.
-¿Cómo influye la lactancia materna en el sueño?
-La lactancia materna ayuda tanto al niño como a la madre. Respecto al niño, la leche materna contiene L-triptófano, que ayuda a dormir más, y el pecho de mamá da la seguridad y el relax necesario para dormir. Por lo que respecta a la madre, la lactancia incrementa sus niveles de prolactina y le ayuda a conciliar el sueño con más facilidad que si alimentase a su hijo de forma artificial.
PRACTICA HABITUAL
-Usted es partidaria del colecho. Sin embargo, algunos manuales y pediatras lo desaconsejan.
-El colecho es una practica habitual en nuestros días. Se supone que sobre un 80% de la población mundial de niños esta noche han dormido en compañía. Mucha gente piensa que eso sólo sucede en países tercermundistas, pero no es cierto: en Japón, Suecia, Noruega o Finlandia rayan el 90% de colecho. El que haya profesionales que lo desaconsejen es porque o están mal informados o tienen intereses en que se difunda lo contrario: un niño que duerme en compañía es un niño que duerme más, y por lo tanto sus padres no van a necesitar comprar nada para que duerma mejor.
-También critica duramente los métodos para enseñar a dormir a los niños. ¿Por qué?
-Porque provocan en los menores secuelas emocionales, como depresiones, ansiedad e hiperactividad, pero también alteraciones a nivel de neurotransmisores y alteraciones a niveles cerebrales: se ha comprobado que los niños expuestos a estos tratamientos tienen alteraciones en el hipocampo -es más reducido- y en el cuerpo calloso, que es la parte que une los dos hemisferios cerebrales.
-La educación de los niños muchas veces implica contrariarles. Si nuestro criterio se impone en otros ámbitos, como la alimentación o los juegos peligrosos, ¿por qué hay que respetar su voluntad en el tema del sueño?
-No es cierto que la forma de educar sea contrariando al menor, lo que pasa es que no tenemos una sociedad adaptada a los niños y hay situaciones peligrosas en que en lugar de reñirnos a nosotros por tenerlas reñimos a los niños por querer investigarlas: si mi hijo coge un cuchillo de la cocina la culpa es más mía por dejarlo a su vista que suya por querer cogerlo. No obstante, la contrariedad de un niño se supone que debe ser para cosas nocivas para él o para los que le rodean, no para algo tan inocuo como que elija la mejor forma para dormir. Los adultos lo hacemos cada noche. ¿Por qué a ellos les negamos ese derecho?
Más información sobre dormir con tu bebé.

miércoles, 16 de junio de 2010

Cerrado por vacaciones.

Cada año, cuando se acaba el curso escolar, los grupos de apoyo a la lactancia, dejan de funcionar durante los meses de julio y agosto.

Foto de los Playmobil de Anna.
Hoy miércoles 16 de junio de 2010 el Grupo Sant Feliu-Lactancia Materna, también cierra sus puertas por segunda vez en la historia, hasta el nuevo curso. Para despedirnos y finalizar la temporada, hemos organizado una merienda en el Parque del Palau Falguera.

Han sido meses mágicos, donde hemos aprendido las unas de las otras, hemos compartido experiencias, inquietudes, dudas, lágrimas y risas, muchas risas.

Personalmente, quiero agradecer a todas las madres participantes, a los Servicios Municipales y a los Servicios Sanitarios la confianza puesta en el grupo durante estos dos años y a mi familia el apoyo incondicional, sin el cual, difícilmente podría llevar a cabo este proyecto.

El grupo Sant Feliu-Lactancia Materna volverá a ponerse en funcionamiento pasado el verano. Los detalles del inicio los podréis encontrar en este mismo blog.

Mientras tanto Raquel , una madre del grupo y también asesora de lactancia, realizará encuentros con las madres que lo deseen en el Parque del Palau Falguera de Sant Feliu de Llobregat, todos los miércoles no festivos, a partir del 30 de junio, durante los meses de Julio y Agosto.

