viernes, 11 de octubre de 2013

Hiperactividad y déficit de atención ¿Es verdad todo lo que nos cuentan?

¿Estamos delante de una verdadera epidemia de niños con déficit de atención e hiperactividad, o  hay otras razones e intereses ocultos que nos lo hacen creer? La credibilidad del TDAH está en cuestión.


Si miramos cual es la situación actual, vemos que  el trastorno por déficit de atención con/sin hiperactividad (TDAH) constituye la alteración del comportamiento infan­til más común en el ámbito de la pediatría y de  la medicina de familia.

Analizando todos los componentes que influyen, los datos demuestran que no parece ser un problema particular de los niños si no un problema social, por lo que la actitud de todos los colectivos implicados debería ser más crítica. Son varios los aspectos que se deberían tener en cuenta antes de diagnosticar y tratar el TDAH.

Por una lado tenemos un sociedad hipermedicalizada en la que cualquier estado normal  de la vida se medicaliza, los niños son los grandes damnificados. Las consultas están llenas de padres que consultan por problemas que tradicionalmente se han solucionado en familia ( alimentación, sueño, relaciones…) El desconocimiento de cuales son las necesidades reales de los niños es un problema importante. Los niños necesitan correr, saltar, tocar, experimentar...Se tiende a pensar que los niños movidos son la excepción, cuando esa es la forma  real de relación de los pequeños con el medio. Cortarles las alas,  es cortar su capacidad de aprendizaje. Moviéndose se relacionan, moviéndose aprenden. El movimiento no es patológico, el movimiento es vida.

Por otro lado y partiendo de la base de que la situación actual no es fácil y de que hay situaciones familiares realmente duras económicamente hablando, la realidad demuestra que hay muchos padres ausentes físicamente, que delegan (los que se lo pueden permitir) la educación de sus hijos a otras personas, que en el mejor de los casos son los abuelos. Y hay otros padres, que aun estando presente, son incapaces de acompañar emocionalmente las necesidades de los niños. Seguro que piensan que es lo mejor para sus hijos  y están influenciados por las líneas de crianza de moda (Supernany, Estivill…), en las que sólo se tratan de forma conductista las reacciones de los pequeños, sin valorar las causas reales que llevan a los niños a tener ciertos comportamientos.
La base para cambiar esta tendencia es la educación parental. Los padres necesitan conocer cual es la verdadera  naturaleza de los niños y la importancia del acompañamiento de estos, desmontando la falacia del tiempo de calidad.
 Los niños no necesitan migajas “de calidad” de nuestro tiempo: nuestros hijos nos necesitan a nosotros.



Relacionado con lo anterior, cada vez vemos a más niños sin la posibilidad de ser niños. Niños muy pequeños con agendas repletas de actividades y todas dirigidas. Un niño desde que se levanta hasta que se acuesta no para de recibir órdenes de lo que tiene que hacer y a la hora que lo tiene que hacer, sin posibilidad de juego libre en espacios abiertos, en contacto con la naturaleza o en ciudades amables para los pequeños. Las calles en las ciudades están vacías de niños. Se debería recuperar el juego en la calle, donde el niño fuera el que se autolimitara (sin la vigilancia continua de un adulto). Cuando crecen,  los niños llegan a la adolescencia sin haber manejado la autoresponsabilidad y ahí, en ese momento, les pedimos que sean responsables sin que hayan tenido oportunidad de ensayo previo.



La escuela convencional tampoco ayuda. Es cierto que cada vez hay más pedagogosmaestros críticos que, dentro de sus limitaciones, intentan crear espacios donde los niños puedan comportarse como tal. El sistema educativo actual está caduco. Se sigue enseñando a través de la repetición, de la memorización… los niños están cargados de deberes que alargan todavía más las extensas jornadas escolares. Muchos niños no encuentran ningún atractivo por aprender. Se mutila la creatividad y el interés natural de los pequeños y lo peor es que muchas veces, esta situación  empeora en la educación secundaria. A esto se le añade los pocos recursos psicopedagógicos con los que tienen que lidiar los maestros a diario.

