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martes, 5 de junio de 2012

Va de Brujas, comadronas y enfermeras


Por María José García Robles:
Hace unos días cayó en mis manos el libro Brujas, comadronas y enfermeras, historia de las sanadoras.
Mi amiga y compañera de trabajo Montse me lo presto.

 El libro con la portada verde estaba descolorido y las páginas amarillentas de su interior tenían un olor especial. Lo primero que hice fue mirar la fecha de la primera edición y comprobé con asombro que databa de 1973. Debajo se daba la información de la traducción de la edición en castellano que se había escrito en 1981. Estaba editado por La Sal, Ediciones De Les Dones, dentro de la colección Cuadernos Inacabados y escrito por Bárbara Ehrenreich y Deirdre English. Todo me parecía muy sugerente y evidentemente no me defraudó.
Tan sólo al acabar de leer la introducción me di cuenta de cual era la situación de la mujer que describen las autoras, comparada con la situación actual de la mujer 40 años después: La misma.
Justo  en el aspecto de la diferencia fisiobiológica de la mujer, es donde el grup de dones que reflexionan en el prólogo del libro, ven que el sistema patriarcal, representado por la iglesia y la institución médica, encuentran los argumentos que necesitan para justificar nuestra inferioridad.
Por eso denuncian la opresión que estos poderes ejercieron sobre la mujer a través de su cuerpo
“nuestra debilidad física, nuestras alteraciones cíclicas debidas a las reglas, nuestra fragilidad psíquica y física durante el embarazo, nuestro descontrol durante el parto, nuestra propia negación durante la menopausia… nuestros fluidos malolientes… nuestros pechos considerados como provocativos, nuestras matrices que sangran descontroladamente… nuestras vaginas demasiado estrechas para parir y demasiado obligadas para producir placer…” y reivindican el amor, el respeto y la búsqueda de armonía de nuestro cuerpo a través de todos nuestros procesos fisiológicos. Sorprendentemente estos planteamientos tan “revolucionarios” siguen siendo totalmente actuales en nuestros tiempos.

La reivindicación de la naturalidad de los procesos femeninos tiene sus raíces en la época de las sandaoras, en la época de las brujas. Ellas fueron las que se rebelaron contra el sistema que consideraba estos proceos insanos e impuros, transgredieron normas, transmitieron sus conocimientos y se organizaron.
“Las mujeres siempre han sido sanadoras. Ellas fueron las primeras médicas y anatomistas de la historia occidental. Sabían procurar abortos y actuaban como enfermeras y consejeras. Las mujeres fueron las primeras farmacólogas con sus cultivos de hierbas medicinales, los secretos de cuyo uso se transmitían de unas a otras. Y fueron también parteras que iban de casa en casa y de pueblo en pueblo. Durante siglos las mujeres fueron médicas sin titulo; excluidas de los libros y la ciencia oficial, aprendían unas de otras y se
transmitían sus experiencias entre vecinas o de madre a hija. La gente del pueblo las llamaba mujeres sabias, aunque para las autoridades eran brujas o charlatanas. La medicina forma parte de nuestra herencia de mujeres, pertenece a nuestra historia, es nuestro legado ancestral”

Las brujas fueron perseguidas durante más de cuatro siglos (XIV al XVIII) porque representaban una amenaza política, religiosa y sexual para la iglesia católica, protestante y también para el Estado. Fue el feminicidio institucionalizado más grande de la historia. La quema de brujas fue un ataque a la resistencia de las mujeres de la época hacia el sistema imperante y al poder que habían conseguido gracias a su capacidad de curar, al control de la reproducción y a su sexualidad. 

“En la persecución de las brujas, confluyen la misoginia, el antiempirismo y la sexofobia de la Iglesia. Tanto el empirismo como la sexualidad representaban para esta una rendición frente a los sentidos, una traición contra la fe. La bruja encarnaba, por tanto, una triple amenaza para la Iglesia: era mujer y no se avergonzaba de serlo; aparentemente formaba parte de un movimiento clandestino organizado de mujeres campesinas; y finalmente era una sanadora cuya práctica estaba basada en estudios empíricos. Frente al fatalismo represivo del cristianismo, la bruja ofrecía la esperanza de un cambio en este mundo.”
Se las acusaba fundamentalmente de tres delitos:
El primero se refería a los delitos sexuales que supuestamente ejercían contra los hombres. Eran acusadas de poseer sexualidad porque la ejercían libremente.
 El Malleus maleficarum (El martillo de las Brujas ), es el famoso manual que utilizaba la autoridad en la inquisición. En él se explican bien los procedimientos.
 “Toda brujería deriva de la lujuria carnal, que en la mujer es insaciable”.
El segundo delito era tener poderes mágicos que podían influir en la salud y por lo tanto influir en la enfermedad y en la muerte.
Y el tercer delito era el que se refería a la reunión de las mujeres sabias para organizar revueltas campesinas.
Si a una mujer la acusaban de brujería significaba que era bruja, porque como acusada no tenía derechos.