Para más información os podéis poner en contacto con ella en el teléfono 686009414 y en socmare@gmail.com

¡Feliz verano!

domingo, 13 de junio de 2010

Yodo y lactancia materna

Si no hay una carencia demostrada de algún nutriente, el único suplemento que debe tomar una mujer lactante es el yodo.
La falta de yodo en el embarazo y la primera infancia puede repercutir en el desarrollo mental y motor del niño. Teniendo en cuenta que durante los primeros meses de vida, los recién nacidos sólo toman leche materna, el suplemento de yodo se hace imprescindible para garantizar el aporte adecuado, ya que la ingesta necesaria de sal yodada, sólo aporta la mitad de la cantidad recomendada.

Estas son las recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría


1.¿Por qué es necesario tomar una cantidad extra de yodo durante la lactancia?
Porque las necesidades de yodo en la mujer lactante son casi el doble de las de un adulto, ya que tiene que garantizar que el hijo reciba todo el yodo que necesita a través de la leche.

2.¿Cuál debe ser la ingesta de yodo durante la lactancia?
La leche materna contiene una cantidad variable de yodo que depende de la ingesta de la madre. Si las necesidades del lactante son del orden de 90 mcg/día, y el volumen de leche ingerido de 600 a 1000 ml/día, la concentración mínima de yodo en la leche materna debería ser de 100 mcg/litro.
Para conseguirlo, la madre debe ingerir en total al menos 250 mcg de yodo al día.

3.¿Se debe mantener durante la lactancia el mismo suplemento de yodo que se ha tomado durante el embarazo?
SI, el suplemento de yodo para una mujer lactando es el mismo que durante el embarazo y se debe mantener durante toda la lactancia.
¿En qué dosis? Si las necesidades de yodo en la mujer lactante se estiman en 250-300 mcg/día y el consumo de sal puede estar reducido en ese período, se aconseja un suplemento diario de 200 mcg de yodo en forma de yoduro potásico.

4.Tomando habitualmente sal yodada, ¿también se necesita un suplemento extra de yodo durante la lactancia?
SI, porque la sal yodada le aporta tan sólo la mitad de las necesidades durante este período.

5.¿Existen restriciones para consumir la sal yodada en la lactancia?
No hay restricciones específicas por el hecho de estar lactando, y nos remitiremos a las que existan para la población general.

6.¿Se debe administrar suplementos de yodo a una mujer lactante a la que se le ha extirpado el tiroides y está tomando tiroxina?
SI, porque el suplemento de yodo que se administra a la madre lactante es para garantizar el aporte adecuado al hijo, cuya única fuente de yodo es la leche materna, y además no perjudica a la madre tiroidectomizada.

7.Si una mujer lactante que se queda embarazada y no desea retirar la lactancia durante el embarazo. ¿Se mantendrá la misma recomendación de suplemento de yodo o cambiaría la dosis?
No existe una recomendación formal sobre ello, pero parece razonable que para garantizar tanto las necesidades del feto como del niño lactante sería recomendable doblar la dosis y recomendarle 400 mcg de yodo al día mientras se mantenga la situación.

8.¿La madre lactante de un niño con hipotiroidismo congénito en tratamiento sustitutivo con tiroxina, necesita un suplemento extra de yodo?
No, porque el aporte extra de yodo a la madre es para el tiroides de su hijo y al no tener tiroides no necesita yodo. El yodo de la sal yodada es suficiente para la madre.
Más información en Criatures.cat

martes, 8 de junio de 2010

El trabajo puede esperar, mi hijo no. Quedarse en casa hasta que el bebé cumple un año, tendencia creciente entre las españolas

El País.
El mundo cambió cuando los ojos de Eider Pacheco se enfrentaron por primera vez a los de su hija, en una sala de partos del hospital Virgen del Camino, de Pamplona. "Cuando vi a Iris estalló mi instinto maternal. Desde entonces no me he separado de ella. Fue un enamoramiento total". Han pasado tres años y la relación no ha cambiado. Eider ha cumplido 29 años, y no ha recuperado su puesto de médico residente en el hospital pamplonés, abandonado al nacer Iris. Los tres viven ahora con el sueldo de MIR del marido. "Mi trabajo no era conciliable con cuidar a mi hija", dice Eider, sentada en una cafetería de Pamplona.