"Un proyecto (referido a la escuela) que mire hacia el futuro, hacia el siglo XXI, debería examinar tres aspectos: a) El papel de la escuela y su relación con la realidad del exterior; b) El método escolar: relación enseñanza :aprendizaje; c) El docente: su función y su formación"
Francesco Tonucci


Otro problema importante es el diagnostico en sí de hiperactividad. ¿Porqué en Francia casi no hay niños hiperactivos? El DSM( Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) no considera específicamente las causas subyacentes y los síntomas catalogados  se han vuelto cada vez más vagos y subjetivos, hasta estar presentes en casi toda la población en algún momento de sus vidas.

“No existen marcadores biológicos que permitan el diagnóstico por lo que éste se basa en la observación de la conducta del niño. A menudo, quien principalmente observa esta conducta no es el médico, sino los padres y profesores, que presionan para buscar soluciones"

Un trastorno de conducta per se no es una enfermedad, sino un síntoma de lo que podría ser una enfermedad (y no siempre lo es). Si consideramos una trastorno de conducta una enfemedad, cualquier cosa que la sociedad y el modelo imperante considere anormal puede ser una enfermedad (por ejemplo, el síndrome de trabajador vago, síndrome del hijo/a desobediente, etc). Ahondando un poco más en el tema, el DSM-V, publicado recientemente, abre la puerta a la medicalización de las rabietas de los niños: ya pueden ser patológicas si las denominamos trastorno explosivo intermitente. Es un auténtico despropósito que seguramente creará otra epidemia de niños "enfermos".

"El diagnóstico del TDAH tiene un fuerte componente social, por lo que la frontera entre los sanos y los enfermos que precisan tratamiento se establece en función de los valores culturales, y el mismo comportamiento puede ser interpretado de diferente forma dependiendo de la persona que diagnostique y del contexto social. Entre los factores culturales destacan el grado de tole­rancia a los síntomas, expectativas de padres y educadores y cultura del medicamento.”  
INFAC VOLUMEN 21 • Nº 5 • 2013
Metilfenidato, el fármaco que más se utiliza para el tratamiento del TDAH, es un derivado de la anfetamina ( en Estados Unidos está calificado como schedule II, la misma clase que la cocaína y la morfina, y bajo el control de la Drug Enforcement Agency)  puede mejorar el trastorno de conducta a corto plazo, pero se desconoce su efectividad a largo plazo. Y lo peor es que también se desconoce su seguridad al administrarlo durante muchos años. Los efectos adversos conocidos graves pueden ser trastornos neurológicos (parálisis , tics, trastornos del movimiento), trastorno psiquiátricos (psicosis, depresión) y cardíacos (arritmias, angina de pecho y muerte).


Daría para otra entrada hablar de como influyen en el "trastorno" los factores ambientales y la alimentación. 

Por tanto, habría que  reflexionar sobre cual es la razón del hiperdiagnóstico y de la hipermedicalización,ya que la línea entre lo normal y lo patológico es muy fina. Y sobretodo habría que ser mucho más crítico con la implicación que tiene en esto la industria farmacéutica. Las conexiones están claras. A los profesionales sanitarios y a los docentes, nos forman sobre el TDAH  las empresas farmacéuticas que a su vez están relacionadas directamente con las asociaciones de padres de niños con TDAH financiándolas (mirad la barra lateral de la página de la FEAADAH), y que a su vez se filtran en el gobierno a través de  los departamentos de sanidad, elaborando las GUIAS sobre la detección, el diagnostico y el tratamiento del problema. ¡Más claro, agua!.

«La ilusión de que los problemas de conducta de los niños pueden curarse con fármacos nos evita que, como sociedad, tratemos de buscar soluciones más complejas, que serían necesarias. Los fármacos sacan a todos (políticos, científicos, maestros, padres) del apuro. A todos, excepto a los niños». (Sroufe, 2012)  INFAC VOLUMEN 21 • Nº 5 • 2013

Afortunadamente cada vez hay más asociaciones profesionales y científicas críticas con el diagnóstico de TDAH, que hacen público su rechazo:

- Reflexión de la  INFAC   (Servicio público de Salud del Gobierno Vasco) "Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH): ¿Infra o sobrediagnosticado? ¿Infra o sobremedicado? Una Reflexión  VOLUMEN 21 • Nº 5 • 2013