La caza de brujas fue tan virulenta que se supone que hubo un promedio de 2 muertes diarias, quemadas vivas durante estos siglos, en países como Alemania, Italia, España y otros. Lamentablemente debido a la destrucción o pérdida de gran número de las actas judiciales, no puede fijarse con  exactitud la cifra total de procesos y ejecuciones por brujería, pero hay autores que comparan la caza de brujas con el holocausto nazi en cuanto a número de víctimas. Afortunadamente algunas pocas lograron sobrevivir para contar y reivindicar su visión de los acontecimientos aunque hay pocos escritos, porque la mayoría de las brujas, eran mujeres campesinas que no sabían leer ni escribir.
Los aquelarres no aniquilaron a las sanadoras-brujas-mujeres sabias en las clases populares pero sí que las desacreditó entre las clases medías y altas, lo que hizo que los médicos pudieran tomar el último bastión de las sanadoras: la obstetricia.
En el siglo XVIII los barberos-cirujanos se apoderaron de la especialidad alegando una supuesta “superioridad técnica” con el bisturí.
A lo largo de la historia se han definido las funciones orgánicas de las mujeres como insanas, y el embarazo y el parto no quedan fuera de esta definición. Por lo tanto son los médicos los que tomaron el poder en los partos, porque formaban parte del supuesto proceso patológico en el que nos vemos inmersas en estos estados.
Si observamos la situación actual en lo referido a la especialidad obstétrica, es fácil observar que la herencia de aquellos siglos sigue pesando en la actualidad y seguimos sufriendo estas consecuencias. Hoy en día la tasa de cesáreas en nuestro país supera un 7% lo recomendado por los organismos internacionales. Y en el 41,9% de los partos se practica la episiotomía, aunque solo se recomienda en el 15% de ellos.
En la actualidad las brujas nos organizamos en tribus físicas o virtuales donde nos sentimos acompañadas y contenidas en cualquier ámbito de la esfera femenina, pero especialmente en lo relacionado con la maternidad, y son estos espacios desde donde seguimos haciendo lo mismo que hacian nuestras antepasadas, transmitir a otras mujeres nuestra sabiduría femenina.
Ahora no existen los aquelarres, al menos tal y como los conocemos, pero frecuentemente las mujeres nos tenemos que seguir defendiendo del desprecio que conlleva el sexismo, ya que cuanto más patriarcal es una sociedad más rígidas son las mentiras y los tabús que rigen el poder.
"Cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor de “un fuego”, nacen fuerzas, crecen magias, arden brasas, que gozan, festejan, curan, recomponen, inventan, crean, unen, desunen, entierran, dan vida, rezongan, se conduelen"
 Simone Seija Paseyro (Uruguay)

Es hora de agradecer a aquellas campesinas, a aquellas mujeres sabias, a aquellas brujas, que compartieran su saber, que transmitieran nuestra herencia femenina a través de este, nuestro gran legado ancestral.
¡Gracias Brujas!

jueves, 10 de mayo de 2012

Niñas, princesas y Disney


Por María José García Robles:
En las películas Disney las mujeres se representan como seres malvados o por el contrario como mujeres sumisas y obedientes guiadas por el amor romántico hacia el matrimonio. El hombre suele aparecer como el héroe masculino que se basa en el poder individual y el logro personal.
Los estereotipos y modelos que se intentan transmitir en estos cuentos suelen ser sexistas, clasistas y muchas veces también racistas.
Corremos el riesgo de que lo que entendemos simplemente como puro entretenimiento llegue a convertirse en una forma distorsionada de ver el mundo y de entender la historia. En definitiva corremos el riesgo de que nos adoctrinen a través de la imposición de valores como la autoridad, el patriarcado, las diferencias raciales y sociales, y el consumismo.
Deberíamos reflexionar sobre los estereotipos que se muestran y los valores que se transmiten en estas películas y que influencia pueden ejercer sobre nuestros hijxs. Es muy difícil hacer que los niñxs vivan de espaldas a esta realidad porque no es fácil ser niñx en la sociedad de la información donde los medios de comunicación ejercen un poder demoledor sobre ellxs. Lo que sí podemos hacer es intentar que desde la familia y desde la escuela se busquen mecanismos para despertar el sentido crítico de nuestrxs pequeñxs y mostrarle películas, cuentos y realidades diferentes a las que imperan en la industria Disney.
En verano de 2012 se estrenará Valiente una película de Pixar dónde la protagonista y la directora (Brenda Chapman) son mujeres.
Tengo curiosidad por ver que orientación le dan a la heroína del personaje principal, ya que tradicionalmente en Pixar  no aparecen princesas. También por ver  el papel de la mujer que siempre ha sido fundamental y muy bien tratado y por último comprobar si nos vuelven a sorprender con otra  verdadera obras de arte como Wall-E .