Elena Otaola, con su hija- ULY MARTÍN

Son treintañeras que no quieren condenar a sus bebés a largas jornadas en las guarderías

Pedrosa, maestra y madre de dos hijos, niega que el mercado sea la medida de la realización personal


La socióloga Isabel Aler recuerda que el bebé humano nace inmaduro. Hay que prolongar la crianza

La abogada Marta Puchol defiende una baja maternal de 18 meses, como en Suecia y Finlandia

Nuria López, asesora fiscal por cuenta propia, tuvo que reincorporarse al mes de nacer su hijo

Una decisión extrema que hace cinco años, cuando nació su primer hijo, le hubiera resultado incomprensible a Lide Azkue, traductora de Markina (Bilbao). Su trabajo le gusta, y apenas terminada la baja maternal volvió a sus traducciones. Era lo mismo que había hecho su madre al nacer ella, hace 34 años. Pero algo cambió en su segundo embarazo. "Empecé a leer cosas sobre crianza natural, a contactar con foros en Internet, y me di cuenta de que lo que quería era estar con mi hijo mientras fuera pequeño. El tiempo se pasa volando".
Ahora se dedica en cuerpo y alma a su bebé de nueve meses. "Pedí una excedencia de un año, y la voy a prolongar". Como Eider y Lide, cada vez más mujeres que, enfrentadas a la difícil tarea de compaginar el cuidado de los hijos con la profesión, y siempre que se lo permita su situación económica, optan por pedir una excedencia, acogerse a jornadas reducidas y, en menor medida, renuncian a su puesto, convencidas de que el trabajo puede esperar. "Nos han vendido un falso feminismo de supermujeres. El trabajo en el mercado laboral no equivale tampoco a la realización personal", dice Aiona Pedrosa, de 30 años, maestra en el Maresme, cerca de Barcelona, y madre de dos hijos, de tres años y nueve meses, criados con excedencias y jornadas reducidas.
Elena Ferrer, diseñadora gráfica, de 40 años, opina, no obstante, que son decisiones muy personales. "Cada mujer tiene que escuchar su corazón y saber lo que quiere hacer". Ella escuchó el suyo y, al cerrar la agencia de publicidad donde trabajaba, optó por hacerse autónoma para atender mejor a su hijo pequeño, el cuarto, de dos años. "Un ser humano necesita apego para desapegarse después. Los niños son más independientes cuando han sido criados con más proximidad", dice.
¿Estamos ante un retroceso en la batalla por la equiparación de sexos defendida por el feminismo? ¿Están tirando las mujeres la toalla ante las dificultades de la conciliación? No exactamente, opina la socióloga Isabel Aler. "Las feministas teníamos que recuperar nuestra dignidad. Las mujeres de hoy ya no tienen que luchar por ella".
Por eso, Eider, Lide, Elena y Aiona representan una nueva tendencia que se abre paso entre las treintañeras, apasionadas defensoras de la lactancia materna, dispuestas a buscar alternativas al modelo productivo que condena a los bebés a largas jornadas en las guarderías.
Los casos enunciados pueden parecer excepcionales, pero lo son cada vez menos habida cuenta de que, según una reciente encuesta del CSIC, realizada sobre una muestra de casi 10.000 mujeres, más de la mitad confesaba que la maternidad es vista como un obstáculo en el ámbito laboral. Por eso, casi un tercio había optado por la excedencia al nacer su bebé, otro porcentaje similar tenía jornada reducida y un 17% había abandonado simple y llanamente su trabajo.
El péndulo de la historia que llevó a las españolas a optar por el mínimo de hijos, cuando no a renunciar a la maternidad para entregarse en cuerpo y alma a su profesión, parece desplazarse ahora en sentido contrario. Algo que empieza a reflejarse tenuemente en los índices de natalidad, que cayeron en picado entre 1975 y 2005, pasando de 3,2 hijos por mujer fértil a 1,3 hasta hace bien poco, cuando el empuje de las inmigrantes lo ha colocado en el 1,6. Las encuestas del INE reflejan, con todo, que las españolas querrían tener más hijos.
Ese deseo se ve frustrado por las dificultades de parir y criar a los hijos cuando se está inmersa en el mercado laboral. "La baja maternal es demasiado corta. Tendría que durar 18 meses como en Finlandia y Noruega", dice Marta Puchol, de 35 años y madre de un niño de cinco años y una niña de 10 meses. El descanso maternal nórdico, o las medidas que acaba de aprobar Alemania, que permiten a los padres interrumpir el trabajo durante 14 meses (12 meses la madre y dos meses el padre) cobrando un 67% de su salario, son un sueño imposible hoy por hoy en España, donde ni siquiera todas las mujeres pueden disfrutar de las 16 semanas de baja maternal legal.