- Sociedad Aragonesa De Salud Mental : Manifiesto sobre la hiperactividad 

- Comunicado de la FADSP
(federación de asociaciones para la defensa de la sanidad pública)  en contra de la guía para la práctica clínica del TDAH 

Otros enlaces de interés:


- El Blog alternativo: Bibliografía crítica con el diagnóstico    y    más 








miércoles, 11 de septiembre de 2013

Anoche tuve un sueño (sobre educación)

Anoche tuve un sueño.  
Soñé que al acompañar a mis hijos hasta la puerta del colegio me encontraba niños contentos por volver al cole, por ver a sus amigos y a sus maestros y contentos por compartir experiencias con ellos, tal y como me había pasado los años anteriores.
Soñé que a los profesores les habían mejorado sus condiciones laborales, que de repente habían conseguido el reconocimiento social que merecían, que estaban excelentemente formados y motivados, también soñé con la idea de que el maestro no "daba" clase, sino que acompañaba a los alumnos en su particular proceso de aprendizaje, con metodologías activas, donde se mezclaban las actividades libres con las dirigidas y no con técnicas educativas obsoletas. Soñé con aulas alegres, donde se respetaba la esencia natural de los niños.
Soñé con una escuela que se basaba en el acompañamiento afectivo  y que  tenía clara la idea de que el aprendizaje sólo se puede elaborar desde unos vínculos afectivos seguros y sólidos.
Soñé que para conseguir todo esto, a la escuela pública la habían dotado de los recursos necesarios, y  que mientras llegaban esos recursos, la comunidad educativa no se lamentaba, si no que aportaba ideas y proyectos para cambiar las cosas.
Soñé con una escuela viva, acogedora, activa, integradora, con la suficiente autonomía que permitía diseñar un programa propio, adaptado a su proyecto y a su contexto.
Soñé con una escuela donde no se educaba a través de la memorización, repetición, ni mecanización  de conceptos. Donde se respetaban los procesos madurativos de los niños y se aprendía a partir de la curiosidad, y la creatividad innata de ellos, una escuela donde se tenían en cuenta los intereses y las necesidades de los alumnos y se favorecían sus potencionalidades a través de la experimentación, del descubrimiento, de la manipulación y del trabajo en equipo.


Soñé con una escuela participativa, comunitaria y democrática donde los conflictos se intentaban convertir en aspectos positivos a través de la reflexión.  Una escuela donde los padres formaban parte importante y donde siempre eran bienvenidos. Soñé con un espacio de intercambio y convivencia entre niños y adultos.
Soñé con unas leyes educativas que no estaban puestas al servicio de los mercados, que no promovían la competitividad,  que no enseñaban a obedecer si no a pensar, y que no amenaçaven greument la cultura i la llegua dels pobles. También soñé que había desaparecido la campaña de desprestigio de la que es víctima la escuela pública.
Soñé con una escuela  donde los verdaderos protagonistas eran los niños.


Esta mañana cuando me desperté y recordé el sueño, me di cuenta de que quedaba mucho camino por recorrer pero que con  la información suficiente sobre  las necesidades reales de los niños, optimismo, ganas y respeto, el camino lo podíamos hacer con éxito, todos juntos.

domingo, 3 de marzo de 2013

SOMOS BACTERIAS Y VIRUS

Nuestra relación con los virus y las bacterias es, muy posiblemente, diferente a cómo habíamos pensado hasta ahora. No son microorganismos infecciosos. Los virus y las bacterias son el origen de la vida. Pero no sólo son el origen, sino que son la base de la vida actual, y nuestra relación con ellos es muy estrecha. Estamos viviendo en una sopa de virus y bacterias en el suelo, el agua y el aire. Son la base de la cadena trófica de la vida. En aguas marinas superficiales hay, por cada litro de agua, unos 100.000.000.000 de virus y unos 10.000.000.000. de bacterias. Hay más bacterias y virus en la Tierra que estrellas en el Universo. Viven dentro de nosotros. Tenemos en nuestro cuerpo (en el exterior y el interior) más bacterias y virus que células. La relación que tenemos con estos microorganismos es, seguramente, en la mayoría de los casos beneficiosa.
Para que se produzca una enfermedad infecciosa tienen que haber otros factores que alteren dicha relación de nuestro organismo con estos microorganismos (por ejemplo, una agresión ambiental). Gran parte de nuestro genoma es de origen viral y nuestros genes no son nada estáticos e inmodificables, sino que continuamente se están modificando, en parte gracias a virus y bacterias. 