domingo, 1 de marzo de 2009

LACTANCIA MATERNA: UN ASUNTO FEMINISTA (PARTE II)

Internacionalmente, las mujeres, individualmente
y como miembros de las organizaciones
de consumidores y de salud, han hecho cabildeo
frente a los gobiernos para defender la lactancia
materna y para proteger las decisiones de los
intereses comerciales que anteponen las ganancias
al bienestar materno infantil. Estas campañas, en
contra de la promoción de las fórmulas infantiles y
biberones, han movilizado a las mujeres en todo el
mundo y han logrado unir a distintos sectores
populares para redescubrir, que las mujeres en los
países en desarrollo y en vías de desarrollo,
tienen problemas muy similares.
Las coaliciones, entre las mujeres de los países
desarrollados y en desarrollo, sobre temas como la
lactancia materna, son oportunidades para
dar poder a las mujeres y para identificar los
problemas comunes que limitan el poder de las
mujeres y el ejercicio de los derechos
involucrados en la crianza de sus hijos e hijas.
Los hombres juegan un importante papel en ayudar
a cambiar estas condiciones y en cambiar sus propias
actitudes hacia la lactancia materna y al trabajo que
realizan las mujeres. Está claro que solo las mujeres
pueden amamantar, pero está más claro aún, que
los hombres y parejas pueden ser igualmente
responsables del cuidado infantil y de las tareas del
hogar.

PALABRAS Y ACCIONES
El significado del término feminista implica el
preguntarse a continuación, ¿qué pueden
hacer los grupos de mujeres?
· Realizar campañas para que se apoyen las
políticas que ayudan a las madres que
amamantan.
· Unirse al cabildeo frente a las comisiones
nacionales de mujeres y sobre la condición de la
mujer, para que incluyan la protección de la
lactancia materna en sus planes de acción.
· Realizar boicots contra las empresas que
propagandizan los pechos de la mujer como
herramientas de publicidad y de consumo.
· Defender el derecho que tienen las mujeres a
decidir sobre su propio cuerpo.
· Defender el derecho de todas las mujeres, a tomar
decisiones informadas y libres de presión, sobre
alimentación infantil.
· Apoyar la restauración de culturas de
amamantamiento y de los sistemas de apoyo a las
mujeres embarazadas y lactantes.
· Fomentar ambientes de apoyo a las mujeres
lactantes en el hogar, familia, comunidad, lugares
de trabajo, sistemas de salud y sociedad en
general.
· Asegurarse de las niñas sean
amamantadas y reciban alimentos
complementarios adecuados, en igualdad
de oportunidades que los bebés varones.
· Promover que artistas pinten, fotografíen,
escriban poemas y obras de teatro, etc.,
celebrando el poder de la maternidad y de la
lactancia materna y realzando la belleza de los
pechos.
· Atraer a las madres que amamantan a las
reuniones de mujeres y seminarios y hacia los
centros de cuidado infantil.
· Instar el que las mujeres claves del sector publico
apoyen la Semana Mundial de Lactancia Materna
e incluyan los mensajes pro-lactancia materna en
sus discursos.
¿Cómo la lactancia materna encaja
entre otros asuntos de las mujeres?

DERECHOS HUMANOS
Centrando la atención en apoyar a las mujeres para
que amamanten, nos dirigimos al derecho de las
mujeres a mejorar su condición social y económica ya
que esto es necesario para una lactancia materna
exitosa. Cualquier violación de los derechos de las
mujeres a amamantar es una violación de los
derechos de las mujeres.

