Descubriendo la maternidad es un proyecto de el Parto es Nuestro. El objetivo es hacer llegar a los más pequeños la idea del embarazo, el parto, la lactancia y la maternidad como procesos naturales.
En definitiva, el futuro está en sus manos.
Junio 2, 2010 por El Parto Es Nuestro
Por Candy Tejera
“La leche es dulce como la miel”.
“La teta es como un microondas porque saca la leche calentita”.
“¡Yo quiero tener un “Parto Ismael!”.
“Cuéntanos más cosas de los mamíferos”.
“Yo de mayor seré matrón y respetaré los tiempos de la mujer”…
Estos son algunos de los comentarios de los niñ@s de distintas edades con los que hemos compartido tiempo, emoción y risas, ideas, juegos e imágenes sobre embarazo, parto y lactancia a través de los talleres de nuestro proyecto “Descubriendo la Maternidad”.
El objetivo de este proyecto es hacer llegar a los más pequeños una información veraz y útil acerca de estos procesos fisiológicos, siempre desde una perspectiva saludable y basándonos en la evidencia científica más rigurosa y actualizada.
Y es que la información que se les da actualmente en los centros educativos sobre los temas que nos ocupan es escasa cuando no inexistente, se limita a una descripción de los órganos sexuales y el sistema reproductivo, pero no va mucho más allá del momento de la concepción.
Al tomar conciencia de esta realidad decidimos desarrollar una serie de talleres para cada etapa del Sistema Educativo en los que, mediante materiales lúdicos y originales intentamos promover la curiosidad de los alumn@s. Nos basamos en una metodología participativa, comunicativa y de aprendizaje significativo, priorizando que los niños/as tengan un papel activo a través del juego, la creatividad y la actitud investigadora.
Los talleres son impartidos (de manera totalmente gratuita, para sorpresa de muchos…).por socias de El Parto es Nuestro que conocen a la perfección los materiales y los contenidos a desarrollar. El proyecto está avalado por el Ministerio de Sanidad, así como por diferentes profesionales de los ámbitos sanitario-ginecólogos y matronas- y educativo -maestras, psicólogas y pedagogas-.
¿Y en que consisten los talleres?
Pues entre otras cosas les contamos un precioso cuento sobre un parto que se titula
“Un día importante”.
Les presentamos a nuestra muñeca Eugeni@, la estrella del proyecto, que simula a un bebé dentro del útero, con su cordón umbilical, su placenta… y jugamos a parir.
Les mostramos muchas imágenes de mamíferos: embarazados, de parto y lactando, entre los que nos encontramos nosotros, los seres humanos.
Hablamos de lo “rica que está la tetita” y de lo a gusto que están los bebés en brazos de sus mamás mamando (y si encontramos a alguna mamá disponible y nos lo permiten, les mostramos una toma en vivo y en directo).
Los mayores aprenden muchas cosas (más de las que nos enseñan a la mayoría de las embarazadas en las clases de preparación al parto…), sobre que necesitamos para parir, que tipos de parto existen y sobre todo que tenemos derecho a decidir como queremos hacerlo.
En definitiva nuestro propósito es mostrar a los niños que:
• El embarazo es un estado natural, no una enfermedad.
• Que parir es bello y todo nacimiento debe ser un acontecimiento feliz.
• Toda mujer es capaz de dar a luz al bebé que ha acogido en su interior durante nueve meses.
• La leche materna es el alimento ideal para el recién nacido.
• Mamar es un acto natural y de amor que proporciona placer tanto a la madre como al niño.
• La importancia del vínculo entre madre e hijo y su repercusión sobre la salud.
Y aunque bautizamos esta idea como “Descubriendo la Maternidad” nuestra mayor ilusión es conseguir que llegue el momento en el que todos volvamos a saber qué es la maternidad y no sea necesario que nadie nos lo descubra.
Para más información sobre los talleres escribid a proyectoeducativo@elpartoesnuestro.es
Este blog crece como crecen nuestros hijos. Lo que empezó siendo un complemento al Grupo de Apoyo a la Lactancia de Sant Feliu de Llobregat, ahora abre el abanico de contenidos para dar cabida a otros temas relacionados con el embarazo, el parto, la crianza natural, la educación... Y por supuesto, con la lactancia materna como tema principal.
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martes, 17 de agosto de 2010
viernes, 23 de abril de 2010
Es posible disfrutar del parto
Conocí a Montserrat Catalán en el avión Barcelona-Las Palmas que nos llevó al Congreso interatlántico sobre parto y Salud primal.
Tuvimos tiempo de compartir experiencias. Me explicó su trabajo como fundadora y coordinadora de la Casa de Nacimientos Migjorn y me quedé fascinada con la dulzura, la serenidad y el saber de esta gran mujer.
Hoy en La Contra de La Vanguardia, nos explica su trayectoria y su visión de los partos y los nacimientos después de llevar más de 20 años acompañando a las mujeres a nacer como madres.
