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jueves, 15 de julio de 2010

La lactancia evita el cáncer de mama. Por Carlos Gonzalez.


Artículo publicado en el Blog Alternativo:
El artículo se titula “La lactancia evita el cáncer de mama” y fue publicado hace dos años en la revista Única:
Por cada 12 meses más de duración media de la lactancia materna, se podrían evitar, en los países desarrollados, 50.000 casos de cáncer de mama al año, un 11% del total, según los resultados de 47 estudios realizados en 30 países por el Grupo de Colaboración sobre Factores Hormonales en el Cáncer de Mama.
Las autoridades sanitarias luchan desde hace décadas contra el cáncer de mama. Al principio se aconsejaba la autoexploración, ¿se acuerda? Hace ya mucho que se demostró que no sirve para nada.
Ahora se promocionan las mamografías periódicas. Su eficacia es muy discutida, pero al menos algunos expertos creen que pueden servir para algo. No para evitar el cáncer, sino para detectarlo pronto y poder curarlo, lo que los médicos llamamos “prevención secundaria”.
Se dedica mucho dinero a realizar cientos de miles de radiografías, a formar a cientos de especialistas que las practican, a escribir cartas que recuerdan a las mujeres que ya les toca la prueba. Y cuando en esas radiografías se detecta algo no es el fin, sino apenas el principio de años de duros tratamientos, muy costosos para el sistema sanitario, enormemente angustiosos y dolorosos para las pacientes, sin éxito asegurado.
En cambio, la lactancia es una “prevención primaria” de miles de mujeres que se evitarían así la biopsia, los efectos secundarios de la medicación, los riesgos de la intervención… jamás tendrían cáncer. De momento es la única estrategia conocida y aplicable para prevenir el cáncer de mama (tener muchos hijos también ayudaría, pero hay que reconocer que no es tan fácil de aplicar).
Solo por eso, por prevenir el cáncer de mama, deberían los gobiernos gastar millones en ayudar a las madres lactantes, impulsar los hospitales amigos de los niños, formar a los profesionales, alargar el permiso de maternidad… Pero es que además la lactancia materna previene el cáncer de ovario, la osteoporosis y la anemia en la madre. Y todo esto es apenas nada comparado con los efectos sobre la salud del bebé.
¿Qué esperan los ministerios de salud para convertir la lactancia materna en una de sus prioridades?
Pero (siempre hay un pero), el aumento de la duración de la lactancia significaría que casi ningún niño tomaría el biberón. Hace mucho tiempo, cuando aún había pesetas, los niños españoles consumían cada año unos 20.000 millones de pesetas en leche de biberón. La realidad es que la lactancia materna es buena para la salud de todas, pero es mala para la economía. De algunos.
Carlos González
http://www.elblogalternativo.com/2009/10/19/la-lactancia-evita-el-cancer-de-mama-articulo-de-carlos-gonzalez/#more-14174#ixzz0qICPDf1O

viernes, 7 de mayo de 2010

Carlos González: "A la mujer se la ha engañado con la liberación"