Es una lista que encabezan profesionales autónomas como Nuria López, asesora fiscal, de 33 años, con un bebé de siete meses. Nuria tuvo que volver al trabajo al mes de nacer su pequeño Teo, todavía con muchas molestias posparto. "Si a un cliente no le hago la declaración de gastos cada trimestre, me quedo sin trabajo", argumenta. "Además, el sueldo que recibes durante la baja es ridículo, porque te pagan de acuerdo con la base de la cotización, y todo el mundo contribuye con el mínimo. Normal, porque incluso si se cotizara al máximo, el dinero que te dan es muy poco. En mi caso, unos 400 euros al mes".
También la abogada Marta Puchol, afiliada a la mutua de su colegio profesional, conoce la dura experiencia de regresar al despacho al poco de parir. "Somos cinco abogados en mi bufete y me necesitaban". Le ocurrió con su primer hijo, Diego, y con la pequeña Violeta, que no para de moverse en los brazos de su madre durante la entrevista. Al hijo mayor acabó por llevarlo a la guardería a los cinco meses. "Sólo por las mañanas. Pero fue muy duro". Con Violeta ha optado por contratar a una chica. En total, un gasto de unos 900 euros al mes. "A veces me pregunto si tiene sentido pagar a un extraño para que críe a mis hijos", dice.
La profesora de sociología de la Universidad de Sevilla Isabel Aler cree que no. Que esta sociedad es suicida en su tratamiento de un tema crucial: el cuidado de los bebés, los ciudadanos del mañana. No se cansa de recordar que la cría humana nace mucho más inmadura que la de otros mamíferos, porque la posición bípeda ocasionó un estrechamiento de la cavidad vaginal de las hembras que ha acortado el desarrollo intrauterino. "Por eso hay que prolongar la crianza, casi como una especie de gestación externa". Elena Ferrer y Aiona Pedrosa están completamente de acuerdo. Y lo proclaman en Internet, en la página http://www.criarconelcorazón.org/. Consideran que la baja maternal debería ampliarse al menos hasta los seis meses, "periodo de lactancia materna exclusiva que recomiendan los especialistas", dice Elena, que vive cerca de Alicante.
Las restantes medidas, desde la reducción de jornada a la excedencia, plantean problemas para las mujeres que no quieren perder su independencia económica, y para muchas parejas que no pueden permitirse prescindir de un sueldo. "Se puede renunciar a los gastos superfluos. Muchas veces compramos cosas absurdas", opina la catalana Rosa Sorribas. Madre de dos niñas, decidió hace cuatro años, al perder su trabajo, aprovechar su experiencia como informática para montar una página web http://www.crianzanatural.com/, desde la que aboga por la lactancia materna. Sorribas anima a las mujeres a no dejarse presionar por la sociedad y las empresas, y a tomarse el tiempo necesario para criar a sus hijos. "Siempre cito a Madeleine Albright, que dejó su carrera para cuidar a sus hijos durante unos años, y luego ha sido secretaria de Estado norteamericana".
Elena Otaola no aspira a tanto, pero es consciente de compartir con Albright el raro privilegio de haber sido promocionada después de su maternidad. Otaola, de 42 años y madre de Elena, que no ha cumplido los tres, reconoce que para Iberdrola -la empresa para la que trabaja- estas medidas de conciliación "son estratégicas". Por eso las empleadas no pierden un céntimo de su sueldo al acogerse a la jornada reducida hasta que el bebé cumple un año.
No todas las compañías que se cuelgan medallas por favorecer la conciliación laboral y familiar las merecen. "Mi empresa tiene hasta una página web dedicada a la mujer y, sin embargo, la que pide una excedencia o una jornada reducida se arriesga a ver retrasada su promoción". Lo cuenta Cristina, nombre supuesto de una ejecutiva de 34 años que reclama anonimato. Ella pidió una excedencia tras nacer su hijo, hace tres años. Ahora, nuevamente embarazada, no ve probable repetir la experiencia. "Cuando me reincorporé, mis antiguos subordinados habían pasado a ser mis jefes. Nada de eso les ha ocurrido a mis compañeros cuando han sido padres. La verdadera conciliación llegará cuando ellos tengan nuestros problemas".
Eider Pacheco no lo ve factible. "Somos muy diferentes. No es igual el papel de madre que el de padre". ¿Y no habrá algo de fundamentalismo en esta revalorización de la crianza natural? "Como monitora de la Liga de la Leche, me limito a ayudar a las mujeres que quieren dar el pecho a sus hijos, ya sea un mes, tres meses o dos años. Pero no digo que las madres que no crían a sus hijos sean peores. No juzgo a nadie", puntualiza Eider. Al contrario. Desde que dejó su carrera para cuidar a su hija de tres años, a la que sigue amamantando, se siente perseguida por miradas inquisitoriales. "Son los demás los que me juzgan a mí".