“Es posible disfrutar del parto"
LA CONTRA; IMA SANCHÍS - 23/04/2010
Tengo 60 años. Nací en Manresa y vivo en Sant Vicenç de Castellet. Vivo en pareja, tengo dos hijos y tres nietos. Licenciada en Medicina y especializada en Ginecología y Obstetricia. Creo en el comunismo desde el corazón. No tengo creencias, con el ser humano me basta
¿Usted nació en casa?
Soy la mayor de cuatro hermanas y la única que nació en casa. Dos de mis hermanas murieron a los pocos días de nacer.
¿Cómo vivió esas muertes?
Lo difícil fue el oscurantismo en el que me crié. Yo no me enteré de los tres embarazos de mis hermanas, pasaron desapercibidos. El sexo era pecado.
Y decidió traer niños al mundo.
Trabajé en plantas de obstetricia y ginecología y el trato que se daba a la vivencia de un momento tan importante como es el dar a luz no tenía nada que ver con mis sentimientos. La mujer ha estado muy maltratada en las salas de parto, y quise ofrecer otra forma de parir y de nacer.
¿Por eso se fue a La Habana?
Era el año 1990, quería saber cómo se vivía el socialismo que había soñado. Me fui a realizar la especialidad de obstetricia y ginecología durante cuatro años.
¿La falta de recursos le motivaba?
En Cuba, pese a tener una tecnología muy limitada, se obtenían resultados en morbimortalidad materno-infantil similares a los europeos. Aprendí a tratar los partos con naturalidad, dejarlos transcurrir. Tuve un profesor que me dijo algo fundamental.
¿Qué le dijo?
Cuando una mujer grita, no la dejes sola. Cuando volví, trabajé durante seis años en una cooperativa que asistía partos en casa y en una maternidad. Luego con dos compañeras creamos Migjorn, una casa a la sombra de la montaña de Montserrat para cuidar de los partos de las mujeres y de los nacimientos de los bebés.
Más de veinte años ayudando a parir a las mujeres, ¿qué ha entendido?
Que el parto puede ser vivido y sentido con toda su intensidad. Trato de que las mujeres entiendan que la fisiología está a favor de la vida, que si dos celulitas, el óvulo y el espermatozoide, que iban a vivir sólo dos o tres días, por el hecho de unirse consiguen multiplicarse y multiplicarse...
Hasta llegar a ser millones.
... Y acabar formando cada pestaña o huesecillo de un pequeño bebé capaz de crecer, nacer y continuar su desarrollo, ¿cómo es posible desconfiar de que esta misma naturaleza ponga tantas dificultades al parto?
Doler, duele.
Lo fisiológico no duele: respirar, digerir..., nuestro cuerpo pulsa continuamente, se contrae y se expande, lo hace el corazón, las arterias, los intestinos, la pupila, los esfínteres, los músculos. ¿Por qué duele el parto?
¿?
El útero, pequeño como una pera de san Juan, se reblandece y crece hasta albergar al niño, y esta dilatación tampoco duele, como el estómago cuando lo llenamos.
¿Qué me quiere decir?
Que el dolor y el miedo están muy relacionados, y que es posible disfrutar del parto. Y que atreverse a confiar en la sabiduría de nuestro cuerpo, con todas las precauciones necesarias, refuerza a las mujeres, a los bebés y también a los hombres.
¿A los hombres?
Un hombre tiene un papel muy importante en un parto en casa. Las mujeres no se confían a la anestesia epidural y la oxitocina... y "que me lo saquen, por favor", sino que es algo que realizan ellas, y su punto de anclaje es su pareja y los profesionales que estamos ahí para ayudar.
¿Tiene más riesgos parir en casa?
La mortalidad de los partos en casa es igual a la de los hospitales, donde hay más riesgo de efectos secundarios por la anestesia, la episiotomía (el corte vaginal), o al intensificar la dinámica del parto con la oxitocina.
Sin embargo, da miedo parir en casa.
Está reconocida a nivel internacional la gran satisfacción que obtienen las mujeres en los partos en casa o en las casas de parto en las que los protagonistas son los padres y el bebé. La mujer se siente acompañada, y usamos el agua, los masajes, la homeopatía y la palabra para tranquilizarlas, y sobre todo no intensificamos el ritmo del parto.
¿Esperan pacientemente a que la criatura decida salir?
Sí, horas y días. Los partos se han hecho insoportables cuando se ha intensificado el ritmo del parto con la administración intravenosa de oxitocina, lo que ha hecho que se generalizara la petición de epidural.
Ustedes han asistido más de 600 partos en diez años, ¿ningún problema?
Una tercera parte, en el domicilio de las propias mujeres, y el resto, en el centro de Migjorn. El 75% de los partos en el domicilio han sido completamente normales, un 9% han requerido ser acompañados al hospital y se han solucionado sin intervenciones; un 9% ha requerido cesáreas, y un 7%, ser ayudados por fórceps y otro instrumento.
¿Los mejores momentos?
