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miércoles, 9 de septiembre de 2009

La lactancia protege a las mujeres con antecedentes de cáncer de mama.

Algunos trabajos han sugerido hasta ahora que retrasa la edad del diagnóstico

Concentración de mujeres a favor de la lactancia (Foto: El Mundo)

MARÍA VALERIO
MADRID.- Otro factor más que añadir a la lista de beneficios que aporta la lactancia materna a las mujeres. Un estudio ha comprobado por primera vez que el hábito de dar de mamar puede tener un efecto protector contra el cáncer de mama en mujeres con antecedentes de esta enfermedad en su familia.
La investigación que ha permitido averiguar este nuevo dato a favor de la lactancia es el Nurse's Health Study, un gran trabajo que en 1989 recopiló los datos de más de 116.000 enfermeras estadounidenses.
A base de cuestionarios periódicos a estas mujeres de entre 25 y 42 años, los investigadores de la Universidad de Harvard y el Brigham and Women's Hospital (ambos en EEUU) han extraído importante información sobre distintos aspectos de la salud femenina.
El último que ha dado a conocer la revista 'Archives of Internal Medicine' tiene que ver con el cáncer de mama. Según los datos obtenidos de un subgrupo de 60.075 enfermeras, la lactancia materna redujo un 59% la incidencia de cáncer de mama en mujeres que habían tenido algún pariente cercano con este tumor. Entre las que no tenían antecedentes familiares, no se observó este tipo de protección.

Una cuestión ampliamente estudiada
De hecho, como explica el propio trabajo y aclara el doctor Carlos Vázquez, presidente de las sociedades internacional y española de patología mamaria, la relación entre lactancia y cáncer de mama no está clara al cien por cien, pese a los numerosos estudios llevados a cabo hasta la fecha.
"Aunque sí tenemos la idea de que dar el pecho confiere un cierto factor de protección a las mujeres, todo indica que no se trata de una reducción del riesgo propiamente dicha, sino un retraso en la edad de aparición", explica este especialista.
De hecho, sugiere, ésta es una de las posibles explicaciones de que las mujeres africanas tengan una tasa de cáncer mamario tan reducido, "porque en este continente la leche materna es la única forma de alimentación a los hijos y se prolonga durante años". Sólo ahora que la esperanza de vida de las mujeres en África comienza a aumentar, concluye, empieza a verse también un aumento de la incidencia de diagnósticos oncológicos.
"El problema de esta cuestión es que siempre tiene que tratarse de estudios retrospectivos [que repasan factores pasados que pueden haber influido en la aparición del cáncer]", señala el doctor Vázquez, "y a menudo no incluyen un número suficiente de pacientes para darle potencia estadística a los resultados".
En el nuevo trabajo, el primero sobre esta cuestión que ha analizado el papel de los antecedentes familiares, se diagnosticaron 608 tumores mamarios en mujeres premenopáusicas entre los años 1997 y 2005 (tenían una media de 46 años en el momento del diagnóstico).


Otros beneficios indudables
Entre las que sí tenían parientes con cáncer de mama, dar el pecho resultó ser un factor protector, independientemente de la duración de la lactancia, de que ésta fuese la única forma de alimentar a los hijos o de que sufriesen la retirada de la menstruación como consecuencia.
El factor protector que observaron los investigadores, dirigidos por Alison Stuebe, es equivalente al porcentaje que se obtiene en la actualidad con algunos fármacos quimioprotectores que toman las mujeres con alto riesgo de sufrir este cáncer (como el tamoxifeno).
Aunque el equipo de Stuebe reconoce que habrá que seguir estudiando la relación entre cáncer de mama familiar y lactancia, tanto ellos como el doctor Vázquez, insisten en que los beneficios de la lactancia materna son indudables para cualquier mujer. "Nuestros datos sugieren que las mujeres con antecedentes deberían ser animadas a dar el pecho", concluye el trabajo. "Especialmente durante los seis primeros meses de vida, aparte de su indudable valor nutricional, es la mejor manera de transmitir la inmunidad materna al bebé".

