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lunes, 27 de febrero de 2012

Refoma laboral

‎Por un error de datos proporcionados por la fuete informante, el 22 de febrero, durante algunas horas, se difundió la noticia en la prensa, de que con la nueva reforma laboral sería imposible compactar las horas de lactancia y por lo tanto también sería imposible poder alargar 15 días más, la  minúscula baja por maternidad a la que tenemos derecho.
Poco después se hizo esta rectificación de la noticia:
MADRID, 22 (SERVIMEDIA)
Las horas de lactancia que la normativa ofrece a las madres o los padres tras la baja por maternidad sólo podrán ser disfrutadas por uno de los progenitores, y no podrán repartirse entre ambos.
Así lo establece la reforma laboral aprobada por el Gobierno que, según denuncia CCOO, establece que este permiso constituye un derecho individual de los trabajadores, hombres o mujeres, pero sólo podrá ser ejercido por uno de los progenitores en caso de que ambos trabajen.
No obstante, a pesar de lo explicado por CCOO en un principio, el sindicato matiza ahora que la reforma sí que mantiene la posibilidad de que el permiso por lactancia se acumule en días completos.
Lo que sí que cambia la reforma es lo referido a la reducción de jornada para el cuidado de un menor de ocho años o de una persona con discapacidad.
Hasta ahora, la reducción de la jornada podía acumularse en días completos, es decir, en vez de trabajar menos horas durante cinco días a la semana, trabajar las mismas horas pero sólo cuatro días. Sin embargo, la reforma establece que la reducción deberá de ser diaria, por lo que no podrá acumularse.
Por otro lado, CCOO denuncia también que la reforma ha eliminado la bonificación que existía para incentivar la contratación de las madres que dejaron su empleo y, tras tener a sus hijos, decidan reincorporarse al mercado de trabajo.
(SERVIMEDIA)
22-FEB-12


miércoles, 22 de febrero de 2012

Reforma laboral, salud, lactancia y crianza

Por María José García Robles:
La reforma laboral aprobada hace pocos días representa un indiscutible retroceso de los derechos de trabajadores y trabajadoras de España. Además de un aumento de la inseguridad laboral aunque el contrato sea indefinido, ya que el despido sale mucho más barato, supondrá un ajuste de los sueldos a la baja. Una empresa podrá sustituir sus trabajadores más antiguos y con mejor sueldo por jóvenes menores de 30 años a los que podrá pagar un sueldo mucho más bajo (una nueva modalidad de contrato de prueba que dura un año, con sueldo muy bajo, y que permite compaginar este, con la prestación por desempleo). En la práctica representa una subvención más a las empresas, que pueden pagar ese sueldo tan bajo porque el estado lo complementa con dicha ayuda. La bajada de sueldo de un grupo importante de trabajadores arrastrará a la baja los sueldos del resto, ya que los trabajadores mayores de 30 años tendrán que competir con estos sueldos tan bajos. Como colofón, también se permite que un empresa se desligue del convenio de su sector, quedando como base para negociar el sueldo el salario mínimo marcado por el gobierno.

En la jerga macroeconómica, la bajada general de sueldos hará que ganemos competitividad. Es la única manera de hacerlo, nos dicen, ya que no podemos hacer lo que se hacía antes, que era depreciar la peseta.
Todo esto se ha hecho sin que la población se queje demasiado (perpleja y superada por los acontecimientos, y con miedo al desempleo y a no poder pagar las deudas).

Al lado de esta reforma laboral nefasta, nos encontramos con que las mujeres en España tienen que trabajar, de media, 80 días más que los hombres al cabo de un año para cobrar lo mismo en un empleo de las mismas condiciones, según un estudio de UGT. Además la mayoría de mujeres tienen que reincorporarse a sus puestos de trabajo prematuramente. Siendo este uno de los grandes problemas, para el mantenimiento de la lactancia según reconocen organizaciones como la  OMS y la UNICEF.

La lactancia materna como herramienta promotora de salud en los niños de hoy y en los adultos del futuro, debería estar más protegida legalmente.
Hace tiempo que se sabe que las condiciones socioeconómicas condicionan la salud de la población.  Los cambios del modo y estilo de vida determinan cambios en las condiciones y la calidad de vida de las personas y modifican el proceso salud-enfermedad.
Por lo tanto, un empeoramiento de estas provocará a medio-largo plazo un empeoramiento en la salud poblacional, sobretodo en las partes más vulnerables del sistema:  los mayores y los niños. 
Las investigaciónes demuestran que las condiciones laborales de los padres en sus trabajos puede influir dramáticamente en la salud, la educación y el desarrollo de sus hijos.
Nuestro sistema productivo condena a más de media humanidad a la pobreza y a un tercio a la pobreza extrema (viven con menos de 2 dólares al día), siendo las mujeres y los niños los más castigados. Cada día mueren 80.000 personas de hambre o de enfermedades relacionadas con la desnutrición. La UNICEF, a mediados del 2008, hizo una petición desesperada a los países ricos: hay que conseguir 50.000 millones de dólares al año para acabar con el hambre en el mundo. Desde el inicio de la crisis, en septiembre de 2008, hasta mediados del 2011, la cantidad de dinero que los países ricos y sus bancos centrales han inyectado al sistema financiero equivale a casi 600 años de un mundo sin hambre.
Están tratando de hacer reformas para que todo siga igual, pero esto no puede seguir así. Tenemos que tratar de cambiar nuestro sistema productivo y el mundo, comenzando por el parto, la crianza y la lactancia (por algo se empieza, ¿no?)