lunes, 28 de diciembre de 2009

EL IMPACTO DE NACER

He rescatado de la plataforma pro derechos del nacimiento este manifiesto que  tiene entre sus objetivos procurar que los niños entren en el mundo de la forma menos traumática posible. Conscientes del impacto que para un bebe supone su nacimiento y como influye en su vida futura, han creado esta plataforma para reivindicar el derecho a una vivencia emocional plena y respetuosa para el bebé y la madre.



Manifiesto:

Mujeres y hombres, sensibles a la importancia del nacimiento, no sólo como vivencia emocional intensa para madre y bebé, sino también por las consecuencias presentes y futuras en el desarrollo psicológico del recién nacido, y apoyados en la evidencia científica, redactamos este manifiesto con la esperanza de cambiar la situación actual que rodea el nacimiento de un Ser Humano y se contemplen siempre actuaciones respetuosas con las necesidades emocionales del bebé.
La neurociencia ha demostrado que el nacimiento juega un papel fundamental en la formación de la infraestructura cerebral, de la base de nuestro inconsciente y de los elementos de nuestra personalidad. El nacimiento deja una huella duradera en nuestras psiques porque queda grabada en todas y en cada una de las células de nuestro cuerpo, moldeando el cerebro para que se adapte al estrés y al dolor, a los vínculos emocionales y al amor.
Para el ser humano el nacimiento es algo trascendental, un acontecimiento que se estampa en su personalidad. Su modo de nacer – fácil o doloroso, tranquilo o violento, amoroso o maltratado-, determina en gran medida su futura personalidad y cómo verá el mundo que le rodea. Tenga cinco, diez, cuarenta o setenta años, una parte de su ser siempre mirará el mundo a través de los ojos del recién nacido que una vez fue.
El nacimiento es un período de tiempo considerado crítico para el desarrollo de la capacidad de amar. Cómo nos sentimos recibidos y los sentimientos consecuentes, gratificantes o traumáticos, dejan una huella profunda en la percepción de nosotros mismos y de los demás. El respeto, el afecto, el sentimiento de ser amado, abren el corazón al amor. Por el contrario, la agresividad, el rechazo, el abandono, el sufrimiento, lo incapacitan para él.
La influencia del nacimiento en el vínculo afectivo madre-bebé, y viceversa, es incuestionable. La fisiología –a través especialmente de hormonas como la oxitocina y las endorfinas- y la calidad de la vivencia emocional del nacimiento por parte de ambos, se unen para apoyar o entorpecer la aparición intensa de este vínculo. La primera hora posterior al nacimiento es también importante para el inicio de la lactancia, que además de ser el mejor alimento nutriente para el bebé, también lo es como alimento afectivo.
Los aspectos que más influyen en la calidad de la vivencia emocional del bebé en el nacimiento, son:
- El estado emocional de su madre: con la que está en simbiosis total. La forma en que se plantea y se afronta el trabajo de parto y el ambiente que le rodea, determinarán ese estado emocional. Todo lo que siente la madre, lo siente su bebé.
- El ambiente que rodea su nacimiento: Tanto respecto al entorno físico (iluminación, temperatura, sonido), como en las prácticas que sobre él se efectúen (especialmente la permanencia del bebé junto a su madre, nada más nacer y posteriormente).
- Consecuencias de la rotura del vínculo: : La permanencia cuerpo a cuerpo de madre y bebé en el nacimiento, es un factor imprescindible para el fortalecimiento del vínculo afectivo entre ambos. Es un momento único, que si es quebrantado dificultará notoriamente el papel de la madre. El resultado será que a la madre, le resultará difícil cubrir las necesidades primarias de su hijo/a a consecuencia de la desconexión a la que ambos han sido sometidos.
Esto tendrá graves repercusiones a corto y largo plazo, ya que esta impronta deja un marca imperecedera en ambos.
Está en nuestras manos -las de madres y padres, las de los profesionales de la salud, las de toda persona consciente y sensible del impacto de nacer- conseguir para nuestros hijos, para todos los bebés, un nacimiento respetuoso.
De cómo les demos la bienvenida a este mundo va a depender en gran parte su futuro y su futuro es el de nuestra sociedad, el de nuestra civilización, el de la humanidad en conjunto.
Fuente: Plataforma pro derechos del nacimiento

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