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lunes, 14 de julio de 2014

La TETANALGESIA. Fotografía ganadora del concurso WABA 2014. Semana Mundial de la Lactancia Materna

Una fotografía realizada por los profesionales de pediatría del Equipo de Atención Primaria de Els Monjos en el Alt Penedès ha sido seleccionada en el concurso de Fotografía de la SMLM 2014 (Semana mundial de la lactancia materna) que convoca cada año la World Alliance for Breastfeeding Action (WABA)*

En la fotografía se puede ver como una enfermera realiza una extracción sanguínea a un niño de 14 meses mientras la madre lo amamanta.
Esta foto es especialmente significativa, y personalmente me hace muchísima ilusión por varias razones.   
La primera de las razones es porque esta fotografía demuestra que los profesionales sanitarios cada vez somos más conscientes de la importancia de la no separación  de los niños y sus padres durante la realización de las técnicas sanitarias y las pruebas diagnósticas. Que dicho sea de paso no debería depender de la buena voluntad del profesional que realiza la técnica, sino que debería basarse en los derechos fundamentales que todos los niños tienen. Estos derechos se recogen en la Carta Europea de los Derechos del Niño Hospitalizado
"El niño Tiene derecho a estar acompañado de sus padres o de la persona que los sustituya el mayor tiempo posible …”
La segunda razón que hace que esta fotografía sea importante, es porque demuestra claramente la importancia de la "TETANALGESIA".  Término que se refiere al efecto calmante, de alivio y consuelo que les produce a los niños ser amamantados cuando sienten dolor. Aun siendo una técnica sencilla, natural y altamente eficaz frente al dolor, resulta poco aprovechada y pocas veces propuesta por los profesionales.
Y la tercera razón tiene que ver con un aspecto más emotivo y sentimental. Hace unos años una fotografía del grupo Sant Feliu Lactancia Materna, el cual coordinaba yo misma entonces como asesora de lactancia, consiguió  ser una de las ganadoras  del concurso fotográfico mundial convocado por la WABA 2010. Posteriormente el material sirvió para documentar toda la información que se editó ese año. Esta es la fotografía.

Esperando que la instantánea ganadora del concurso de este año deje de ser anecdótica para pasar a ser habitual en los centros de atención primaria y en los hospitales, os dejo un vídeo muy divertido donde se ve el buen hacer y el sentido del humor de un enfermero y las consecuencias que su buena práctica crean en el niño y en su padre. PINCHA AQUÍ

* La Alianza Mundial pro Lactancia Materna (WABA)  es una coalición mundial de personas, organizaciones y redes dedicada a la protección, promoción y apoyo a la lactancia materna en todo el mundo, fundamentada en la Declaración de Innocenti, los Diez Pasos para Nutrir el Futuro y la Estrategia Mundial de OMS/UNICEF para la Alimentación del/a Lactante y del/a Niño/a Pequeño/a. Sus principales asociadas son la Red Internacional pro Alimentación Infantil (IBFAN), La Liga La Leche Internacional (LLLI), Internacional Lactation Consultant Association (ILCA), Wellstar t International y Academy of Breastfeeding Medicine (ABM). WABA tiene status consultivo con UNICEF, y como ONG tiene status consultivo especial con el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC).

martes, 5 de junio de 2012

Va de Brujas, comadronas y enfermeras


Por María José García Robles:
Hace unos días cayó en mis manos el libro Brujas, comadronas y enfermeras, historia de las sanadoras.
Mi amiga y compañera de trabajo Montse me lo presto.

 El libro con la portada verde estaba descolorido y las páginas amarillentas de su interior tenían un olor especial. Lo primero que hice fue mirar la fecha de la primera edición y comprobé con asombro que databa de 1973. Debajo se daba la información de la traducción de la edición en castellano que se había escrito en 1981. Estaba editado por La Sal, Ediciones De Les Dones, dentro de la colección Cuadernos Inacabados y escrito por Bárbara Ehrenreich y Deirdre English. Todo me parecía muy sugerente y evidentemente no me defraudó.
Tan sólo al acabar de leer la introducción me di cuenta de cual era la situación de la mujer que describen las autoras, comparada con la situación actual de la mujer 40 años después: La misma.
Justo  en el aspecto de la diferencia fisiobiológica de la mujer, es donde el grup de dones que reflexionan en el prólogo del libro, ven que el sistema patriarcal, representado por la iglesia y la institución médica, encuentran los argumentos que necesitan para justificar nuestra inferioridad.
Por eso denuncian la opresión que estos poderes ejercieron sobre la mujer a través de su cuerpo
“nuestra debilidad física, nuestras alteraciones cíclicas debidas a las reglas, nuestra fragilidad psíquica y física durante el embarazo, nuestro descontrol durante el parto, nuestra propia negación durante la menopausia… nuestros fluidos malolientes… nuestros pechos considerados como provocativos, nuestras matrices que sangran descontroladamente… nuestras vaginas demasiado estrechas para parir y demasiado obligadas para producir placer…” y reivindican el amor, el respeto y la búsqueda de armonía de nuestro cuerpo a través de todos nuestros procesos fisiológicos. Sorprendentemente estos planteamientos tan “revolucionarios” siguen siendo totalmente actuales en nuestros tiempos.

