viernes, 14 de agosto de 2009

¿Cómo lograr amamantar?


Por Ileana Medina Hernández
Lo más sensato sería decir: amamantando. Todos las mujeres de todas las épocas lo han hecho, y todas las mamíferas de todas las especies.¿Por qué entonces tantas mujeres hoy sienten que "no pueden"? La respuesta muchas veces entonces es: porque no sabemos cómo. Los seres humanos hacemos lo que vemos. (No solo los niños, también los adultos). Las mujeres de hoy en día no vemos a nadie amamantar, es muy difícil desear o saber hacer algo que nunca se ha visto, ni siquiera en libros ni en películas. Entonces concluimos que no se amamanta porque "no se quiere" o "por falta de información". Para suplir esa "falta de información" se abren cada vez más frentes: la formación de obstetras, matronas y pediatras (la Asociación Española de Pediatría dedica especial atención al tema, aunque hay mucho por hacer todavía), las campañas de los Servicios de Salud de distintas comunidades autónomas, la organización internacional de La Liga de la Leche, las distintas asociaciones de apoyo a la lactancia, libros y manuales para enseñarnos a hacer lo que toda la vida se hizo por puro instinto. Es la intención con la que por ejemplo, el pediatra Carlos González publicó su magnífica Guía para Lactancia Materna, "Un regalo para toda la vida", que aclara muy bien que solo pretende dar información para que aquellas madres que quieran amamantar, puedan hacerlo. (Pero me temo que en el fondo, Carlos González sabe bien que cualquier mujer que se exponga a la información, va a "querer hacerlo". Está en el fondo de nuestra condición femenina). La información necesaria para poder lactar, la podemos encontrar en cualquiera de las fuentes antes citadas, aunque muchas veces tiene que rebuscarla la propia mujer interesada, porque no llega a ella de manera espontánea (como sí los biberones). Sin embargo, nos encontramos con muchas mujeres, que una vez informadas, descubren que quieren lactar (o al revés) pero aún así, el deseo y la información no les basta para lograr una lactancia exitosa. O no nos molestamos en informarnos, porque creemos que eso de la lactancia va a ser natural -como debería ser- y luego resulta que nos encontramos con que "no podemos", con que hay muchos más obstáculos de los que creíamos. O creemos ingenuamente que "con el biberón se crían igual de bien" pues nadie nos ha dicho lo contrario. Nos encontramos en los foros con madres muy motivadas para amamantar, que se han leído a Carlos González y muchos artículos sobre lactancia materna, y que a pesar de ello, encuentran que tienen que hacer grandes SACRIFICIOS para poder amamantar."La lactancia materna es muy sacrificada", escuchamos habitualmente. Cierto es que la mayoría de las cosas que valen la pena en la vida exigen ciertos sacrificios, pero la lactancia no tiene por qué ser un sufrimiento para la madre. Al revés, lo normal sería que la lactancia fuera una experiencia satisfactoria, como lo es para cualquier individuo sano todas sus funciones biológicas básicas: comer, dormir, defecar, tener relaciones sexuales... Además, podrían sentirse orgullosas dando lo más grande que pueden dar a sus hijos: el alimento más adecuado para ellos, la inmunización que necesitan (ha llegado a decirse que el sistema inmunitario del bebé es la leche materna), contacto físico, calor, amor. Creo que hay varios factores, muchas veces poco mencionados, que pueden hacer que la lactancia sea menos "sacrificada". Intentaré enumerar algunos. Mientras más factores de estos se acumulen, menos "SACRIFICIO" tendrá que hacer la madre para amamantar:-Un embarazo sano, relajado y tranquilo, alimentándose bien (que no es por dos), descansando las últimas semanas, que pueda llegar a término y con el recién nacido con un peso normal. Los recién nacidos con bajo peso son cada vez más frecuentes en nuestros hospitales, y son muy susceptibles de necesitar atenciones neonatales extras, ser separados de sus madres al nacer, recibir biberones de refuerzo, o en última instancia, aumentan la inseguridad y temores de la madre.
- Un parto natural, en un entorno de respeto a la madre y al bebé (Hospitales Amigos de los Niños), que coloquen al bebé inmediatamente en contacto con el cuerpo de su madre. Algunos estudios citados por Carlos González en su libro, demuestran que la falta de contacto inmediato del bebé con su madre está relacionada con una mala técnica del bebé para succionar posteriormente (que provocará dolor y grietas en la madre).
-Una baja maternal digna y remunerada, de por lo menos 6 meses, tiempo que, según la Organización Mundial de la Salud, debe durar la lactancia materna exclusiva.
-Una madre segura de sí misma, que confíe en la capacidad de su cuerpo para amamantar a su bebé, con la autoestima alta, capaz de enfrentar los comentarios adversos que encontrará a su alrededor.
-El apoyo de su pareja, que sea capaz de la generosidad suficiente para no sentir, aun inconscientemente, su espacio "invadido" por la demanda constante del bebé.
-Un espacio cálido de intimidad para la madre y su bebé, donde puedan encontrarse y dedicarse el tiempo que sea necesario para su alimentación y contacto, respetado por el resto de la familia que puede ayudar en el resto de las labores domésticas.
-Capacidad de relajación de la madre, de "abandonarse" a la experiencia de amamantar a su bebé, de dar una lactancia continua, sin mirar el reloj, de fusionarse con esa otra nueva personita, de entregar su espacio y su tiempo a las demandas del bebé, sin sentir que pierde su "identidad" en ello.
Todos estos son factores ajenos a la voluntad de la madre, aunque a veces no lo parezca. Que van más allá de la información y las ganas. No son absolutamente imprescindibles para una lactancia exitosa, pero ayudan mucho. Que se conjunten todos esos factores hoy en día es una gran suerte, cuando tendría que ser lo habitual. Son factores a veces muy íntimos, que parecen individuales, pero de los que paradójicamente son responsables la sociedad en su conjunto, la organización social, el enfoque colectivo solo dirigido a la producción y no a la re-producción. Y son los factores que truecan el SACRIFICIO en una gran SATISFACCIÓN.


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