SALUD REPRODUCTIVA
La lactancia es parte integrante del ciclo de
reproducción femenina. El derecho al acceso a los
sistemas de salud y la calidad de los servicios implica
necesariamente la creación de sistemas reales de
apoyo y protección a lactancia materna y que los
sistemas de atención estén libres de presiones
comerciales.
Prepararse a la lactancia durante el embarazo y
amamantar, son pasos en la recuperación del propio
cuerpo y del derecho a decidir sobre el mismo.
Además, amamantar ayuda al espacimiento entre
embarazos y reduce los riesgos de cáncer de ovario y
de pecho.

VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES
Las mujeres embarazadas y que amamantan
son particularmente vulnerables y sujetas de abuso.
Los obstáculos a la lactancia materna, como las prácticas
hospitalarias inapropiadas y la promoción de las fórmulas
infantiles, son algunos ejemplos de la violencia que se ejerce
contra las mujeres. El no recibir el apoyo adecuado
no es generalmente algo pasivo. Casi siempre es
una forma activa de desprecio y agresión contra las mujeres,
tanto a nivel del hogar como de los sistemas
de salud y sociedad. Los grupos de apoyo entre
mujeres para combatir la agresión doméstica
intra-familiar y social son espacios importantes,
también para muchas mujeres embarazadas o
lactantes. Las campañas de prevención de la violencia
contra las mujeres pueden ser una vía muy útil para
educar sobre las necesidades particulares de las
mujeres embarazadas y lactantes.

LA HERMANDAD ES PODEROSA
Los grupos de apoyo madre a madre y en general,
los grupos de apoyo entre mujeres son una escuela
para la vida y un regalo importantísimo que unas
mujeres pueden darse unas a otras.

LA EDUCACION ADECUADA
Las mujeres con mayores niveles de educación son
más propensas a amamantar. La educación
empodera a las mujeres y las estimula a hacer
preguntas y a retar a los sistemas de salud, y a exigir
ambientes que apoyen la lactancia materna.
También algunas tradiciones culturales que apoyan
la lactancia son escuelas de vida que ofrecen
importantes lecciones a seguir.

MUJER Y TRABAJO
Conforme las mujeres ingresan al mercado laboral
formal y construyen su propio espacio, aumentan su
poder y están demandando facilidades para el
cuidado infantil y oportunidades para trabajar fuera
del hogar y continuar amamantando.
Esto reta a las estructuras laborales centradas en la
fuerza laboral, hasta ahora predominantemente
masculina. Implica el replanteamiento de la
organización laboral para abrirse a las necesidades
de sus nuevas integrantes. Porque, amamantar no
tiene nada que ver con políticas conservadoras y
tradicionalistas, mucho menos con la imagen de la
madre sentada en casa dando el pecho y amarrada a
la cuna y a los pañales del bebé.
La realidad actual, es la de millones de mujeres que
trabajan dentro y fuera del hogar. Y amamantar
sigue siendo un derecho de todas. Por esto, la
lactancia materna reta a los modelos de organización
actual y es una herramienta importante para lograr la
igualdad de oportunidades para todas las mujeres.

Es importante:

· exigir que las autoridades políticas se pongan a
disposición de los grupos de mujeres para
redactar legislaciones sobre amamantamiento y
para que realmente tengan la defensa de los
derechos de las mujeres como punto de partida;

· lograr mecanismos para la igualdad de
oportunidades formal pero también para la
igualdad real.

Es vital que se legisle sobre derechos básicos
como los permisos remunerados de maternidad y de
lactancia por lo menos 6 meses, intervalos en los
horarios de trabajo para amamantar,
tiempos y espacios para sacarse
la leche en los lugares de trabajo, creación de centros
de cuido infantil, etc. Y también, sobre jornadas de
trabajo y horarios flexibles, opciones de trabajar por
resultados y sobre otras posibilidades que se adapten
al doble papel que tienen casi todas las mujeres hoy
en día: trabajadoras del hogar y trabajadoras
asalariadas. También es importante comenzar a
reconocer que muchas tareas sociales, como la
construcción de viviendas populares, de
asentamientos humanos, infraestructura comunal,
educación no formal, están recayendo cada vez más
en la organización comunal y dentro de ésta, en las
mujeres. Hablamos ahora de triple jornada laboral.
Necesitamos un cambio de actitudes que fomente el
desarrollo de estrategias para que las políticas se
definan en marcos que no predeterminen la vida de
las mujeres, haciéndoselas más difícil aún.
Necesitamos definir acciones para contrarrestar los
efectos negativos de algunos empresarios que,
amenazan a las mujeres con despidos si ejercen sus
derechos de maternidad y de amamantamiento.
También, las campañas pro lactancia materna deben
tomar en cuenta y defender realmente los derechos,
tanto de sus niños y niñas, como de las madres y
mujeres.
Las mujeres organizadas son la punta de lanza de un
movimiento social y popular que involucra también
a cada vez más hombres; todos y todas por una
sociedad que abra puertas a la esperanza y que
permita relaciones de respeto y armonía entre los
seres humanos y con la naturaleza.

