domingo, 14 de diciembre de 2008

Lactancia Materna: ¿Hasta Cuando?





El Destete.
Manual práctico de lactancia materna, Carlos González, ACPAM



Edad del destete:

La lactancia tiene una duración característica para cada especie de mamífero; pero en el ser humano esta duración está bajo la influencia de la tradición y las normas sociales, y es distinta para cada cultura y para cada época. No se sabe con certeza cuál es la edad biológicamente "normal" del
destete; es decir, la edad a la que se destetaban los niños hace cientos de miles de años, cuando aparecieron los primeros Homo sapiens. Los datos procedentes de distintas culturas humanas, de la comparación con otros primates, y de madres norteamericanas actuales que esperan al destete
espontáneo de sus hijos coinciden en que la duración normal de la lactancia está probablemente entre los dos años y medio y los siete años. La OMS, el UNICEF y la Asociación Española de Pediatría recomiendan amamantar durante al menos los 2 años; La Academia Americana de Pediatría recomienda hacerlo al menos un año, y proseguir mientras madre e hijo quieran.

La lactancia prolongada no causa ninguna enfermedad psíquica ni física al hijo o a la madre, por lo que no esta justificado recomendar y mucho menos imponer el destete a una edad determinada. El principal problema que sufren en nuestro país las madres que dan el pecho más de un año son las críticas de quienes les rodean. En la práctica, es muy raro ver niños que mamen más de 8 años, aunque Cabeza de Vaca nos habla de una tribu en el sur de lo que hoy son los Estados Unidos en que era habitual mamar hasta los 12 años.

Destete espontáneo

Todos los niños dejan el pecho, tarde o temprano, aunque la madre no haga nada para destetarlos. El destete espontáneo es poco probable antes de los dos años, y prácticamente imposible antes del año (otra cosa es que el niño deje el pecho porque se le ha acostumbrado al biberón).

Contrariamente a una creencia muy extendida, la frecuencia de las tomas no va disminuyendo progresivamente desde el nacimiento hasta e l destete.

Cuando se da el pecho a demanda, el número de tomas al día se mantiene bastante estable durante meses, y aunque puede disminuir alrededor del año, suele volver a aumentar hacia los dos años, edad en que muchos niños maman con gran frecuencia, día y noche, pues no lo hacen sólo para comer, sino buscando contacto, consuelo y seguridad. Finalmente las tomas vuelven a espaciarse, y antes del destete definitivo los niños suelen pasar una temporada en que sólo maman para dormir.

Algunos niños dejan el pecho de forma abrupta, incluso anunciando ellos mismo la fecha del destete, por ejemplo en uno de sus cumpleaños; pero también es frecuente que se produzcan mamadas esporádicas separadas por varios días sin mamar.

Destete inducido

Algunas madres desean, por cualquier motivo, destetar a su hijo antes de que éste lo haga espontáneamente. El destete brusco resulta traumático, y debe evitarse siempre que sea posible.

También es aconsejable que el destete no coincida con otros acontecimientos que puedan resultar estresantes para el niño, como la vuelta al trabajo de la madre, el inicio de la escolarización o el nacimiento de un hermano.

Para conseguir un destete paulatino, la norma básica es "no ofrecer, no negar". Una ver el niño ha pedido el pecho, suele ser mejor dárselo de inmediato, pues cualquier intento por retrasar la toma probablemente no hará más que aumentar el interés del niño.

El destete es fácil (demasiado fácil) durante los primeros meses; de hecho la mayor parte de los niños son destetados antes de los tres meses. Pero los mayores de un año suelen ofrecer decidida resistencia. Lo difícil en estos casos no es sustituir la leche materna como alimento, sino sustituir la
lactancia como fuente de contacto y seguridad. Será preciso que el padre y o tros familiares participen más activamente en el cuidado del niño, y la madre tendrá que ofrecerle otras formas de contacto:
jugar juntos, brazos, canciones, cuentos, paseos... Todos han de ser conscientes de que destetar a un niño no significa menos trabajo, sino más trabajo, pues hay que darle a cambio algo que valga la pena.

Manual práctico de lactancia materna, Carlos González, ACPAM

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