 Nacido en Zaragoza en 1960, Carlos Gonzalez es especialista en lactancia materna. Está casado y tiene tres hijos.
                                                                               (Imagen: Agustín Amate)
Defensor de la crianza natural, anima a que uno de los progenitores se quede en casa cuidando a los niños. Acaba de publicar un nuevo libro, 'Tu pediatra y tú'.
ARANCHA SERRANO. 22.03.2010
Muchas madres me envidian. Carlos González me recibe para comer con él, publica un nuevo libro, 'Tu pediatra y tú' (Planeta) y tengo la oportunidad de conocer de una forma distendida a este gran abanderado de la crianza natural, el colecho (dormir en la cama con los hijos) y la lactancia materna, firme opositor del método del Dr. Estivill y su método para dormir a los bebés. Es más alto y más delgado de lo que parece en las fotografías. Y hay mucho más…
¿Se debe buscar a un pediatra acorde con la ideas de los padres, o cualquier pediatra es válido?
Cualquier pediatra es válido, el problema es que pedimos a los pediatras cosas que no son de su ámbito. Un pediatra es una persona que ha estudiado el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades de los niños. Pero nos empeñamos en preguntarle cosas que no están relacionadas con su salud: si hay que cogerle en brazos o no, dónde tiene que dormir, qué hacer si no come.
¿Hay un exceso de información de cómo ser padres?
El exceso de información nunca es malo, lo malo es la desinformación o la información incorrecta. Por eso escribí el libro Bésame mucho, porque había leído libros sobre la crianza de los hijos que no me gustaban nada y pensé en escribir sobre lo contrario para que al menos los padres tengan dónde elegir. Me daba pena y rabia ver a tantos padres cuyo su deseo era atender a su hijo pero que no se atrevían a hacerlo porque algún experto había dicho que eso estaba mal. Durante miles de años, los padres han criado a sus hijos sin libros. Creo que los padres tienen buenos instintos, nunca he oído decir a una madre que diga: “yo lo dejaría llorar, pero como dicen que va a coger un trauma psicológico hago en esfuerzo y lo cojo, qué remedio”. En cambio sí me han dicho lo contrario: “Yo lo cogería en brazos, pero como dicen que se malacostumbra, no lo cojo”. Y pocas madres me dicen: “gracias a sus libros he aprendido cosas que no sabía”. Lo que me suelen decir es: “gracias a sus libros he recuperado la confianza en mí misma de ver que aquello que quería hacer no está mal como me decían”. Cuando un niño llora, lo normal es querer consolarlo, no se te ocurre dejarlo llorar; la gente que lo hace, lo hace en contra de su voluntad porque se lo han dicho. Y no digo que haya que meter al niño en la cama, sino que hacerlo no es malo.
¿Y el que no lo mete en la cama hace mal?
No, cada padre tiene que elegir lo que mejor le funcione.
¿Cree que existe una guerra de bandos respecto a la forma de criar a los hijos?
No, cada familia tiene que buscar y elegir lo que mejor le vaya, y tiene que saber que tiene libertad para elegir, que no solo hay una opción posible. Si dejas a tu niño en la cunita en su habitación y te va bien, estupendo. Pero si lo dejas y no se duerme, y llora, no un poquito, sino media hora, es que algo no va bien. Y si lo quieres dejar llorar y hacerle eso a tu hijo, tú verás si así puedes dormir.
Respecto al colecho, ¿qué ocurre entonces cuando se tienen hijos muy seguidos, o si es un parto múltiple?
Pues meter a toda la familia en la cama. Si tienes tres de golpe y se despiertan cada hora y media, pero no a la vez sino cuando ellos quieran, y conoces un método mejor que metértelos en la cama, por favor, dímelo.