Durante el verano del 2004 asistí 28 partos seguidos completamente normales, sin necesidad de recurrir en ningún caso a la ayuda de hospital. Cada parto era una fiesta.
¿Una fiesta?
Cada vez que recibo a un bebé que abre los ojos cuando aún tiene el cuerpo dentro de su madre, sale, esboza un balbuceo, y sin que llore pongo mi dedo en su manita y lo aprieta, es un momento inmenso. Y me gusta ver cómo los hermanitos viven el parto de su madre y sus gritos sin asustarse, porque la mayoría son gritos de fuerza y no de dolor, y ellos lo saben.
"Es posible disfrutar del parto"
La ley del péndulo
Durante años, parir en casa ha estado considerado algo retrógrado y riesgoso, herencia de épocas pretéritas que dieron paso en los 80 a la medicalización del parto. Pero hoy cada vez son más las mujeres que demandan un parto natural y a ser posible en casa. La Casa de Naixements Migjorn cumple 10 años: "Disponemos del espacio y del equipo que cuida los partos y de grupos de crianza en los que ayudamos a los padres a comprender las etapas de desarrollo del niño y acompañamos su crecimiento. Celebrarán el 10. º aniversario (23 y 24 de octubre) con unas jornadas científicas dedicadas a la neonatología y con la edición del libro Parir y nacer, que narra vivencias de partos naturales.
Tuvimos tiempo de compartir experiencias. Me explicó su trabajo como fundadora y coordinadora de la Casa de Nacimientos Migjorn y me quedé fascinada con la dulzura, la serenidad y el saber de esta gran mujer.
Hoy en La Contra de La Vanguardia, nos explica su trayectoria y su visión de los partos y los nacimientos después de llevar más de 20 años acompañando a las mujeres a nacer como madres.
“Es posible disfrutar del parto"
LA CONTRA; IMA SANCHÍS - 23/04/2010
Tengo 60 años. Nací en Manresa y vivo en Sant Vicenç de Castellet. Vivo en pareja, tengo dos hijos y tres nietos. Licenciada en Medicina y especializada en Ginecología y Obstetricia. Creo en el comunismo desde el corazón. No tengo creencias, con el ser humano me basta
¿Usted nació en casa?
Soy la mayor de cuatro hermanas y la única que nació en casa. Dos de mis hermanas murieron a los pocos días de nacer.
¿Cómo vivió esas muertes?
Lo difícil fue el oscurantismo en el que me crié. Yo no me enteré de los tres embarazos de mis hermanas, pasaron desapercibidos. El sexo era pecado.
Y decidió traer niños al mundo.
Trabajé en plantas de obstetricia y ginecología y el trato que se daba a la vivencia de un momento tan importante como es el dar a luz no tenía nada que ver con mis sentimientos. La mujer ha estado muy maltratada en las salas de parto, y quise ofrecer otra forma de parir y de nacer.
¿Por eso se fue a La Habana?
Era el año 1990, quería saber cómo se vivía el socialismo que había soñado. Me fui a realizar la especialidad de obstetricia y ginecología durante cuatro años.
¿La falta de recursos le motivaba?
En Cuba, pese a tener una tecnología muy limitada, se obtenían resultados en morbimortalidad materno-infantil similares a los europeos. Aprendí a tratar los partos con naturalidad, dejarlos transcurrir. Tuve un profesor que me dijo algo fundamental.
¿Qué le dijo?
Cuando una mujer grita, no la dejes sola. Cuando volví, trabajé durante seis años en una cooperativa que asistía partos en casa y en una maternidad. Luego con dos compañeras creamos Migjorn, una casa a la sombra de la montaña de Montserrat para cuidar de los partos de las mujeres y de los nacimientos de los bebés.
Más de veinte años ayudando a parir a las mujeres, ¿qué ha entendido?
Que el parto puede ser vivido y sentido con toda su intensidad. Trato de que las mujeres entiendan que la fisiología está a favor de la vida, que si dos celulitas, el óvulo y el espermatozoide, que iban a vivir sólo dos o tres días, por el hecho de unirse consiguen multiplicarse y multiplicarse...
Hasta llegar a ser millones.
... Y acabar formando cada pestaña o huesecillo de un pequeño bebé capaz de crecer, nacer y continuar su desarrollo, ¿cómo es posible desconfiar de que esta misma naturaleza ponga tantas dificultades al parto?
Doler, duele.
Lo fisiológico no duele: respirar, digerir..., nuestro cuerpo pulsa continuamente, se contrae y se expande, lo hace el corazón, las arterias, los intestinos, la pupila, los esfínteres, los músculos. ¿Por qué duele el parto?
¿?
El útero, pequeño como una pera de san Juan, se reblandece y crece hasta albergar al niño, y esta dilatación tampoco duele, como el estómago cuando lo llenamos.
¿Qué me quiere decir?
Que el dolor y el miedo están muy relacionados, y que es posible disfrutar del parto. Y que atreverse a confiar en la sabiduría de nuestro cuerpo, con todas las precauciones necesarias, refuerza a las mujeres, a los bebés y también a los hombres.