El documento original fue preparado por Penny van Esterik para
una serie que produce WABA para apoyar a los grupos en sus
actividades de protección, promoción y apoyo a la lactancia materna
y en particular, para la semana mundial de lactancia materna que se
realiza cada año, del 1 al 7 de agosto.
WABA, Apdo. 1200, 10850 Penang, Malaysia; tel. 604-6484 816;
fax. 604-657 2655;
email: secr@waba.po.my

lunes, 26 de enero de 2009

LACTANCIA MATERNA: UN ASUNTO FEMINISTA.

La lactancia materna es un tema importante de las mujeres, de los derechos humanos y es un asunto feminista porque la lactancia materna le da poder a las mujeres y contribuye a la igualdad de géneros.
A la gran mayoría de mujeres, la sociedad les niega el ejercicio de sus derechos. Las madres que desean amamantar a sus bebés pero que no lo hacen, por que no tienen adecuado apoyo de la familia y de los
sistemas de salud o tienen obstáculos en los lugares de trabajo o reciben desinformación por parte de la industria de alimentos infantiles, están siendo atacadas en sus derechos.
Los grupos e individuos interesados en luchar por los derechos de las mujeres y por los derechos humanos, deben actuar para cambiar esta situación y para reconocer la lactancia materna como un derecho
de las mujeres.
Las mujeres se empoderan cuando se reconoce el valor, tanto de su trabajo productivo como reproductivo.
Las mujeres nunca deben ser forzadas a escoger entre su trabajo de madre y otros trabajos. Las condiciones que apoyan la lactancia materna
exclusiva son condiciones que reducen la subordinación de género ya que contradicen las imágenes negativas sobre la mujer y enfatizan el valor del trabajo reproductivo de las mujeres.
¿Por qué los grupos de mujeres deben aportar tiempo y recursos a las campañas y programas de lactancia materna?
1. la lactancia materna necesita cambios en la sociedad que mejoran la posición y condición de las mujeres.
Apoyar la lactancia implica un cambio cultural y de valores, donde la familia y la sociedad asuman sus responsabilidades.
2. la lactancia materna aumenta la autoestima de las mujeres al incrementar su confianza en la habilidad que sólo ellas tienen para llenar las necesidades de sus hijos e hijas.
3. la lactancia materna requiere que las mujeres tengan confianza en sí mismas y suficiente autoestima para proteger en algunos contextos, para exigir sus derechos, incluyendo su derecho a amamantar. Las mujeres, con una autoimagen positiva están menos dispuestas a creer que "no tienen suficiente leche" o que ésta es de "mala calidad" y confían en que su leche es insustituible.
La lactancia materna centra la atención en la necesidad de asegurar la igualdad en la distribución de los alimentos y otros recursos del hogar. Las
mujeres que amamantan requieren de nutrientes en mayores porcentajes que los hombres adultos, por lo tanto, debe dársele prioridad a las mujeres que amamantan en la distribución de los alimentos. En algunas sociedades, las mujeres no reciben suficiente alimentación para garantizar su propia salud y la de sus hijos e hijas. El ejercicio del derecho a amamantar exige que esta situación cambie.
4. la lactancia materna confirma el poder de las mujeres para controlar su propio cuerpo y reta al modelo predominante machista y a los intereses comerciales que promueven el biberón.
La lactancia materna exitosa reduce la dependencia de las mujeres en la profesión médica y en la medicalización de la alimentación infantil. La
sabiduría que tienen las madres y las parteras sobre el cuidado infantil y su alimentación, aumentan el valor cultural y la importancia de éstas.
Cuando la lactancia materna se valora ampliamente, los costos sociales y sicológicos de amamantar son considerados con cuidado. Los cuerpos de las mujeres son finitos, y no pueden agotarse sin causar sufrimiento y pérdida de sus capacidades productivas y reproductivas. La lactancia materna
implica que las madres necesitan el acceso a la alimentación adecuada, a los sistemas de atención en salud y ambientes que las apoyen realmente.
5. la lactancia materna reta el modelo común de las mujeres como consumidoras. Como compradoras de fórmulas infantiles y
biberones, las mujeres no le dan valor a sus propias
capacidades y buscan soluciones comerciales, fuera de sí mismas, para la alimentación infantil. Los grandes esfuerzos que realizan los productores de fórmulas infantiles, para expandir sus mercados, hacen que sus campañas se dirijan a las mujeres como consumidoras.