¿Qué es lo que más preocupa a los padres?
La comida y el sueño, pero no sé hasta qué punto son modas. No creo recordar que antes de que saliera el libro de Estivill alguna madre me preguntara por el sueño de su hijo. Creadas las expectativas, se crean los problemas.
¿Ha debatido con Estivill?
Una vez, en un programa de radio, por teléfono. Resultó un poco confuso porque dijo que básicamente estaba de acuerdo conmigo. Y le dije: "Hombre, no diga eso, que los oyentes se van a liar, no estamos de acuerdo en nada".
¿En casa del herrero, cuchillo de palo?
No es que yo haya criado a mis hijos conforme a las teorías de mis libros, sino al revés, he escrito esos libros conforme a mi experiencia criando a mis hijos. Aunque supongo que podría haber mejorado la experiencia de los primeros meses de mi primer hijo (risas). Los primeros hijos están para hacer prácticas.
¿Qué significa para usted ser padre?
Es la cosa más importante que puedes hacer en la vida, al menos yo estoy seguro de que nunca haré en mi vida nada más importante.
¿Qué se necesita para criar a un hijo?
Tiempo y cariño. Cualquier animal cría a sus hijos y hasta cierto punto depende del instinto. Lo que no puede ser es que estar con tu hijo sea "una pérdida de tiempo". A un hijo no se le quiere por el hecho de que sea tu hijo, sino porque pasas mucho tiempo a su lado y te 'enamoras' de él. Entonces sabes qué hacer sin necesidad de leer ningún libro (ahora que no me oyen las editoriales).
Pero muchas madres no disponen de tiempo. ¿Es un mito la conciliación laboral?
Soluciones mágicas no existen: no puedes estar en dos sitios a la vez. Y a nuestras abuelas por lo menos las dejaban ir a trabajar con su hijo, como siguen haciendo muchas mujeres en el mundo, que llevan al niño atado a la espalda. En esta sociedad, aunque hay empleos que se podrían hacer con un niño en brazos, como una taquillera o una empleada de Hacienda, no se permite; está mal visto.
¿La culpa es de la sociedad?
También tenemos que admitir nuestra parte de culpa. Mi madre no trabajaba y mi padre ganaba poco. Jamás tuvimos coche y casi nunca nos fuimos de vacaciones -como mucho podíamos coger el autobús e ir a la playa a Castelldefels- pero yo sabía que mi madre siempre estaba en casa para cuidarme si me ponía enfermo. Tienes que plantearte cuáles son tus prioridades en la vida.
¿No cree que antes la gente ganaba más, proporcionalmente?
No, creo que la gente gastaba menos.
¿Entonces, el progenitor que no se queda en casa con su hijo es porque no quiere?
A ver, en este momento hay cuatro millones de parados en España, y casi nadie se muere de hambre. Mientras estás pagando la hipoteca con dos sueldos da la impresión de que no podrías vivir de otra manera. Pero de pronto uno de los dos se queda en paro y te das cuenta de que sigues viviendo. Muchas familias que se han quedado en paro los dos también siguen adelante.
¿Es cuestión de buscar las mañas?
Es cuestión de prioridades. Está claro que sin un piso no puedes vivir, pero sí se puede vivir sin un coche o sin vacaciones. Lo que sugiero a los padres es que si deciden cogerse una reducción de jornada, que no lo vean como pérdida de ingresos, sino como un gasto. Es decir, el dinero sirve para comprar cosas -el coche, unas vacaciones en las Seychelles, tres meses de estar con tu hijo-; sóoo tienes que decidir en qué te lo gastas.
¿Somos mejores padres de lo que fueron nuestros padres?