¿A los hombres?
Un hombre tiene un papel muy importante en un parto en casa. Las mujeres no se confían a la anestesia epidural y la oxitocina... y "que me lo saquen, por favor", sino que es algo que realizan ellas, y su punto de anclaje es su pareja y los profesionales que estamos ahí para ayudar.
¿Tiene más riesgos parir en casa?
La mortalidad de los partos en casa es igual a la de los hospitales, donde hay más riesgo de efectos secundarios por la anestesia, la episiotomía (el corte vaginal), o al intensificar la dinámica del parto con la oxitocina.
Sin embargo, da miedo parir en casa.
Está reconocida a nivel internacional la gran satisfacción que obtienen las mujeres en los partos en casa o en las casas de parto en las que los protagonistas son los padres y el bebé. La mujer se siente acompañada, y usamos el agua, los masajes, la homeopatía y la palabra para tranquilizarlas, y sobre todo no intensificamos el ritmo del parto.
¿Esperan pacientemente a que la criatura decida salir?
Sí, horas y días. Los partos se han hecho insoportables cuando se ha intensificado el ritmo del parto con la administración intravenosa de oxitocina, lo que ha hecho que se generalizara la petición de epidural.
Ustedes han asistido más de 600 partos en diez años, ¿ningún problema?
Una tercera parte, en el domicilio de las propias mujeres, y el resto, en el centro de Migjorn. El 75% de los partos en el domicilio han sido completamente normales, un 9% han requerido ser acompañados al hospital y se han solucionado sin intervenciones; un 9% ha requerido cesáreas, y un 7%, ser ayudados por fórceps y otro instrumento.
¿Los mejores momentos?
Durante el verano del 2004 asistí 28 partos seguidos completamente normales, sin necesidad de recurrir en ningún caso a la ayuda de hospital. Cada parto era una fiesta.
¿Una fiesta?
Cada vez que recibo a un bebé que abre los ojos cuando aún tiene el cuerpo dentro de su madre, sale, esboza un balbuceo, y sin que llore pongo mi dedo en su manita y lo aprieta, es un momento inmenso. Y me gusta ver cómo los hermanitos viven el parto de su madre y sus gritos sin asustarse, porque la mayoría son gritos de fuerza y no de dolor, y ellos lo saben.
"Es posible disfrutar del parto"
La ley del péndulo
Durante años, parir en casa ha estado considerado algo retrógrado y riesgoso, herencia de épocas pretéritas que dieron paso en los 80 a la medicalización del parto. Pero hoy cada vez son más las mujeres que demandan un parto natural y a ser posible en casa. La Casa de Naixements Migjorn cumple 10 años: "Disponemos del espacio y del equipo que cuida los partos y de grupos de crianza en los que ayudamos a los padres a comprender las etapas de desarrollo del niño y acompañamos su crecimiento. Celebrarán el 10. º aniversario (23 y 24 de octubre) con unas jornadas científicas dedicadas a la neonatología y con la edición del libro Parir y nacer, que narra vivencias de partos naturales.
jueves, 28 de enero de 2010
Día de la Paz
Mañana se celebra el Día Escolar de la No-violencia y la Paz. Este fue declarado por primera vez en 1964. Surge de una iniciativa pionera, no gubernamental, independiente, y voluntaria de Educación No-violenta y Pacificadora y coincide con la conmemoración de la muerte de Matatma Gandhi. Su objetivo es la educación en y para la tolerancia, la solidaridad, la concordia, el respeto a los Derechos Humanos, la no-violencia y la paz. En este día, los colegios y centros se convierten en instrumentos de paz y entendimiento entre personas de distinta formación, raza, cultura y religión.
¿Es la crianza actual pacífica?
Muchos niños modernos están hiper-estimulados con elementos externos y materiales, pero emocionalmente abandonados. De hecho 1 de cada 4 niños españoles se siente solo y algunos autores como Carlos González afirman que los “chavales de hoy son los que menos cariño reciben de toda la historia”.
¿Y cómo influye la crianza en un comportamiento agresivo o amoroso?
James Prescott, ex director del Instituto Nacional de la Salud y el Desarrollo Infantiles de EEUU, lleva años persiguiendo el origen neuronal de la violencia humana y explica que tras el nacimiento, con el cerebro en pleno desarrollo, las experiencias modelan aún más la arquitectura neuronal y la personalidad del adulto, y que la violencia está íntimamente relacionada con los circuitos cerebrales del placer.
Las bases fundamentales para el placer se adquieren a través del contacto físico y emocional con la madre, la primera fuente de amor. En esos primeros momentos se produce una asociación o disociación neuronal que quedará registrada en los circuitos que gestionan el bienestar y el dolor.