Stained bacteria and viruses

Virus (puntos verdes pequeños) y bacterias (punto verdes grandes) en una muestra de agua marina.

Hay que cambiar de paradigma y reformular gran parte de la medicina actual ante estos nuevos hallazgos científicos.

Bajo esta nueva óptica se entiende mejor el descubrimiento de la gran cantidad de bacterias que contiene la leche materna. Nada que ver con la asepsia que nos recomendaban hasta hace poco para la leche de fórmula. El artículo publicado en septiembre de 2012 en la revista The American journal of clinical nutrition, por Cabrera-Rubio et al.  demuestra que en la leche materna hay más de 700 especies de bacterias. Además, las leche de las mujeres que dan a luz por cesárea programada tiene menos biodiversidad (o sea, la flora es más reducida) que las que dan a luz por vía vaginal. La composición incluso se puede alterar por factores relacionados con el estrés provocado por el trabajo de parto. El siguiente extracto es del artículo que cito:


“El tipo de parto también afecta al microbioma de la leche materna: la producida por las madres sometidas a cesáreas programadas es diferente y más pobre en microorganismos que la de las mujeres con parto vaginal. Sin embargo, cuando la cesárea es no programada (intraparto), la composición de la leche resulta ser muy similar a la de las madres con partos vaginales. La falta de señales de estrés fisiólogico, así como de las señales hormonales propias del trabajo de parto, podrían influir en la composición y diversidad microbiana de la leche materna"
Otro motivo a añadir para recomendar, más que nunca, la lactancia materna.
Sebastián Vignoli Carradori
Padre de Marc y Anna, médico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria en el  EAP Rambla de Sant Feliu de Llobregat, referente en enfermedad cardiovascular. Formado en lactancia materna por FEDECATA

lunes, 18 de febrero de 2013

Lactancia materna, cuestión de supervivencia


Según un informe elaborado por Save The Children, se podrían salvar 95 bebés cada hora, 830.000 cada año,  si las madres dieran leche materna a sus hijos inmediatamente después de dar a luz.

El sistema inmunológico de los bebés se beneficiaría del calostro, por lo que tendrían tres veces más posibilidades de sobrevivir. Si la madre continúa dando leche materna durante los siguientes seis meses, un niño en un país en vías de desarrollo tiene hasta 15 veces menos posibilidades de morir a causa de enfermedades como neumonía o diarrea.

“A pesar de que los beneficios de la lactancia materna son de sobra conocidos en los países desarrollados y de que es una práctica gratuita y natural para proteger a un recién nacido, no se presta la atención necesaria para ayudar a las madres a amamantar a sus hijos en los países más pobres”

                  Yolanda Román, Responsable de Incidencia Política de Save the Children.

El informe también resalta algunas prácticas de marketing cuestionables adoptadas por algunas compañías productoras de sucedáneos de leche materna en mercados emergentes y que pueden hacer que las madres crean que estos productos son los mejores para alimentar a su bebé, aunque no puedan permitírselo económicamente. Asia es un nuevo mercado lucrativo para la industria, valorado ya en más de 18 mil millones de euros y se prevé que crezca en total un 31% para 2015. En el este de Asia y el Pacífico, el número de madres que dan leche materna ha caído de un 45% en 2006 a un 29% en 2012.




Por todo ello la ONG reivindica que los países en vías de desarrollo implementen planes para aumentar la incidencia de madres que amamantan a sus hijos. También instan a las compañías de leche artificial a que adviertan de los RIESGOS de la leche de fórmula y que las advertencias en los productos ocupen al menos un tercio de la superficie de los mismos. Por último solicitan a los gobiernos que se convierta el código internacional sobre sucedáneos de leche en ley y que se controle de forma independiente.