domingo, 6 de junio de 2010

El calostro SI es bueno

Es habitual oir decir a algunas madres recién nacidas que no tienen leche.
Estas afirmaciones subestiman el poder del colostro, ese oro líquido tan preciado.
El calostro es la leche que necesita un recién nacido, en la cantidad y calidad necesaria para garantizarle la alimentación y la protección justa. Y la madre está especialmente diseñada para satisfacer estas necesidades.
Si tenemos en cuenta que un bebé recién nacido tiene el estomago del tamaño de una moneda de un euro, entenderemos que la cantidad de calostro que necesita es muy pequeña.
En este documento de la Liga de La  Leche Internacional, se explica más ampliamente el poder del calostro.
 Información perteneciente a la revista NUEVO COMIENZO, Vol. 19 Numero 1
En muchos países las madres creen que el calostro, esa primera leche que produce una madre cuando su hijo nace, es inadecuada para el bebé. Hay la creencia de que es mala, que no alimenta y hasta que hace daño al bebé; que es un “líquido” que se debe desechar.
Nada más alejado de la realidad. El calostro contiene células vivas, circunstancia que lo hace muy parecido en su composición a la sangre. Por ejemplo, contiene linfocitos que protegen al bebé contra muchas bacterias y virus.
Es rico en inmunoglobulinas: cada litro de calostro contiene 12 gramos de IgA, que protegen al bebé especialmente de problemas intestinales y que a medida que el bebé crece, va disminuyendo en cantidad.
Estos anticuerpos protegen al bebé contra virus y bacterias sin que él tenga que gastar energía para hacerlo, dedicando todos sus esfuerzos a crecer.
Lactoferrina, que tiene la capacidad de matar las bacterias, lactalbúmina, lisozymas, carbohidratos, lípidos, citokinas, nucleótoidos, factores de crecimiento, vitaminas, minerales y otros componentes que suman más de 60, de los cuales 30 solo se encuentran en la leche materna, la componen; se interrelacionan unos con otros para ayudar al bebé a fortalecerse y a responder a las agresiones del medio ambiente.
Por eso, los primeros días:
- Amamante con frecuencia y lo más pronto posible después de que el bebé nace.
- Si no es posible amamantar al bebé en las primeras horas, trate de extraer con la mano o con un extractor eléctrico unas gotas de calostro mientras el bebé puede amamantar por sí mismo.
- Tome suficiente líquido, el que sea necesario para quitarle la sed. Ingiera comidas nutritivas.
- Duerma al menos una siesta durante el día.
- Deje que el bebé coma cada vez que desee, sin imponerle un horario. Los bebés comen cuando lo necesitan.
- Si el bebé amamanta cada vez que desea, toma el calostro, esa primera leche con mucha proteína, y poca grasa y carbohidratos. Es todo lo que él necesita durante los primeros días.
- No se asuste si siente que tiene poco calostro. Es lo normal. El calostro  se produce en muy pequeñas cantidades, entre 1 y casi 3 cucharaditas al día. Esa cantidad de calostro es todo lo que el bebé necesita.
- Alojar al bebé en el mismo cuarto de la madre, desde el hospital, permite que ella perciba con rapidez sus señales de hambre sin dejarlo llorar.
- Muchos bebés recién nacidos piden comer con frecuencia, y demoran muy poco en el seno. Podríamos decir que, a la vez que el bebé toma el calostro, se está entrenando para la succión más adelante y está indicando al seno sus necesidades de alimento.
- Rodéese de personas que la apoyen y la animen. La mejor ayuda que usted puede encontrar es para ayudarla con el oficio del hogar y la atención de los demás miembros de la familia.
- Las visitas los primeros días pueden legar a ser agobiantes para muchas madres. Limitarlas unos días conviene al descanso de la madre y propicia el conocimiento de la nueva pareja.