La reivindicación de la naturalidad de los procesos femeninos tiene sus raíces en la época de las sandaoras, en la época de las brujas. Ellas fueron las que se rebelaron contra el sistema que consideraba estos proceos insanos e impuros, transgredieron normas, transmitieron sus conocimientos y se organizaron.
“Las mujeres siempre han sido sanadoras. Ellas fueron las primeras médicas y anatomistas de la historia occidental. Sabían procurar abortos y actuaban como enfermeras y consejeras. Las mujeres fueron las primeras farmacólogas con sus cultivos de hierbas medicinales, los secretos de cuyo uso se transmitían de unas a otras. Y fueron también parteras que iban de casa en casa y de pueblo en pueblo. Durante siglos las mujeres fueron médicas sin titulo; excluidas de los libros y la ciencia oficial, aprendían unas de otras y se
transmitían sus experiencias entre vecinas o de madre a hija. La gente del pueblo las llamaba mujeres sabias, aunque para las autoridades eran brujas o charlatanas. La medicina forma parte de nuestra herencia de mujeres, pertenece a nuestra historia, es nuestro legado ancestral”

Las brujas fueron perseguidas durante más de cuatro siglos (XIV al XVIII) porque representaban una amenaza política, religiosa y sexual para la iglesia católica, protestante y también para el Estado. Fue el feminicidio institucionalizado más grande de la historia. La quema de brujas fue un ataque a la resistencia de las mujeres de la época hacia el sistema imperante y al poder que habían conseguido gracias a su capacidad de curar, al control de la reproducción y a su sexualidad. 

“En la persecución de las brujas, confluyen la misoginia, el antiempirismo y la sexofobia de la Iglesia. Tanto el empirismo como la sexualidad representaban para esta una rendición frente a los sentidos, una traición contra la fe. La bruja encarnaba, por tanto, una triple amenaza para la Iglesia: era mujer y no se avergonzaba de serlo; aparentemente formaba parte de un movimiento clandestino organizado de mujeres campesinas; y finalmente era una sanadora cuya práctica estaba basada en estudios empíricos. Frente al fatalismo represivo del cristianismo, la bruja ofrecía la esperanza de un cambio en este mundo.”
Se las acusaba fundamentalmente de tres delitos:
El primero se refería a los delitos sexuales que supuestamente ejercían contra los hombres. Eran acusadas de poseer sexualidad porque la ejercían libremente.
 El Malleus maleficarum (El martillo de las Brujas ), es el famoso manual que utilizaba la autoridad en la inquisición. En él se explican bien los procedimientos.
 “Toda brujería deriva de la lujuria carnal, que en la mujer es insaciable”.
El segundo delito era tener poderes mágicos que podían influir en la salud y por lo tanto influir en la enfermedad y en la muerte.
Y el tercer delito era el que se refería a la reunión de las mujeres sabias para organizar revueltas campesinas.
Si a una mujer la acusaban de brujería significaba que era bruja, porque como acusada no tenía derechos.

La caza de brujas fue tan virulenta que se supone que hubo un promedio de 2 muertes diarias, quemadas vivas durante estos siglos, en países como Alemania, Italia, España y otros. Lamentablemente debido a la destrucción o pérdida de gran número de las actas judiciales, no puede fijarse con  exactitud la cifra total de procesos y ejecuciones por brujería, pero hay autores que comparan la caza de brujas con el holocausto nazi en cuanto a número de víctimas. Afortunadamente algunas pocas lograron sobrevivir para contar y reivindicar su visión de los acontecimientos aunque hay pocos escritos, porque la mayoría de las brujas, eran mujeres campesinas que no sabían leer ni escribir.
Los aquelarres no aniquilaron a las sanadoras-brujas-mujeres sabias en las clases populares pero sí que las desacreditó entre las clases medías y altas, lo que hizo que los médicos pudieran tomar el último bastión de las sanadoras: la obstetricia.
En el siglo XVIII los barberos-cirujanos se apoderaron de la especialidad alegando una supuesta “superioridad técnica” con el bisturí.
A lo largo de la historia se han definido las funciones orgánicas de las mujeres como insanas, y el embarazo y el parto no quedan fuera de esta definición. Por lo tanto son los médicos los que tomaron el poder en los partos, porque formaban parte del supuesto proceso patológico en el que nos vemos inmersas en estos estados.
Si observamos la situación actual en lo referido a la especialidad obstétrica, es fácil observar que la herencia de aquellos siglos sigue pesando en la actualidad y seguimos sufriendo estas consecuencias. Hoy en día la tasa de cesáreas en nuestro país supera un 7% lo recomendado por los organismos internacionales. Y en el 41,9% de los partos se practica la episiotomía, aunque solo se recomienda en el 15% de ellos.
En la actualidad las brujas nos organizamos en tribus físicas o virtuales donde nos sentimos acompañadas y contenidas en cualquier ámbito de la esfera femenina, pero especialmente en lo relacionado con la maternidad, y son estos espacios desde donde seguimos haciendo lo mismo que hacian nuestras antepasadas, transmitir a otras mujeres nuestra sabiduría femenina.
Ahora no existen los aquelarres, al menos tal y como los conocemos, pero frecuentemente las mujeres nos tenemos que seguir defendiendo del desprecio que conlleva el sexismo, ya que cuanto más patriarcal es una sociedad más rígidas son las mentiras y los tabús que rigen el poder.
"Cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor de “un fuego”, nacen fuerzas, crecen magias, arden brasas, que gozan, festejan, curan, recomponen, inventan, crean, unen, desunen, entierran, dan vida, rezongan, se conduelen"
 Simone Seija Paseyro (Uruguay)

Es hora de agradecer a aquellas campesinas, a aquellas mujeres sabias, a aquellas brujas, que compartieran su saber, que transmitieran nuestra herencia femenina a través de este, nuestro gran legado ancestral.
¡Gracias Brujas!