La decisión de amamantar, es una decisión de no
gastar dinero en los sucedáneos de la leche materna
y es expresión de un patrón de consumo diferente, que se opone a que las mujeres se apoyen en los alimentos costosos, producidos industrialmente. Por el contrario, amamantar es un acto natural y gratuito.
6. la lactancia materna enfrenta al punto de vista de que los senos son principalmente objetos sexuales.
¿Cómo es esto, de que el pecho está definido principalmente como un objeto sexual para el placer masculino y no como una fuente de satisfacción para las madres y para hijos(as)?
La industria del sexo y de la belleza han logrado promocionar la imagen de que las mujeres no deben amamantar en público. Las mujeres son tratadas
como objetos sexuales cuando se promueve la utilización de los biberones y la represión y miedo a exponer los pechos en público, o cuándo se impulsa
a las mujeres a usar el biberón bajo el mito de que sus pechos se puedan desfigurar.
Los miedos de las mujeres se confirman cuando en Norte América son arrestadas o se les pide que dejen los lugares públicos por estar amamantando abiertamente.
Gracias a los esfuerzos de miles de mujeres activistas, ahora las madres
que amamantan defienden sus cuerpos como suyos y se rehusan a
ser tratadas como objetos sexuales. Por doquier, cada vez encontramos más mujeres, orgullosamente amamantando en público.
7. la lactancia materna requiere de una nueva definición del trabajo de las mujeres; una que esté más realísticamente integrada a las actividades productivas de las mujeres.
En la división sexual del trabajo, el cuidado infantil generalmente recae exclusivamente sobre los hombros de las mujeres. Son las mujeres quienes
tienen la capacidad de proveer alimento a sus infantes, asegurándoles su autoconfianza y la supervivencia infantil durante los primeros meses de
vida.
Las madres dan a luz y producen leche. Si el trabajo de amamantar se valora como un trabajo productivo y no como una "tarea" de las mujeres, entonces deben crearse mejores condiciones para lograr una
integración exitosa con las otras actividades que realizan las mujeres.
Esto implicará cambios en la legislación para ofrecer, a las madres que además trabajan fuera del hogar, permisos por maternidad y para que amamanten, guarderías infantiles y otras estrategias que necesitan
las mujeres que realizan doble o triple jornada laboral. Una definición de trabajo, centrado en la mujer, debe considerarse y debe tomar en cuenta la
importancia social de la lactancia materna.
8. la lactancia materna fomenta la solidaridad y cooperación entre las mujeres; en el hogar, en la comunidad, en los niveles nacionales e internacionales.
En los hogares, muy a menudo las mujeres trabajan juntas para compartir el cuidado infantil y otras responsabilidades. Otros miembros de la
familia pueden jugar un papel muy importante en apoyar a las madres ofreciendo consejos sobre lactancia materna y apoyándolas con las tareas
del hogar, asegurándoles descanso y una adecuada nutrición.
Internacionalmente, las mujeres como personas individuales y como miembras de las organizaciones de consumidores y de salud, han hecho cabildeo frente a los gobiernos para defender la lactancia materna y para proteger sus decisiones de los intereses comerciales que anteponen las ganancias al bienestar materno infantil. Estas campañas, en contra de la promoción de las fórmulas infantiles y biberones, han movilizado a las mujeres en todo el mundo y han logrado unir a distintos sectores
populares para redescubrir, que las mujeres en los países en desarrollo y en vías de desarrollo, enfrentan problemas muy similares.
Las coaliciones, entre las mujeres de los países desarrollados y en desarrollo, sobre temas como la lactancia materna, son oportunidades para
empoderar a las mujeres y para identificar los problemas comunes que limitan el poder de las mujeres y el ejercicio de los derechos involucrados en la crianza de sus hijos e hijas.
Los hombres juegan un importante papel en ayudar a cambiar estas condiciones y en cambiar sus propias actitudes hacia la lactancia materna y al trabajo que realizan las mujeres. Está claro que solo las mujeres
pueden amamantar, pero está más claro aún, que los hombres y parejas pueden ser igualmente responsables del cuidado infantil y de las tareas del
hogar.




IBFAN/WABA