Esto mismo lo corrobora Louis Cozolino, autor de “The neuroscience of human relationships” explicando que “cuando no hay mucho contacto o existe una falta de cuidados, es más probable que el cerebro desarrolle un sistema dirigido fundamentalmente por la adrenalina. Esto dará lugar a un tipo más violento, más agitado. Algo que tiene sentido desde un punto de vista evolutivo. Cuanto menos protegido esté un niño por sus padres, más agresivo tiene que ser para sobrevivir”.
La ecuación contraria es igualmente válida. En un entorno de afecto, contacto y amor se activan los circuitos neuronales de la serotonina, un neurotransmisor del bienestar.
Y esto es aplicable a todos los lugares del planeta, también a los padres occidentales modernos.
Michel Odent, importantísimo obstetra francés, asegura que la primera hora después del nacimiento es clave para que la biología y la psique reciban una impronta básica contra la violencia por la descarga masiva de la hormona del amor (oxitocina), que se genera en el momento del parto. Ésta desencadena la respuesta maternal y favorece la creación de un fuerte lazo entre madre e hijo.
Y Eduardo Punset en el documental sobre el cerbro del bebé demuestra los efectos neuronales de dejar llorar a los bebés con un exceso de cortisol perjudicial que el cuerpo no puede asimilar.
Por tanto, ¿qué debemos hacer si queremos paz de verdad en nuestra sociedad?
* Concebir a nuestros hijos con amor y responsabilidad
* Tener embarazos conscientes, sin estrés, sin miedos y vinculándonos con el bebé porque está demostrando la importancia neonatal en la personalidad posterior
* Acceder al parto como mujeres maduras y bien informadas sobre nuestra naturaleza y nuestra capacidad de parir y, si la salud nos acompaña, tener un parto lo más respetado posible. No formar parte voluntariamente del desastre de parir en el mundo
* No permitir que separen a nuestro bebé después del parto sin una razón de peso
* Ejercer de mamíferas con lactancia materna prolongada
* Llevar a nuestros hijos en brazos sin complejos
* Colechar si queremos
* No dejarles llorar
* Respetar el ritmo evolutivo de los bebés en todos los aspectos, sin acelerar ni forzar
* Criar con vínculo y contacto físico
* Dejar que nuestro niños sean niños y vivan su etapa de dependencia cubriendo totalmente sus necesidades físicas, emocionales y espirituales, de día y de noche para que algún día alcancen la independencia sana por maduración personal
* Dejar el bebé al cuidado de mínimo otra persona adulta (“se necesita una aldea para cuidar un niño”) en nuestras ausencias para trabajar u otras tareas
* Dedicar tiempo a nuestros hijos en CANTIDAD y de calidad
* Tener siempre presente que los primeros años de vida de nuestros hijos influyen pero no determinan, si no podemos cumplir los anteriores requisitos, nunca es tarde para subirnos al tren de la crianza natural.
Foto: AMPA CEIP Pau Vila Sant Feliu Llobregat.
Aprovechando la efeméride, he querido reproducir integramente el artículo Paz y Crianza ¿Dónde nace la violencia? publicado en El blog alternativo, dónde se analiza con mucha profundidad y acierto algunos de los patrones de la crianza actual, que deberíamos pensar en cambiar si realmente queremos conseguir una sociedad en paz.
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Cuando nuestros hijos llegan al colegio (entre los 3 y los 6 años oficialmente) las semillas de la empatía, de la comprensión y del respeto al otro ya han debido ser sembradas en el seno de la propia familia.¿Es la crianza actual pacífica?
“El Homo sapiens es el primate más violento del planeta contra la hembra de su misma especie y contra sus propias crías”
James Prescott
La respuesta es tristemente NO, porque a las las trágicas cifras de violencia física-visible contra los niños (del 16% al 63% según los países) que ocurren en el 90% de los casos dentro del propio núcleo familiar, hay que sumarle la violencia invisible-emocional fruto de una crianza de desapego: de pocos brazos, independencia precoz, dejar llorar a los bebés , separaciones tempranas de la madre, largas horas de guardería incluso a edades de gestación exógena (menos de 1 año) y sobre todo, primacía de la falacia del tiempo de calidad escaso.
“Debería llamarnos la atención que el recrudecimiento de la violencia en nuestra sociedad ha ido acompañado de un mayor alejamiento en la relación padres-hijos, el que se enseña desde la cuna misma, cuando dejamos a nuestros hijos llorar por la noche”
¿Y cómo influye la crianza en un comportamiento agresivo o amoroso?
James Prescott, ex director del Instituto Nacional de la Salud y el Desarrollo Infantiles de EEUU, lleva años persiguiendo el origen neuronal de la violencia humana y explica que tras el nacimiento, con el cerebro en pleno desarrollo, las experiencias modelan aún más la arquitectura neuronal y la personalidad del adulto, y que la violencia está íntimamente relacionada con los circuitos cerebrales del placer.
Las bases fundamentales para el placer se adquieren a través del contacto físico y emocional con la madre, la primera fuente de amor. En esos primeros momentos se produce una asociación o disociación neuronal que quedará registrada en los circuitos que gestionan el bienestar y el dolor.