Hay mucha costumbre de decir que todos los padres son buenos padres, y eso es mentira. Hay malos tratos… Se puede decir que la inmensa mayoría intentan ser buenos padres pero no todos lo consiguen. Yo me crié en una época profundamente feminista: tenía la absoluta convicción de que los hombres éramos muy brutos. Y me hizo mucha ilusión cuando leí el libro de una norteamericana, Susan Allport, sobre la crianza de distintos animales que extrapolaba al hombre. Y comentaba que, si bien es cierto que antes había otra división del trabajo entre hombre y mujer y que los hombres no llevaban a los niños en brazos ni les cambiaban los pañales, eso no quiere decir que se desentendieran de ellos.
¿La liberación de la mujer ha sido un engaño?
Los libros que hablan de la liberación de la mujer los han escrito mujeres periodistas, mujeres escritoras, abogadas… mujeres que trabajan y se realizan. Nadie se realiza fregando escaleras, ni metiendo sardinas en una lata, o atendiendo en un supermercado. Eso de la realización con el trabajo es un mito creado por gente que tiene muy buenos trabajos. El trabajo no sirve para realizarse, sino para pagar facturas, te realizas con otras cosas. Incluso yo, que tengo un buen trabajo, no me realizo ni como pediatra ni escribiendo libros, yo me realizo como padre y como persona. Hemos llegado al absurdo de que la mujer que se queda en casa es una maruja, mientras que la mujer que friega la casa de otra es una mujer realizada. ¡Si es fregar igual! Me da la impresión de que a la mujer se le ha engañado con eso. La mayoría de los trabajadores lo que quiere es dejar de trabajar; mira qué cara se les ha puesto cuando han dicho que iban a alargar la edad de jubilación.
Muchos de nuestros padres nos criaron en la creencia de que era mejor dejar llorar al niño hasta que se calmaba solo. ¿Cree que eso puede crear un trauma? ¿Está nuestra generación traumatizada?
Eso es algo típico de los años 70, fue una época terrible. Los médicos te decían que por nada del mundo te podías meter al niño en la cama, que jamás podías cogerlo en brazos. Dudo mucho que tus abuelos hicieran eso con tus padres. Respecto a si eso crearía un trauma en los niños, no lo sé ni me importa. Se habla mucho de que si se hace esto o lo otro le va a crear al niño un trauma para toda la vida, y eso crea absurdos lógicos. Hay gente que dice que hasta nacer es un trauma. Una cosa es segura: todo lo que te ocurre influye en tu vida posterior.
¿Cree que a los niños que se les protege demasiado se les hace dependientes o inseguros?
Eso es una mentira tan obvia… La actual generación de jóvenes se criaron en las guarderías, se quedaban en el comedor del colegio, se iban de colonias, hacían actividades extraescolares… y ¿a qué edad se van de casa? Para la mayoría de las madres resulta doloroso separarse de su hijo. Si haces todos los esfuerzos y sacrificios para que sean independientes y al final la independencia es una cuestión meramente económica -y no hay mayor independencia que el irse de casa-, para qué perder el dinero y el tiempo en educarlos "como se debería". Disfruta educándolos como tú quieras.
Hay quien opina que a los niños les benefician las rutinas, ¿qué opina?
Supongo que habrá de todo: niños que estén más cómodos haciendo rutinas y otros que no. Los míos me daba la impresión de que no; no parecía importarles si un día no les bañaba a una hora concreta, más bien lo contrario, les divertía hacer cosas diferentes.
¿Por qué hay tanta disparidad de criterios respecto a la alimentación?
No hay ninguna base científica para decir una cosa u otra, por eso cada cual se lo inventa. Los organismos serios hacen recomendaciones generales, jamás nadie que sea serio te va a decir que le des 50 gramos de carne o la fruta a las cinco de la tarde.
¿Qué le diría a alguien que acaba de ser padre/madre?
Enhorabuena, que lo coja mucho en brazos y que le de muchos besitos.