martes, 1 de junio de 2010

Nueva terapia contra la mastitis en mujeres lactantes

El dolor de pezón causado por infección, en las mujeres lactantes, es una causa frecuente de abandono de la lactancia.
Desde hace tiempo en la página de Alba Lactancia Materna  se explica cual puede ser la causa, el diagnóstico y el tratamiento. En ella también se recomienda la administración a la madre de probióticos como el lactobacilo, como parte del tratamiento de esta afección. A falta de estos, se pueden usar otros probioticos disponibles en el mercado, lo importante es mejorar la flora intestinal y aumentar su biodiversidad, ya que la flora bacteriana de las glandulas mamarias va directamente relacionada con la intestinal. Parece que hasta la posición del niño en el nacimiento al pasar por el canal del parto, podría favorecer esta diversidad bacteriana.

En este artículo extraído del portal Servicio de Información y Noticias Científicas, se explica con más detalle el funcionamiento de los probióticos.
Un grupo de investigación de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) ha probado con éxito un nuevo tratamiento a base de bacterias lácticas en mujeres afectadas de mastitis, una inflamación del pecho asociada a la lactancia que constituye la primera causa médica del abandono de esta práctica.

Imagen al microscopio de un lactobacilo (Lactobacillus gasseri, señalado con una flecha), junto a una célula del sistema inmune (célula dendrítica, CD). Foto: UCM.

Hasta un quince por ciento de las mujeres que deciden amamantar a sus bebés llegan a sufrir mastitis, una enfermedad que se da durante la lactancia y que produce la inflamación de la mama, acompañada casi siempre de infección y fuertes dolores. El tratamiento que se realiza habitualmente, la toma de antibióticos, sólo surte resultado en apenas una décima parte de de los casos tratados. Ahora, un grupo de investigación de la UCM ha desarrollado una terapia con lactobacilos que se ha demostrado eficaz en la gran mayoría de ellos.
Juan Miguel Rodríguez Gómez, director de la investigación, explica así la naturaleza de esta enfermedad: “La mastitis se produce básicamente por una alteración del tipo de microorganismos que hay en la glándula mamaria. Al final del embarazo y durante la lactancia existe una gran diversidad bacteriana, importante tanto para el neonato como para la madre. Cuando se produce una mastitis, esa diversidad bacteriana se transforma en prácticamente un monocultivo, formado por estafilococos la mayoría de las veces y, más ocasionalmente, por estreptococos y otros microorganismos”.