“Cuando no se toca y no se rodea de afecto a los niños, los sistemas cerebrales del placer no se desarrollan. La consecuencia de ello son unos individuos y una cultura basados en el egocentrismo, la violencia y el autoritarismo”
James Prescott
Prescott estudió las costumbres relativas al contacto madre-hijo de 49 tribus de todo el mundo y estas fueron las conclusiones: los grupos poco afectivos con sus niños, y con muy poco contacto piel a piel, presentaron altos niveles de violencia en la edad adulta. Sin embargo, la agresividad era casi nula entre los pueblos que mantienen un contacto muy estrecho con sus hijos.Esto mismo lo corrobora Louis Cozolino, autor de “The neuroscience of human relationships” explicando que “cuando no hay mucho contacto o existe una falta de cuidados, es más probable que el cerebro desarrolle un sistema dirigido fundamentalmente por la adrenalina. Esto dará lugar a un tipo más violento, más agitado. Algo que tiene sentido desde un punto de vista evolutivo. Cuanto menos protegido esté un niño por sus padres, más agresivo tiene que ser para sobrevivir”.
La ecuación contraria es igualmente válida. En un entorno de afecto, contacto y amor se activan los circuitos neuronales de la serotonina, un neurotransmisor del bienestar.
Y esto es aplicable a todos los lugares del planeta, también a los padres occidentales modernos.
Michel Odent, importantísimo obstetra francés, asegura que la primera hora después del nacimiento es clave para que la biología y la psique reciban una impronta básica contra la violencia por la descarga masiva de la hormona del amor (oxitocina), que se genera en el momento del parto. Ésta desencadena la respuesta maternal y favorece la creación de un fuerte lazo entre madre e hijo.
Y Eduardo Punset en el documental sobre el cerbro del bebé demuestra los efectos neuronales de dejar llorar a los bebés con un exceso de cortisol perjudicial que el cuerpo no puede asimilar.
Por tanto, ¿qué debemos hacer si queremos paz de verdad en nuestra sociedad?
* Concebir a nuestros hijos con amor y responsabilidad
* Tener embarazos conscientes, sin estrés, sin miedos y vinculándonos con el bebé porque está demostrando la importancia neonatal en la personalidad posterior
* Acceder al parto como mujeres maduras y bien informadas sobre nuestra naturaleza y nuestra capacidad de parir y, si la salud nos acompaña, tener un parto lo más respetado posible. No formar parte voluntariamente del desastre de parir en el mundo
* No permitir que separen a nuestro bebé después del parto sin una razón de peso
* Ejercer de mamíferas con lactancia materna prolongada
* Llevar a nuestros hijos en brazos sin complejos
* Colechar si queremos
* No dejarles llorar
* Respetar el ritmo evolutivo de los bebés en todos los aspectos, sin acelerar ni forzar
* Criar con vínculo y contacto físico
* Dejar que nuestro niños sean niños y vivan su etapa de dependencia cubriendo totalmente sus necesidades físicas, emocionales y espirituales, de día y de noche para que algún día alcancen la independencia sana por maduración personal
* Dejar el bebé al cuidado de mínimo otra persona adulta (“se necesita una aldea para cuidar un niño”) en nuestras ausencias para trabajar u otras tareas
* Dedicar tiempo a nuestros hijos en CANTIDAD y de calidad
* Tener siempre presente que los primeros años de vida de nuestros hijos influyen pero no determinan, si no podemos cumplir los anteriores requisitos, nunca es tarde para subirnos al tren de la crianza natural.
“La transformación de una cultura violenta en una de paz comienza por el individuo que en la infancia es colocado en un camino de aceptación en vez de en otro de rechazo”.
James Prescott
Si los padres hacemos nuestros deberes y sembramos la paz en nuestros hijos, la escuela solo tendrá que regarla, pero poco germinará en una tierra yerma.
Somos mamíferos, no podemos criar como reptiles sin sufrir las consecuencias.
lunes, 28 de diciembre de 2009
EL IMPACTO DE NACER
He rescatado de la plataforma pro derechos del nacimiento este manifiesto que tiene entre sus objetivos procurar que los niños entren en el mundo de la forma menos traumática posible. Conscientes del impacto que para un bebe supone su nacimiento y como influye en su vida futura, han creado esta plataforma para reivindicar el derecho a una vivencia emocional plena y respetuosa para el bebé y la madre.
Manifiesto:
Mujeres y hombres, sensibles a la importancia del nacimiento, no sólo como vivencia emocional intensa para madre y bebé, sino también por las consecuencias presentes y futuras en el desarrollo psicológico del recién nacido, y apoyados en la evidencia científica, redactamos este manifiesto con la esperanza de cambiar la situación actual que rodea el nacimiento de un Ser Humano y se contemplen siempre actuaciones respetuosas con las necesidades emocionales del bebé.
