domingo, 3 de marzo de 2013

SOMOS BACTERIAS Y VIRUS

Nuestra relación con los virus y las bacterias es, muy posiblemente, diferente a cómo habíamos pensado hasta ahora. No son microorganismos infecciosos. Los virus y las bacterias son el origen de la vida. Pero no sólo son el origen, sino que son la base de la vida actual, y nuestra relación con ellos es muy estrecha. Estamos viviendo en una sopa de virus y bacterias en el suelo, el agua y el aire. Son la base de la cadena trófica de la vida. En aguas marinas superficiales hay, por cada litro de agua, unos 100.000.000.000 de virus y unos 10.000.000.000. de bacterias. Hay más bacterias y virus en la Tierra que estrellas en el Universo. Viven dentro de nosotros. Tenemos en nuestro cuerpo (en el exterior y el interior) más bacterias y virus que células. La relación que tenemos con estos microorganismos es, seguramente, en la mayoría de los casos beneficiosa.
Para que se produzca una enfermedad infecciosa tienen que haber otros factores que alteren dicha relación de nuestro organismo con estos microorganismos (por ejemplo, una agresión ambiental). Gran parte de nuestro genoma es de origen viral y nuestros genes no son nada estáticos e inmodificables, sino que continuamente se están modificando, en parte gracias a virus y bacterias. 

Stained bacteria and viruses

Virus (puntos verdes pequeños) y bacterias (punto verdes grandes) en una muestra de agua marina.

Hay que cambiar de paradigma y reformular gran parte de la medicina actual ante estos nuevos hallazgos científicos.

Bajo esta nueva óptica se entiende mejor el descubrimiento de la gran cantidad de bacterias que contiene la leche materna. Nada que ver con la asepsia que nos recomendaban hasta hace poco para la leche de fórmula. El artículo publicado en septiembre de 2012 en la revista The American journal of clinical nutrition, por Cabrera-Rubio et al.  demuestra que en la leche materna hay más de 700 especies de bacterias. Además, las leche de las mujeres que dan a luz por cesárea programada tiene menos biodiversidad (o sea, la flora es más reducida) que las que dan a luz por vía vaginal. La composición incluso se puede alterar por factores relacionados con el estrés provocado por el trabajo de parto. El siguiente extracto es del artículo que cito:


“El tipo de parto también afecta al microbioma de la leche materna: la producida por las madres sometidas a cesáreas programadas es diferente y más pobre en microorganismos que la de las mujeres con parto vaginal. Sin embargo, cuando la cesárea es no programada (intraparto), la composición de la leche resulta ser muy similar a la de las madres con partos vaginales. La falta de señales de estrés fisiólogico, así como de las señales hormonales propias del trabajo de parto, podrían influir en la composición y diversidad microbiana de la leche materna"
Otro motivo a añadir para recomendar, más que nunca, la lactancia materna.
Sebastián Vignoli Carradori
Padre de Marc y Anna, médico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria en el  EAP Rambla de Sant Feliu de Llobregat, referente en enfermedad cardiovascular. Formado en lactancia materna por FEDECATA