Vía: 20 minutos

domingo, 21 de marzo de 2010

¿ Cólicos del lactante ?

"El bebé debe ser tocado y acariciado inmediatamente después del nacimiento. El debe tener el calor de la madre casi continuamente durante este tiempo, de lo contrario todo el contacto físico del mundo no será suficiente"
 Dr. Arthur Janov,
Imprints: The Lifelong Effects of the Birth Experience


Hacía mucho tiempo que andaba buscando algún artículo que relacionara los cólicos del lactante con el "hambre de piel" que tienen todos los recién nacidos.
Esta búsqueda se intensificó cuando descubrí que hay autores que llaman a los tres primeros meses de vida de los bebés, el cuarto trimestre de embarazo, por la necesidad imperiosa de los pequeños por conseguir alimento y contacto contínuo, calor, seguridad y movimiento.
A través de la Asociación Sina encontré la respuesta del Pediatra Carlos Gonzalez que, de forma clara y sencilla, al más puro estilo Gonzalez, daba  a una madre que preguntaba sobre los tan temidos "Cólicos del lactante".

Respuesta de Carlos González, pediatra y escritor, a un padre que consulta sobre los llantos desconsolados de su hija de 20 días:
“Si quieres decir que tu hija especialmente por las tardes, pide brazos y pecho casi constantemente, y que tenerla en brazos y pasearla arriba y abajo es la única manera de que esté tranquila, y que si la dejas un momento en la cuna se pone a llorar, entonces es totalmente normal. Puedes llamarle cólico o como quieras, pero es normal. Los niños necesitan estar en brazos 24 horas al día, y más aún si han estado ingresados al nacer. Y no hay que buscarle ninguna solución, porque ya está solucionado: en brazos no llora (casi).
Si lo que quieres decir es que, a pesar de estar toda la tarde y casi toda la mañana en brazos, a pesar de dormir con su madre y tomar el pecho a demanda, a pesar de cantarle y acariciarla y pasearla y hacerle cosquillitas en la barriga, se pasa la tarde llorando (no llorar un poco o protestar, todos los niños lloran, sino llorar a todo pulmón durante tres horas de reloj seguidas, sin que nada de lo que hagáis pueda consolarla), entonces sí que le llamo yo “cólico”, y habría que pensar en alergias o en otros problemas.
Pero lo otro es normal, y no hay motivo para pensar en alergias ni en ninguna otra enfermedad. En todo caso, si fuera alergia no sería a la leche de vaca, porque entonces, al tomar biberón se pondría muchísimo peor que al mamar.
La principal causa del “cólico”, del llanto excesivo en la infancia, no es orgánica, sino psicológica. Es la falta de contacto físico, la ausencia de la madre, la soledad, la falta de respuesta a las necesidades. Los pueblos que llevan a los bebés colgados a la espalda todo el día ni siquiera tienen una palabra para hablar del “cólico”.
No me parece bien dar medicamentos a los niños sanos. Ni medicamentos de la farmacia, son sólo para los enfermos.
Los cientos de medicamentos que a lo largo de la historia se han recomendado para el cólico se han basado en la creencia de que existe una enfermedad subyacente, y según cuál creas que es esa enfermedad, así es el medicamento.
Los que creen que el cólico se debe a los gases, antes mandaban “carminativos”, substancias a las que se atribuía la propiedad de eliminar o expulsar los gases, y más modernamente mandan antiespumantes (tipo aerored).
Los que creen que al niño le duele algo, mandan analgésicos. Los que creen que lo que tiene es cuento y ganas de fastidiar, mandan sedantes o somníferos: barbitúricos, valium, alcohol, anís, tila, hinojo, opio, alimemazina (un antipsicótico, muy usado en España para el cólico…).
Los barbitúricos para el cólico estuvieron en el mercado en España hasta finales de los 80, y desde luego iban de fábula. El opio es un remedio popular desde hace dos siglos. El alcohol todavía lo he visto recomendado en libros americanos serios. El anís, hinojo y comino actúan mediante su principio activo anetol, un depresor neurológico, que produce según la dosis somnolencia, convulsiones y coma. Se han visto muchos casos de intoxicación en bebés, incluso un par de casos en que era la madre la que lo tomaba. En esos casos, lógicamente se intoxicaron también las madres. Porque es imposible tratar a un niño dándole el medicamento a la madre que lacta, a menos que a la madre le des una dosis muy superior a la normal para un adulto.
Ignoro qué composición tiene el Colikind homeopático y cuál es su pretendido mecanismo de acción. En todo caso: a) me juego un café a que no hay ningún estudio científico decente que demuestre su eficacia; b) no es verdaderamente homeopático, puesto que los homeópatas no tratan enfermedades, sino enfermos: necesitan una larga entrevista y exploración para llegar a un diagnóstico, y no darían el mismo medicamento a cualquier niño que tenga “cólico” sin mirarlo siquiera; y c) o es eficaz o no lo es. Si no es eficaz, mejor no darlo, porque los niños pequeños deben tomar lactancia materna exclusiva, e incluso el agua con que se tragan un medicamento ya está empeorando su nutrición. Si es eficaz, ¿cómo actúa? ¿elimina gases, aumentando el peristaltismo intestinal? ¿actúa sobre el dolor, es un analgésico? ¿ayuda al niño a dormir, es un somnífero? ¿actúa sobre el estado mental del niño, es un psicofármaco?
Es posible que alguno de estos medicamentos estuviera justificado en el caso de un niño que sigue llorando varias horas al día, a pesar de todos los intentos por consolarle, y en el que no se pudiera descubrir una enfermedad concreta. Nunca he visto un caso así, aunque supongo que alguno habrá entre tantos miles de millones de personas.
Pero, en la práctica, estos medicamentos (incluyo los homeopáticos y las hierbas) se usan para niños que llorarían si les dejasen en la cuna, pero que están contentos cuando están en brazos. Y cuando se dice que han funcionado muy bien, que han sido efectivos, queremos decir que ahora sí que se le puede dejar en la cuna sin que proteste, que ya no hace falta tenerle en brazos. Se han usado para escamotearle al niño lo que es su derecho de nacimiento, para reducirle a la soledad y al silencio.
La madre, en principio, lo mejor es que coma lo que quiera. Puede que algún alimento concreto, por su sabor, moleste a algún niño concreto, y entonces ya lo irá viendo. Pero no se pueden dar listas de alimentos prohibidos para todas las madres.
Suerte