La neurociencia ha demostrado que el nacimiento juega un papel fundamental en la formación de la infraestructura cerebral, de la base de nuestro inconsciente y de los elementos de nuestra personalidad. El nacimiento deja una huella duradera en nuestras psiques porque queda grabada en todas y en cada una de las células de nuestro cuerpo, moldeando el cerebro para que se adapte al estrés y al dolor, a los vínculos emocionales y al amor.
Para el ser humano el nacimiento es algo trascendental, un acontecimiento que se estampa en su personalidad. Su modo de nacer – fácil o doloroso, tranquilo o violento, amoroso o maltratado-, determina en gran medida su futura personalidad y cómo verá el mundo que le rodea. Tenga cinco, diez, cuarenta o setenta años, una parte de su ser siempre mirará el mundo a través de los ojos del recién nacido que una vez fue.
El nacimiento es un período de tiempo considerado crítico para el desarrollo de la capacidad de amar. Cómo nos sentimos recibidos y los sentimientos consecuentes, gratificantes o traumáticos, dejan una huella profunda en la percepción de nosotros mismos y de los demás. El respeto, el afecto, el sentimiento de ser amado, abren el corazón al amor. Por el contrario, la agresividad, el rechazo, el abandono, el sufrimiento, lo incapacitan para él.
La influencia del nacimiento en el vínculo afectivo madre-bebé, y viceversa, es incuestionable. La fisiología –a través especialmente de hormonas como la oxitocina y las endorfinas- y la calidad de la vivencia emocional del nacimiento por parte de ambos, se unen para apoyar o entorpecer la aparición intensa de este vínculo. La primera hora posterior al nacimiento es también importante para el inicio de la lactancia, que además de ser el mejor alimento nutriente para el bebé, también lo es como alimento afectivo.
Los aspectos que más influyen en la calidad de la vivencia emocional del bebé en el nacimiento, son:
- El estado emocional de su madre: con la que está en simbiosis total. La forma en que se plantea y se afronta el trabajo de parto y el ambiente que le rodea, determinarán ese estado emocional. Todo lo que siente la madre, lo siente su bebé.
- El ambiente que rodea su nacimiento: Tanto respecto al entorno físico (iluminación, temperatura, sonido), como en las prácticas que sobre él se efectúen (especialmente la permanencia del bebé junto a su madre, nada más nacer y posteriormente).
- Consecuencias de la rotura del vínculo: : La permanencia cuerpo a cuerpo de madre y bebé en el nacimiento, es un factor imprescindible para el fortalecimiento del vínculo afectivo entre ambos. Es un momento único, que si es quebrantado dificultará notoriamente el papel de la madre. El resultado será que a la madre, le resultará difícil cubrir las necesidades primarias de su hijo/a a consecuencia de la desconexión a la que ambos han sido sometidos.
Esto tendrá graves repercusiones a corto y largo plazo, ya que esta impronta deja un marca imperecedera en ambos.
Está en nuestras manos -las de madres y padres, las de los profesionales de la salud, las de toda persona consciente y sensible del impacto de nacer- conseguir para nuestros hijos, para todos los bebés, un nacimiento respetuoso.
De cómo les demos la bienvenida a este mundo va a depender en gran parte su futuro y su futuro es el de nuestra sociedad, el de nuestra civilización, el de la humanidad en conjunto.
Fuente: Plataforma pro derechos del nacimiento
Manifiesto:
Mujeres y hombres, sensibles a la importancia del nacimiento, no sólo como vivencia emocional intensa para madre y bebé, sino también por las consecuencias presentes y futuras en el desarrollo psicológico del recién nacido, y apoyados en la evidencia científica, redactamos este manifiesto con la esperanza de cambiar la situación actual que rodea el nacimiento de un Ser Humano y se contemplen siempre actuaciones respetuosas con las necesidades emocionales del bebé.
La neurociencia ha demostrado que el nacimiento juega un papel fundamental en la formación de la infraestructura cerebral, de la base de nuestro inconsciente y de los elementos de nuestra personalidad. El nacimiento deja una huella duradera en nuestras psiques porque queda grabada en todas y en cada una de las células de nuestro cuerpo, moldeando el cerebro para que se adapte al estrés y al dolor, a los vínculos emocionales y al amor.
Para el ser humano el nacimiento es algo trascendental, un acontecimiento que se estampa en su personalidad. Su modo de nacer – fácil o doloroso, tranquilo o violento, amoroso o maltratado-, determina en gran medida su futura personalidad y cómo verá el mundo que le rodea. Tenga cinco, diez, cuarenta o setenta años, una parte de su ser siempre mirará el mundo a través de los ojos del recién nacido que una vez fue.
El nacimiento es un período de tiempo considerado crítico para el desarrollo de la capacidad de amar. Cómo nos sentimos recibidos y los sentimientos consecuentes, gratificantes o traumáticos, dejan una huella profunda en la percepción de nosotros mismos y de los demás. El respeto, el afecto, el sentimiento de ser amado, abren el corazón al amor. Por el contrario, la agresividad, el rechazo, el abandono, el sufrimiento, lo incapacitan para él.