El problema del tratamiento habitual, la administración de antibióticos, radica en que “se dan unos antibióticos por defecto (generalmente beta-lactámicos), sin llevar a cabo ningún análisis previo. Dado que la mayor parte de los estafilococos implicados son resistentes a estos antibióticos, el tratamiento suele conducir a un empeoramiento de los síntomas y a una cronificación de la infección.
Las mujeres afectadas sólo tienen dos opciones, o aguantar el dolor, o abandonar la lactancia”. Esta enfermedad, de hecho, constituye la primera causa médica de abandono precoz de la lactancia materna, una práctica que la Organización Mundial de la Salud recomienda de forma exclusiva durante al menos los seis primeros meses de vida del recién nacido, por sus beneficios sobre la salud a corto y a largo plazo.
Probióticos para restablecer el equilibrio microbiano.
El método desarrollado por el grupo de investigación de la Complutense se basa en la administración de probióticos, unos microorganismos basados en bacterias lácticas que, si se toman en la cantidad suficiente y de manera continuada, resultan beneficiosos para el sistema inmunitario. El objetivo del tratamiento consiste en la administración de algunas de las bacterias presentes habitualmente en la leche materna, pero que no se encuentran en la de las afectadas por mastitis, restableciendo así el equilibrio microbiano.
Tras varios años de trabajo, el equipo científico ha aislado, de una colección de unos 1.500 lactobacilos de leche humana, cuatro cepas que resultan eficaces en el tratamiento de la mastitis. El experimento, que se llevó a cabo en veinte mujeres, a las que se dio o bien el preparado, o bien un excipiente que funcionara como placebo, ha sido todo un éxito: todas las afectadas que tomaron los probióticos mejoraron rápidamente en un periodo de entre cinco y siete días, al contrario que aquellas que sólo tomaron el placebo.
Estos probióticos, por lo tanto, ya han demostrado su eficacia. El siguiente paso para poder aplicarlos a gran escala es la experimentación en un número mayor de pacientes, lo que ya se está llevando a cabo en un grupo de 300 mujeres. El objetivo en este caso será averiguar hasta qué punto son efectivos según el tipo de mastitis, la gravedad de la misma, etc.
Según los investigadores, el tratamiento exclusivamente con lactobacilos está indicado en los casos de mastitis leve o moderada, mientras que cuando la dolencia es más grave es preferible la acción combinada con antibióticos compatibles con la lactancia. Después del tratamiento con probióticos, y una vez la enfermedad ha remitido, aproximadamente un cincuenta por ciento de las afectadas puede continuar la lactancia con normalidad, sin necesidad de suplementos.
La otra mitad, según estos primeros resultados, seguirá necesitando los probióticos a lo largo de todo el periodo de lactancia para mantener el equilibrio de la flora bacteriana. Esto, sin embargo, no entraña ningún peligro, ya que se trata de una terapia completamente inocua que se podría mantener sin problemas a lo largo de toda la vida.
El trabajo realizado por el equipo de la Complutense aporta más novedades: en él se ha realizado por primera vez en el mundo un análisis microbiológico exhaustivo de la leche materna en mujeres con mastitis. De hecho, el equipo está recibiendo miles muestras para su análisis procedentes de ambulatorios, hospitales, asociaciones de lactancia y particulares de toda España e incluso de diversos países europeos y americanos.
Además, los investigadores han realizado otro hallazgo de gran relevancia, esta vez en el plano de la ciencia básica: han encontrado el mecanismo por el que las bacterias que colonizan la glándula mamaria durante el periodo próximo al nacimiento llegan allí desde el intestino. Según Rodríguez, en esta etapa “algunas bacterias del intestino materno son capaces de asociarse a ciertas células del sistema inmunitario y migrar con ellas a la glándula mamaria mediante una vía endógena: la ruta entero-mamaria”. “Este descubrimiento –añade– abre nuevas perspectivas al uso de probióticos en mujeres embarazadas o en fase de lactancia”.
Referencias bibliográficas:
E. Jiménez; L. Fernández; A. Maldonado; R. Martín; M. Olivares; J. Xaus; J. M. Rodríguez, “Oral administration of lactobacilli strains isolated from breast milk as an alternative for the treatment of infectious mastitis during lactation”, Applied and Environmental Microbiology 74: 4650-4655 begin_of_the_skype_highlighting 4650-4655 end_of_the_skype_highlighting, 2008.
S. Delgado; R. Arroyo; R. Martín; J. M. Rodríguez, “PCR-DGGE assessment of the bacterial diversity of breast milk in women with lactational infectious mastitis”, BMC Infectious Diseases, 8: 51, 2008.
Más información: Unidad de Infomación Científica UCM
Fuente: UCM