Via: www.elmundo.es/

jueves, 20 de agosto de 2009

Los expertos recomiendan prolongar la lactancia materna como medida preventiva ante la pandemia de Gripe A

Los bebés se perfilan como nuevo grupo de riesgo ante la Gripe A y los expertos aconsejan prolongar la lactancia materna y extremar precauciones en las guarderías.
"La lactancia materna aporta inmunidad pasiva, inmunoglobulinas protectoras, no a un virus o bacteria concreta, sino de manera global", sostiene ( según publica El Pais) Juan Martínez Hernández, especialista en Medicina Preventiva y miembro de la Comisión de Salud Pública de la Organización Médica Colegial.
En la misma línea, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) en Atlanta, EEUU, han emitido unas guías con recomendaciones referidas a las mujeres que amamantan y la Gripe A.
Según estas recomendaciones, las mujeres que no están infectadas deben iniciar la lactancia inmediatamente después del parto, además de ofrecer el pecho con frecuencia a sus bebés. Las madres lactantes que ya hayan parido deben mantener la lactancia el mayor tiempo posible. Esto es así porque los bebés que no están lactando son más vulnerables a infecciones respiratorias y a hospitalizaciones secundarias a estas infecciones. Se debe eliminar toda suplementación con fórmula innecesaria de tal manera que el bebé reciba la mayor parte posible de anticuerpos a través de la leche de su madre.
Si las mujeres están infectadas de Gripe A y están lactando, pueden continuar haciéndolo y recibir antivirales. La profilaxis y el tratamiento no están contraindicados. Cuando una madre desarrolla los síntomas su bebé ya ha estado expuesto a la enfermedad y a través de la leche la madre le está pasando anticuerpos y otros factores inmunológicos que pueden protegerlo de enfermedades. Sin embargo, se recomienda que aquellas madres que estén enfermas sigan los pasos necesarios para reducir el riesgo de contagio a sus hijos, tales como lavado frecuente de manos y la posibilidad de usar una mascarilla.
Si la madre está muy enferma y la lactancia materna directa no es segura, se debe alentar y ayudar a la madre para que se extraiga la leche y ésta se ofrezca al bebé. Se desconocen los riesgos de transmisión del virus de la Gripe A a través de la leche materna; sin embargo, los riesgos de viremia durante la infección de influenza de temporada son bajos.
Por otro lado, si el bebé está enfermo necesita sobretodo la leche de su madre. Si no es capaz de alimentarse pos si mismo debido a que está muy débil o enfermo deberá alimentarse con la leche materna extraída, preferiblemente con un vasito, cuchara o gotero, evitando así el uso del biberón. Si se le ofrece al bebé otra leche humana que no sea la de su madre ésta debe provenir de un banco de leche.
Se pueden tomar algunas medidas sencillas para disminuir el riesgo de contagio y mantenerse saludables. Estas son:
Mantener a los bebés y a sus madres tan juntos como sea posible, procurar el contacto piel a piel de manera precoz y frecuente entre las madres y sus recién nacidos.
Cubrirse la nariz y la boca con un pañuelo cuando se tosa o se sople la nariz.
Evitar tocarse los ojos, la nariz y la boca ya que el virus se transmite de esta manera.
Lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón, especialmente después de toser o soplarse la nariz. Los limpiadores de manos que están hechos con alcohol también son efectivos.
Limitar el compartir los juguetes y otros artículos que hayan estado en la boca de los bebés. Se debe lavar bien con agua y jabón cualquier artículo que haya estado en su boca.
Los niños y las personas adultas no deben introducir en su boca ningún alimento o instrumento antes de dárselos al bebé.
Es importante que todos los proveedores de servicios de salud y las familias promuevan, protejan y apoyen la lactancia materna durante éste y otros momentos de emergencia. En estos momentos las madres lo que necesitan es el apoyo de toda la población y que se le ofrezca información sencilla, verdadera, precisa y basada en evidencia científica. Esto se puede hacer sin alarmarlas y apoyándolas para que continúen proporcionando a sus hijos e hijas la mejor protección: la leche materna.
Publicado el 13/08/09 en http://www.albalactanciamaterna.org/