La influencia del nacimiento en el vínculo afectivo madre-bebé, y viceversa, es incuestionable. La fisiología –a través especialmente de hormonas como la oxitocina y las endorfinas- y la calidad de la vivencia emocional del nacimiento por parte de ambos, se unen para apoyar o entorpecer la aparición intensa de este vínculo. La primera hora posterior al nacimiento es también importante para el inicio de la lactancia, que además de ser el mejor alimento nutriente para el bebé, también lo es como alimento afectivo.
Los aspectos que más influyen en la calidad de la vivencia emocional del bebé en el nacimiento, son:
- El estado emocional de su madre: con la que está en simbiosis total. La forma en que se plantea y se afronta el trabajo de parto y el ambiente que le rodea, determinarán ese estado emocional. Todo lo que siente la madre, lo siente su bebé.
- El ambiente que rodea su nacimiento: Tanto respecto al entorno físico (iluminación, temperatura, sonido), como en las prácticas que sobre él se efectúen (especialmente la permanencia del bebé junto a su madre, nada más nacer y posteriormente).
- Consecuencias de la rotura del vínculo: : La permanencia cuerpo a cuerpo de madre y bebé en el nacimiento, es un factor imprescindible para el fortalecimiento del vínculo afectivo entre ambos. Es un momento único, que si es quebrantado dificultará notoriamente el papel de la madre. El resultado será que a la madre, le resultará difícil cubrir las necesidades primarias de su hijo/a a consecuencia de la desconexión a la que ambos han sido sometidos.
Esto tendrá graves repercusiones a corto y largo plazo, ya que esta impronta deja un marca imperecedera en ambos.
Está en nuestras manos -las de madres y padres, las de los profesionales de la salud, las de toda persona consciente y sensible del impacto de nacer- conseguir para nuestros hijos, para todos los bebés, un nacimiento respetuoso.
De cómo les demos la bienvenida a este mundo va a depender en gran parte su futuro y su futuro es el de nuestra sociedad, el de nuestra civilización, el de la humanidad en conjunto.
Fuente: Plataforma pro derechos del nacimiento
sábado, 12 de diciembre de 2009
La cesárea perjudica la lactancia
En esta entrevista realizada a Michel Odent , se analiza la manera en que los bebé llegan al mundo y la importancia que esto tiene en el período de lactancia.
Según el doctor francés, autor de numerosos libros sobre la humanización del parto, "la perturbación del parto fisiológico tiene efectos en la duración de la lactancia". Odent manifestó que "estamos en un momento de encrucijada en la historia de los nacimientos y de la lactancia" caracterizado por el "progreso técnico" que posibilitó que la cesárea sea "una operación segura, rápida y fácil" hasta el punto de que ha llegado a convertirse "en la manera más usual de dar a luz en muchos países". Sin embargo, esta elección tiene consecuencias "en la calidad y en la duración de la lactancia ya que, en términos generales, disminuirán". De hecho, apuntó que "en las grandes ciudades de Sudamérica y en China, donde el índice de cesáreas es muy alto, las estadísticas revelan dificultades para obtener índices de lactancia. No obstante, el doctor precisó que "hay casos particulares y hay mujeres que tras una cesárea programada pueden lactar a su bebés y otras que dan a luz y tienen dificultades para amamantar".
Foto: María José García Robles.
Artista: Xicu Cabanyes
Según el doctor francés, autor de numerosos libros sobre la humanización del parto, "la perturbación del parto fisiológico tiene efectos en la duración de la lactancia". Odent manifestó que "estamos en un momento de encrucijada en la historia de los nacimientos y de la lactancia" caracterizado por el "progreso técnico" que posibilitó que la cesárea sea "una operación segura, rápida y fácil" hasta el punto de que ha llegado a convertirse "en la manera más usual de dar a luz en muchos países". Sin embargo, esta elección tiene consecuencias "en la calidad y en la duración de la lactancia ya que, en términos generales, disminuirán". De hecho, apuntó que "en las grandes ciudades de Sudamérica y en China, donde el índice de cesáreas es muy alto, las estadísticas revelan dificultades para obtener índices de lactancia. No obstante, el doctor precisó que "hay casos particulares y hay mujeres que tras una cesárea programada pueden lactar a su bebés y otras que dan a luz y tienen dificultades para amamantar".
Michel Odent subrayó que el parto fisiológico y la lactancia "son el futuro de la humanidad" y abogó por mantener los partos naturales. "Para dar a luz una mujer debe segregar un chorro de hormonas, el cóctel de hormonas del amor; y no buscar sustitutos de estas hormonas del amor en esta época medicalizada que vivimos", apuntó.
Para impulsar los partos fisiológicos, el médico obstetra defendió "la introducción de nuevos criterios para redescubrir las necesidades de la mujer" y citó, entre otros, "el pensar a largo plazo, analizar las consecuencias de los partos sobre la calidad y la duración de la lactancia y pensar en términos de civilización".
Fuente: La voz de Asturias
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